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Malvinizando a los chicos

Néstor César Alanie es un excombatiente de Malvinas que vive en Unquillo y propone un proyecto para concientizar a los niños sobre la nacionalidad, desde su experiencia en las islas.

El Milenio: ¿Dónde realizó sus estudios secundarios?

Néstor César Alanie: Empecé en el Pedro Goyena en Córdoba, terminé el secundario en la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), allí me recibí de Técnico electromecánico y me desempeñé después en la Armada como militar de carrera.

EM: ¿Qué quería estudiar?

NCA: Desde que nací quería ser militar. Después me di cuenta cuando era grande que me hubiera gustado más ser profesor de historia, esa era mi verdadera vocación, pero uno se da cuenta cuando ya es adulto.

EM: ¿A qué se dedica actualmente y por qué?

NCA: Ahora estoy pensionado, fui electricista de buques. Mi título me permite reparar todo lo que son artefactos eléctricos, esa era mi especialidad. Ahora me dedico a la marroquinería porque no me quedaba otra cuando me fui de la armada, y hoy estoy pensionado.

EM: ¿Se hubiera imaginado a los 18 años trabajando de marroquinero?

NCA: No, ni de casualidad.

EM: ¿Se siente cómodo trabajando en esto?

NCA: Bueno, no es mi vocación pero era lo que podía hacer. No, no me siento cómodo.

EM: ¿Cómo se sintió cuando lo llamaron a la guerra?

NCA: Yo soy militar de carrera, en ese momento era cabo primero, o sea, tenía una jerarquía.

Cuando entré, el sueño mío era ese, yo no fui a la guerra como un conscripto (ellos fueron obligados a ir a Las Malvinas), para mí fue un orgullo, una satisfacción.

De todas maneras, cuando analizaba en ese momento lo que sucedía, recuerdo que decía: “Pero a los ingleses no se les puede ganar”, porque por potencia ellos nunca pierden una guerra, sea como sea, la ganan. Así que era el orgullo de saber que iba a defender a mi Nación y al mismo tiempo, la certeza de que íbamos a perder.

EM: ¿Cómo se sintieron sus padres?

NCA: Yo estaba en Puerto Belgrano, en Buenos Aires. En ese tiempo no había teléfono celular, no había nada, la comunicación era por carta. A mí me dijeron: “Vamos a salir a navegar”, pero nunca me dijeron a dónde íbamos. Así que ellos nunca se enteraron y yo no les avisé tampoco. Cuando ellos empiezan a mandarme cartas yo ya estaba en plena guerra de Malvinas. Nunca les contesté ni una carta, mi cabeza estaba en otra, no creo que ellos la hayan pasado muy bien.

EM: ¿Tiene algún recuerdo fuerte que le haya marcado?

NCA: Positivo, el amor que se tiene por la patria, uno se da cuenta lo que es la patria en esos lugares y siempre digo que patria es el que está al lado tuyo.

Patria es la bandera, el himno, un montón de cosas muy bonitas, pero en realidad es el compañero que está a tu lado, por quien vos vas a dar la vida, pero sabiendo que esa persona va a dar la vida por vos también. Patria es el buque, es tu casa, vos defendés eso.

Sentía mucho orgullo por lo que vivíamos y por esa patria, por esos colores. Nosotros hemos llorado cantando el himno; hoy yo voy a una secundaria y se ríen cantando el himno, nosotros llorábamos. Ese es el amor genuino que en una guerra sale de adentro tuyo, el verdadero amor por tu país, eso sí recuerdo como algo lindo.

Un recuerdo malo es cuando hundieron el crucero. Yo estuve ahí; murieron 323 compañeros, camadas, amigos y eso sí me marcó de por vida.

EM: ¿Cómo estaba compuesta la flota?

NCA: La flota nuestra de combate habrán sido doce o catorce buques, también teníamos aviones y helicópteros pero todo viejo y menos que los ingleses.

EM: ¿Comparte esos recuerdos?

NCA: Los escribo buscando que alguien lo comprenda; comprenda lo que uno vivió, lo que uno sintió. No soy de compartirlos mucho. Uno siempre lo mete para adentro, pero ahora los escribo, escribo esas experiencias. Al que le interese lo lee y a los que no le interesa -que es a la mayoría- dicen: “Hay, que lindo”, y ya.

EM: ¿Sigue en contacto con sus compañeros?

NCA: Sí, tenemos un centro de veteranos en Unquillo. Esos son camaradas, los verdaderos compañeros míos eran los de mi camada. Estos eran un grupo que entran en el mismo año, en el mismo lugar. Y los camaradas, que estuvieron en el conflicto de Malvinas, es un centro de ex combatientes donde nos juntamos; por lo general no se habla de Malvinas. Nos sentimos más cómodos estando entre nosotros.

EM: ¿Está conforme con el reconocimiento social?

NCA: Sí, nos han dado todo, ahora. Eso empezó en el año 2000, antes no había reconocimiento. Cuando nosotros volvimos de la guerra nos escondían. Después de tres meses de navegar, de peligro, de estrés, esperábamos que al menos en el puerto nos esté recibiendo la barra; no había nadie. Nunca nos reconocieron nada, nos dieron una medalla y nos dijeron que no habláramos nada de las Malvinas. Después en el año 2000  comenzó a moverse un poco de reconocimiento. Y hoy estoy plenamente satisfecho, tenemos obra social, pensión y un montón de beneficios.

EM: ¿Usted considera que eso alcanza?

NCA: Sí, no exijo tampoco. Lo que di lo di por amor, por vocación. Yo no estoy pidiendo nada.

EM: ¿Tiene algún proyecto para el futuro?

NCA: Sí, con respecto a Malvinas, vamos a hacer un proyecto escolar en el cual nosotros presentaríamos materiales aula por aula, por lo general primer año, para empezar a malvinizar a los chicos para que tengan idea de lo que fue la guerra de Malvinas. Y por otro lado de vida, mi único proyecto son mis hijos.

EM: ¿De qué trata el  proyecto que proponen?

NCA: El proyecto nuestro es ir a las escuelas para hablar sobre el tema Malvinas, en principio cómo fue, por qué se realizó eso, tratamos de contar sobre los errores, sobre la gente en sí, intentamos hablar de todo lo que fue la contienda pero con la historia particular también.

Es un proyecto que lo tenemos que hablar con las escuelas, ya tenemos la gente, los medios técnicos para empezar a pasar películas y cosas así, pero todavía no se habló con las escuelas.

EM: ¿Cómo surgió este proyecto?

NCA: Surgió por la falta de interés que hay en la gente en todo el mundo que sea tema Argentina, lo que tratamos es de argentinizar un poco al ciudadano desde chiquito, para que empiece a tener noción de que es un país nuestro, un país que amamos, pero ahora en esta época ya no hay mucho nacionalismo, se están olvidando fechas patrias y nosotros somos gente que como hemos estado en un conflicto llegamos a amar un poquito más a la Argentina, por eso hacemos este proyecto, para malvinizar o argentinizar a los niños, que amen a su propio país.

EM: ¿Hace cuánto quieren realizar este proyecto? 

NCA: La idea había surgido hace años pero este año ya implementamos un sistema: que todos los años una escuela primaria arme el acto del día en homenaje a los ex veteranos de Malvinas, el 2 de abril. Este año fue el sexto grado del Instituto Nuestra Señora de Lourdes y se les entregó una bandera que es la que tienen que custodiar durante todo el 2017 para que el año que viene le toque a otra escuela realizar esta tarea.

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