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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

De Unquillo a Okinawa

Un sinfín de experiencias y logros deportivos hacen del unquillense Leonardo Santucho uno de los referentes del karate a nivel provincial. Su escuela: Shoryn Ryu Seibukan, participó del último Campeonato Sudamericano de karate, alcanzando 20 medallas.


Por Ignacio Parisi | ignacioparisi@elmilenio.info

Colaboración: Gerónimo Barranco y Alejo Heredia. 4°A IENM


El camino que ha guiado la trayectoria de Leonardo Santucho es aquel que idearon hace cientos de años los guerreros japoneses. De las islas orientales provienen los métodos, las técnicas, y ante todo, la filosofía que Santucho busca transmitir a sus estudiantes.

En la actualidad se desempeña en el Club Unión Unquillo, con una escuela de karate-do que lleva el nombre de Shoryn Ryu Seibukan. Con respecto a su estilo, Leonardo afirma que el karate que practica se ha visto fuertemente influenciado por otra arte marcial preponderante, proveniente de China: el kung-fu. En ese sentido agrega: “En épocas de guerra los chinos pasaban a Okinawa y viceversa. Ahí fusionaron sus artes”.

Okinawa no es solo una isla a miles de kilómetros para Santucho. Allí viajó en el año 2012, a experimentar por sí mismo el arte marcial que profesa. En la cuna del karate pudo entrenarse con el maestro de la escuela Seibukan (la casa del arte sagrado), logrando la autorización oficial para ejercer en su nombre.

Actualmente, junto con alumnos y padres de su escuela, se encuentra organizando un torneo de karate en Río Ceballos. A fuerza de rifas, trabajos voluntarios, y el apoyo de algunos comerciantes de la zona, esta escuela de artes marciales del Club Unión de Unquillo, ha forjado un nivel de reconocimiento deportivo notable a nivel provincial.

El Milenio: ¿Cuáles fueron sus comienzos en el karate?

Leonardo Santucho: Mis comienzos en el karate fueron en Unquillo a los ochos años, con un maestro que ya falleció, era Enrique Godoy. Es una práctica que me ha acompañado toda mi vida, desde mi niñez hasta hoy, nunca he parado, y llevo 40 años de karate ininterrumpidos. A los 16 años me gradué cinturón negro y primer dan, mientras que a los 20 años me fui a vivir a Buenos Aires, donde continué mi carrera en otra escuela, alcanzando la categoría de sexto dan.

EM: ¿En ese trayecto cuáles fueron sus logros más relevantes a nivel competitivo?

LS: Fundamentalmente destaco el hecho de haber participado durante diez años del seleccionado argentino de karate. Fui campeón argentino en diez ocasiones, en un campeonato que te consagra como el mejor del año. Tuve la oportunidad de competir en torneos importantes, fui representante de Argentina en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo en 2003. Ahí en República Dominicana, llegué a la semifinal y disputé el bronce con Perú. Otro logro importante para mí, fue ser campeón en el Sudamericano de Artes Marciales Libres, que disputé en Uruguay en 2001. También fui campeón de karate tradicional en Buenos Aires hace siete años, y Panamericano en Córdoba 2015.

EM: ¿Qué tienen las artes marciales que no tengan otros tipos de deportes? ¿Cuál es el agregado humano que les brindan?

LS: Hoy en día hay una gran variedad cuando hablamos de artes marciales, se puede hablar del taekwondo, kung-fu, y karate contando sólo las más tradicionales. A partir de ahí, existen una gran cantidad de escuelas que se han vinculado mucho más con el aspecto deportivo, y por lo tanto se dedican a crear atletas. Nosotros desde nuestra escuela buscamos mantener la tradición de la cultura japonesa, por lo tanto el karate que yo enseño es tradicional, y al mismo tiempo lo combinamos con lo deportivo, que es más específico para el que quiera competir.

Nos interesa la filosofía del karate, que es buscar la paz interior, y en cierta forma, es aprender a no pelear, a perfeccionar el carácter, y aplicar todo lo que incorporamos en el arte marcial a la vida cotidiana y social.


“Soy un amante de la cultura japonesa, y me parece que podríamos suscribir a algunos de sus modos de comportamiento hoy en Argentina”, subrayó Santucho.


EM: ¿Piensa que es necesario volcar estos valores y actitudes a nuestra sociedad actualmente?

LS: Sí. Yo por mi parte soy un amante de la cultura japonesa, y me parece que podríamos suscribir a algunos de sus modos de comportamiento hoy en Argentina. Acá, y en todo occidente, el respeto se ha ido perdiendo. Yo tuve la oportunidad de viajar en 2012 a Okinawa, Japón, y pude comprobar, en carne propia, lo que es la cordialidad y la atención con la que tratan a los mayores por ejemplo. El karate es una manera de concientizar a la gente.

EM: ¿Cómo fue este último Campeonato Sudamericano en el que participaron en julio? ¿Qué les dejó esta experiencia?

LS: Fue un gran torneo, acá en Córdoba, en el club Macabi Noar, fuimos con 17 competidores, todos de Unquillo, salvo uno de Carlos Paz. Nos encontramos con una gran experiencia, con un seleccionado de karate de Brasil, con competidores de todo su país. Esto último fue sumamente importante, nosotros llevamos escuelas, y ellos trajeron un seleccionado. Nuestros chicos se pudieron medir contra el mejor nivel de karate en Brasil.

Lo que más rescato es el progreso que tuvieron mis alumnos. Yo los tengo desde que eran muy chicos, cuando arrancaron era todo nuevo para ellos, tenían un carácter que aún no estaba formado para el karate. Admiro el progreso con el cual se han ido forjando día a día, lo que crecieron a nivel espiritual, emocional y físico.

EM: ¿Cuáles son los aspectos a mejorar para medirse en ese nivel?

LS:Pienso que si bien venimos entrenando de gran manera, para lograr un nivel internacional, es decir estar a la par contra seleccionados de otros países, necesitaríamos el fogueo que solo te brinda la continuidad de competencias internacionales. Si bien a nivel nacional estamos manteniendo la vara bien alto, necesitamos más frecuencia en ese tipo de desafíos.

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