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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

Vivir de crucero

Giuliana Medeghini tiene 27 años y es oriunda de Unquillo. Desde hace cinco años trabaja para NCL, la compañía de cruceros más grande del mundo. En esta oportunidad, cuenta cómo es la vida arriba de un barco.


Por Luca Pero y Tomás Bartolini. 4°A IENM


Muchos sueñan con recorrer el mundo, conocer paisajes nuevos, gente diferente, probar costumbres distintas, comidas, bailes, cultura; sin embargo, uno de los condicionantes más importante para realizar este sueño es el tiempo libre y la manera de financiarlo.

Para Giuliana Medeghini esto no fue impedimento, puesto que consiguió, a base de mucho esfuerzo y capacitación, empleo en un crucero internacional. Este trabajo no sólo la ayudó a recorrer el mundo, sino también a encontrar amigos y, como lo define ella, al amor de su vida.

Esta oportunidad laboral llegó a nuestro país hace pocos años, con un sinfín de posibilidades de trabajos, puesto que en los barcos hay más de 1500 tripulantes.

En esta nota, Giuliana comenta cómo es la vida arriba de un barco.

El Milenio: ¿Hace cuánto tiempo trabajás en cruceros?

Giuliana Medeghini: Poco más de 5 años.

EM: ¿Qué crucero es?

GM: Norwegian Cruise Line (NCL), y hay 15 barcos y te puede tocar cualquiera de esos barcos por contrato. ¿Qué significa contrato? Vos vas, trabajás unos 4 meses, dependiendo que disposición tenés de trabajo, y volvés a tu casa unos 2 meses de vacaciones; yo hasta ahora hice 9 contratos.

EM: ¿Qué te inspiró para hacer este tipo de trabajo?

GM: Siempre me gustó viajar muchísimo, y me encantan los idiomas. Me gustó aprender diferentes idiomas desde chica, de hecho, yo tenía 12 años y ya sabía pronunciar bien el italiano, castellano e inglés. Cuando vivía en Italia justamente se enseñaba alemán, así que también tuve la posibilidad de aprender alemán, y entre otras cosas francés y portugués.

EM: ¿Cómo fue el primer contrato?

GM: Sinceramente estaba buscando trabajo e interesada en viajar al mismo tiempo, estaba buscando en aerolínea, como azafata, o en cruceros, y me apareció esta oportunidad de ser recepcionista en un spa, pero en cruceros.

Me llamaron a una entrevista en Córdoba, que eran aproximadamente 400 personas, de esas personas seleccionaban 2 o 3, y había que tener coraje; así que me presenté en Córdoba haciendo una selección al año, y ahí quede seleccionada. Tres meses después estuve viajando a Londres a hacer un entrenamiento, y luego a Miami para arrancar con los cruceros.

EM: ¿Qué tipo de trabajo realizás en el crucero?

GM: Empecé primero de recepcionista en un spa, a los dos meses me hicieron asistente de manager (asistente del gerente) del spa, y tres meses después me hicieron gerente del spa.

Hice el entrenamiento en Miami, trabajé un par de años en esa misma empresa, después decidí cambiar, porque justamente me gustaban los idiomas y conseguí el trabajo como traductora, y eso es lo que hago ahora. Es decir, me encargo de los pasajeros que no hablan inglés.

EM: ¿Qué partes podemos encontrar en un crucero?

GM: Lo gracioso del crucero es que podés encontrar de todo, absolutamente todo. Es como una ciudad, pero mucha más chiquita. Tiene 24 restoranes, dos boliches, un cine, un teatro, cinco o seis bares, spa, shopping, gimnasio, piletas, canchas de todo tipo, parque acuático con toboganes de agua, que son rapidísimos, inmensos. Estamos hablando de un crucero que era cuadras de largo, y teníamos aproximadamente cinco mil personas que venían todas las semanas, más 1700 tripulantes, que son la gente que trabaja en el barco.

EM: ¿El sueldo en qué moneda lo cobrás?

GM: En dólares, porque trabajo para una empresa norteamericana. Lo bueno de trabajar en los cruceros es que el sueldo es muy bueno, pero a diferencia de estar acá, gastaría mucho más, porque gastaría en transporte, o en alquiler, o en luz, agua, cosas así (servicios). Yo allá no pago absolutamente nada, o sea que todos esos meses no gasto nada, eso va directamente a mi bolsillo, esa es la diferencia más grande. No tengo gastos de costos de vida.

EM: ¿Estás conforme con el trabajo que elegiste?

GM: Sí, totalmente. Muchas veces, de hecho, me pasó en estas vacaciones, de decir bueno ya está, basta ya me quedo en tierra y me busco un trabajo acá, me hago mi casa, y al final siempre mando un e-mail: “Voy a volver”. ¿Tenés algún barco disponible?”, y me dicen: “Sí, por supuesto”. Es como adictivo el trabajo, después llega un momento en el que te cansa mucho la monotonía, llegás a tu casa de vacaciones y por más que estés de vacaciones, la gente lógicamente, ellos siguen haciendo sus cosas (trabajando, estudiando, etc.), por ende, te quedás como medio aburrida.

EM: ¿Cuánto tiempo al año pasás en el crucero?

GM: Aproximadamente ocho meses, divididos en dos partes, cuatro meses de contrato (generalmente hago cinco meses de contrato), vuelvo acá un mes y medio de vacaciones o dos meses, y después vuelvo al barco.

EM: De todos los lugares que recorriste ¿cuál te gustó más?

GM: Recorrí muchísimos lugares; recorrí más de 40 países en cinco años, así que es muy difícil sinceramente, pero si tuviera que elegir uno particularmente sería “Victoria”, es una ciudad muy chiquita en Canadá, del lado de Alaska, es bellísima, es pintoresca, no es una ciudad grande, es muy tranquila, aparte está bien en la costa, es medio fría porque al estar cerca de Alaska es complicado, pero sí es muy muy bella.

EM: ¿Cuáles son los recorridos que hace NCL?

GM: Eso cambia respecto a los barcos. Todos los barcos tienen un recorrido diferente, justamente para poder tener variedad en las opciones para los pasajeros.

Hay cruceros que van a Australia, Nueva Zelanda. En este momento abrieron un crucero que está haciendo la parte de Asia, como Japón, China, Filipinas. También tenés Alaska, El Caribe, Sudamérica, desde Nueva York hasta Bermuda, Europa, Europa del norte, Islandia que es donde voy ahora, África, o sea casi todo el mundo.

EM: ¿Cómo fue que te adaptaste al trabajo?

GM: Eso para mí fue fácil, yo lo encontré fácil, pero porque siempre me interesó conocer gente, siempre me gustó socializarme, siempre fui de hablar mucho todo el día.

El primer día en el barco yo ya estaba haciendo amigos, y ya en la semana me conocía medio barco, pero porque soy así. Generalmente no es fácil, primero que estamos hablando de 1700 tripulantes, de más de 70 nacionalidades distintas, es completamente multiétnico.

EM: ¿De dónde es mayormente la gente que viaja en crucero? ¿De qué edad?

GM: Depende el itinerario justamente, pero la mayor parte en este momento están siendo muchos alemanes, estadounidenses e ingleses también. Con respecto a las edades, tenés edades variadas, hay cruceros, por ejemplo, que van al Caribe atraen más a la gente joven, el crucero de Alaska atrae más a la gente mayor, por un tema de que si vos vas a Alaska es como que ya hiciste un par de cruceros antes.

Lo primero que busca la gente es el Caribe, después Europa o Alaska.

EM: ¿Cómo son tus horarios de trabajo eventualmente?

GM: Generalmente es de siete días, más o menos. Lo que se hace antes de que empiece cada crucero es un reporte de cuánta gente vamos a tener de cada nacionalidad, por ejemplo: de cinco mil personas, mil son españolas, dos mil estadounidenses, mil quinientos alemanes, y de acuerdo a eso son las actividades que debemos hacer durante la semana.

Nosotros hacemos presentaciones en distintos idiomas, todos los anuncios. Uno de ellos es el simulacro de emergencia (porque para nosotros es obligatorio hacer un simulacro de emergencias para los pasajeros y uno para la tripulación). Entonces hay una persona encargada de decirlo en inglés, y nosotros lo transmitimos en los otros idiomas, también todas las actividades que tenés disponibles: juegos, fiestas, actividades, sorteos, de todo.

Se trabaja 12 horas, incluyendo días de navegación, esos días se trabaja más, unas 14 o 15 horas con pausas entre medio.

EM: En los momentos que tenés libre en el crucero ¿podés estar en cualquier parte del barco o tienen una zona designada para los tripulantes?

GM: Las dos cosas de hecho, por suerte en esta línea de crucero donde trabajo sí podemos ir a la parte de los pasajeros, por ejemplo, podemos ir a los boliches, podemos ir a cenar, una actividad, ver unas películas, teatros, en otras líneas de cruceros lamentablemente no.

Aparte, en el área de tripulantes también tenés esas cosas, boliches, bares, restoranes. Además, dentro del barco hay hospital.

EM: ¿Alguna vez tuvieron problemas de emergencia/evacuación en el crucero?

GM: Tuvimos un “code bravo”, significa que hay fuego adentro del barco, tenemos diferentes códigos: “code alpha”, que sería cuando hay una emergencia médica, cuando alguna persona de la tripulación está mal, o algún pasajero está mal.

También “código papa”, que significa que hay “pollution”, que es cuando se rompe el tanque de aceite del barco y empieza a largar el mismo en el mar. “Código óscar”, que es cuando una persona se cae del barco, o sea que cada código significa algo diferente.

En esa situación tuvimos un código bravo en la parte de lavandería, era una lavandería gigante, como industrial; gracias a Dios pudieron apagar el fuego, no hubo daños mayores, pero ese es el código más grave, lo peor que te puede pasar es un incendio, porque si no lo podés apagar hay riesgo de evacuación. Tener que evacuar un barco es gravísimo, nosotros por ejemplo en el barco donde yo estaba tenía 21 botes salvavidas, cada bote salvavidas lleva aproximadamente 300 personas a los costados del barco, esos bajan, pero tenés que subir primero toda la gente, o sea estamos hablando de evacuar7.000 personas y eso se hace aproximadamente en 17 minutos. Es una locura, es muy difícil.

EM: ¿Qué es lo más positivo que rescatás entre tanta gente?

GM: Lo que más rescato es el tema de haber tenido la posibilidad de conocer tanta gente, de tantos lugares. Por ejemplo, hace menos de un año me fui de vacaciones a Iguazú, llego allá y me encuentro a compañeros de trabajo, y así cuando estás viajando te das cuenta que conocés muchísima gente, por todos lados del mundo y tenés posibilidades no solamente de ir a visitar, sino que si querés probar otra cosa, al haber estado ellos en la misma situación que vos, te van a dar una mano.

EM: ¿Cómo es eso de convivir en el mar todo el tiempo?

GM: Cuando comencé a trabajar fue la primera vez que me subía a un barco tan grande, es más, me asustó apenas lo vi desde el puerto, porque era inmenso, era un monstruo. Yo no sabía si me iba a sentir mareada por el movimiento del mar, sobre todo cuando hacemos los transatlánticos que son 14 días de navegación, no se ve tierra, es en el medio del Atlántico y tenés huracanes, tenés de todo lo que te puedas imaginar.

La primera semana, al tercer día, estábamos en el Caribe, y se estaba moviendo muchísimo el barco, ese día sí me sentí mareada, pero desde ahí nunca más me sentí mal, me parece que fue la primera y única vez.

EM: ¿En la tripulación la gente que va de vacaciones es común que se sientan mareados los primeros días?

GM: Mucho, dependiendo de qué itinerario, porque tenés mares más movidos, lo que es Alaska y el transatlántico son terribles, no hay un día que no se mueva el barco, de hecho, tenemos que asegurar todo para que no se caiga.

EM: ¿En relación al costo con otros viajes, es más barato, es más o menos parecido o depende?

GM: No lo llamaría más barato, de hecho, si querés hacer un buen crucero, de buena calidad, no te sale tan barato, sobre todo por el tema de que acá en Argentina tenemos solamente dos puertos, y uno de ellos solamente se está usando para crucero que es en Buenos Aires. Por lo tanto, si no querés ir a Sudamérica tenés que irte a otro lado, para eso te tenés que tomar un avión, entonces pagarías el avión más el crucero.

Un crucero, estamos hablando de más o menos, depende si vas en familia o no, de aproximadamente 2.000 dólares por persona, más los 1.500/2.000 dólares del pasaje de avión.

EM: ¿Siempre que se paga un crucero es all inclusive o hay diferentes formas?

GM: No, tenés como en los hoteles que son all inclusive, que vos pagás y tenés absolutamente todo, o tenés cruceros “normales”.

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