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10 años conectando Sierras Chicas

“El centro vecinal va a ser un polo de atracción cuando el vecino vea los cambios”

Facundo Varea tiene 40 años, y desde hace algunas semanas trabaja como encargado de los centros vecinales de Río Ceballos. En esta oportunidad dialogó con El Milenio, expresando su visión y sus expectativas ante esta nueva responsabilidad.


Por Ignacio Parisi | ignacioparisi@elmilenio.info

Colaboradores: Lucía Echegaray y Marianela Méndez. 4°A IMVA


El ejecutivo de Río Ceballos decidió dar un giro de timón en la gestión de los centros vecinales de la localidad que gobierna. La nueva cara, quien tendrá la tarea de trasladar y encauzar algunos de los reclamos y necesidades de los vecinos, es Facundo Varea. Este joven rioceballense lleva apenas días a cargo de esta responsabilidad, sin embargo, participa activamente en materia política desde los 16 años, cuando se afilió al Partido Radical. En relación a ello, sostiene: “Desde un comienzo pensé que esto tiene que ver con la vocación de servicio, así entiendo yo la política. Si vos querés que las cosas cambien las tenés que gestionar, y no hay nada mejor hecho que lo que hace uno mismo”.

Actualmente existe una ordenanza que estatuye las distintas funciones y cargos dentro de un centro vecinal, entre las cuales aparece la figura del presidente, secretario, y tesorero, entre otras. Según Varea, lograr que cada barrio tenga su entidad enmarcada legalmente, le dará una mayor transparencia y confianza a los vecinos, y en ese sentido subraya: “Eso nos daría también la tranquilidad de que cualquier aporte que realice la municipalidad esté inventariado, y así se puede demostrar que no se está favoreciendo a alguien en particular, sino a la comunidad”.

EM: ¿Te sorprendió que te llamaran a esta altura de la gestión?

FV: No, porque yo creo que nosotros interactuamos en diferentes grupos, y que la gestión que uno lleva adelante, en cada uno de los grupos, tiene que ser completa y unívoca. Yo no sé qué pasó en la gestión anterior puntualmente, por qué tomaron la decisión que tomaron, pero seguramente, estaba faltando alguno de los complementos que hacen a los objetivos que tiene el ejecutivo, y yo trabajo para ellos. Lo mismo me cabe a mí, es decir, si yo en algún momento no estoy alineado con las expectativas generales, y concretamente con las expectativas del intendente y del secretario de gobierno, daré un paso al costado, porque estaríamos participando de ideas diferentes.

El camino que toma tu gestión tiene que formar parte de un todo, cada secretaría forma parte del gobierno en su totalidad, y para que eso funcione, todas las piezas tienen que tirar para el mismo lado. Si yo empiezo a dispersar mi energía y encamino mi gestión en torno a un rumbo diferente al que tenemos como gobierno entonces ya no sería un trabajo en equipo, y justamente el trabajo conjunto con mis compañeros es uno de los primeros fundamentos que me motivan a entrar en la municipalidad.

EM: ¿Con qué frecuencia realizan juntas para tomar decisiones en los centros vecinales?

FV: Depende de cada centro vecinal, pero en general tienen una reunión semanal.

EM: ¿Pudiste en este brevísimo tiempo que llevás a cargo ponerte en contacto con los centros vecinales?

FV: Sí, hablé con todos los centros vecinales, me junté con cada uno, lo cual fue una tarea titánica, en muy poco tiempo, porque así lo requiere esta responsabilidad. Hay muchas cuestiones que están pendientes, necesidades de los vecinos que tenemos que resolver rápido.

EM: Según tu experiencia, ¿Cuáles son los problemas más difíciles de resolver en torno a estas entidades barriales?

FV: Yo pienso que las cuestiones más difíciles de resolver en realidad pasan por establecer prioridades, que es lo más complejo de entender. Lo que a uno le resulta más importante, quizás no es lo que te parece más relevante a vos, hay gente a la que le interesa la luz, o la seguridad, etcétera. Es la percepción, la realidad de cada uno, y quien dirige el centro vecinal tiene la obligación de escucharlo y ver democráticamente cuál es la mejor decisión en función del bienestar general.

Los reclamos más comunes están relacionados al tema del alumbrado, las calles, la recolección de poda y la basura. En cuanto a la poda, por ejemplo, estoy comunicándome constantemente con Alberto Varela, quien actualmente es el Jefe de Inspectores de Río Ceballos, porque queremos proponer, en el Concejo Deliberante, un cronograma de recolección de poda. La idea es que dos o tres veces al mes, dependiendo del barrio y la zona, la municipalidad se comprometa a realizar el recogido de la poda. Si un vecino saca la basura, fuera de los tiempos establecidos en el cronograma, se le hará un acta o una multa a modo de sanción.

EM: ¿Qué objetivos esperan alcanzar durante su gestión en los centros vecinales?

FV: Lo hablábamos hace unos días en una reunión con todos los centros vecinales. Establecimos objetivos a corto, mediano, y largo plazo. En el corto plazo, la idea es que todos los centros vecinales obtengan su personería jurídica. Hay algunos que ya la tienen y los demás, la van a conseguir, y por ende regularizarán su situación. Otra meta es que cada entidad vecinal tenga su espacio físico. Hay realidades muy diversas en ese sentido en Río Ceballos, y el objetivo es que al final de la gestión esto se equipare, que los centros vecinales que tienen mayor autonomía empujen a los que no lo han logrado. La meta es que, en colaboración unos con otros gestionemos una comunidad, sin perder la idiosincrasia de cada barrio.

EM: Y los pocos que poseen un espacio físico, ¿cómo se sostienen económicamente?   

FV: Casi todos los centros vecinales hacen el reparto de las boletas de agua y eso es un ingreso grande. En general también cobran una cuota a los afiliados, pero sucede que hay personas que tienen la posibilidad de pagarlas y otras que no.

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