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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

Esgrimiendo un objetivo

El joven Lucas Ramallo comenzó a los 13 años a practicar uno de los deportes más antiguos e históricos: La esgrima. En esta entrevista El Milenio busca indagar en esta disciplina que Ramallo busca expandir en Sierras Chicas, y cuya práctica se abrió hace apenas un mes a todo el público en el Club Unión Unquillo.

Por Ignacio Parisi | ignacioparisi@elmilenio.info

Diversas son las historias que se tejen en torno a los orígenes de este deporte. De cientos de años atrás datan algunos manuscritos que hablan de la escuela española, dando inicio a la esgrima moderna. Lo mismo ocurre con ingleses, franceses, alemanes e italianos, quienes hasta el día de hoy se arrojan el título de pioneros de la esgrima como práctica deportiva.

Como sea, han pasado más de 600 años desde sus comienzos, en una modalidad estructurada de combate, y aunque las armas y los objetivos de los encuentros han cambiado, algunas de las técnicas se han sostenido en el tiempo.

La historia de este deporte está vinculada a la de los juegos olímpicos, desde que éstos comenzaron. Tal es así que, los primeros olímpicos de la era moderna (Atenas 1896) fueron iniciativa del esgrimista Pierre de Coubertin. Este último incluyó en las competiciones dos de las armas que se utilizan tradicionalmente: florete y sable. El tercer elemento, la espada, sería introducida cuatro años más tarde en los Juegos Olímpicos de París 1900.

A partir de allí surgieron distintas variantes, que contemplaban por ejemplo, la esgrima en equipo, y la importante inclusión de las categorías femeninas. Además, la aparición de la tecnología en esta disciplina fue determinante, no sólo para generar los aparatos señalizadores que hoy indican el registro electrónico de los toques que cada esgrimista le da a su adversario, sino también para mejorar sustancialmente la seguridad de los materiales. Así es como la esgrima, con su indumentaria protectora y la modernización de sus instrumentos, se ha convertido en una disciplina de armas en la cual los accidentes son altamente improbables.

En Sierras Chicas, al igual que en el resto del país, los espacios para practicar esgrima son escasos, y en ese sentido Lucas Ramallo afirma: “Nuestro objetivo viniendo acá, al Club Unión Unquillo es para expandir el deporte, que se acerque cada vez más gente a practicarlo. La idea es fortalecer la región, y poder competir con otros sectores, con Córdoba Capital también. En Sierras Chicas no había, hasta nuestra llegada hace algunos meses, ningún lugar en el cual se enseñe y se practique la esgrima. Incluso en Córdoba hay pocos espacios, está la Universidad Nacional de Córdoba, el centro de entrenamiento que está arrancando en el Mario Alberto Kempes, y un par de clubes más”.

“Por lo general la gente piensa que la esgrima es algo novedoso, muy pocos lo entienden como un deporte de tradición antigua. El público se acerca, ve algo nuevo, pregunta, y se queda con la idea de querer empezar a practicarlo”, agrega Ramallo.

Lucas está todos los jueves y sábados de 16 a 18 horas en el Club Unión de Unquillo, formando a todo aquel que quiera acercarse y aprender de este deporte. El esgrimista conoce al pie de la letra cada inconveniente a enfrentar, desde los tiempos que requiere incorporar cada movimiento en un deporte extremadamente técnico, hasta las dificultades a la hora acceder a los instrumentos y la indumentaria reglamentaria para enfrentarse a un contrincante.

Sin embargo, sostiene que cada paso vale la pena y apunta a tocar cada tecla necesaria, incluyendo contactos, donaciones, y rifas para que todos tengan la oportunidad de disfrutar de esta disciplina. En la actualidad, las armas de esgrima son en su mayoría importadas, y rondan en un mínimo de 90 dólares, no obstante muchos de los jóvenes que comienzan en este deporte utilizan instrumentos usados, mucho más económicos, y en ocasiones donados por distintas organizaciones.

“La esgrima no es un deporte que uno vaya a aprender de la noche a la mañana. Se necesita tiempo y constancia. La postura, el caminado de la pedana, la posición del arma, hay mucha técnica. Pero se progresa, hoy tengo ya cinco chicos que van adquiriendo una postura correcta, ya se animan a tirarse, que es la acción que implica tocar al otro con el florete. También les enseño a arbitrar, a corregir las faltas, y veo una mejora constante”.

Apenas un mes lleva Ramallo impartiendo sus clases en Unquillo y ya tiene alrededor de diez personas practicando un deporte para muchos desconocido. La curiosidad ha llevado a sus clases  tanto a niños de cuatro años como adultos. “En esgrima hay categorías para todos, que van desde cadetes y juveniles, hasta pre veteranos y veteranos. Estamos hablando de gente que incluso a los 60, 65 años sigue practicando este deporte”.

“De la esgrima destaco la simpleza, la belleza, y en mi caso como formador, el gusto que me genera observar la evolución y el disfrute de quienes buscan aprender. Trato de que en pocas palabras se pueda transmitir lo necesario para que el deportista mejore todos los días un poco, y eso para mí es todo”, admite Ramallo.

Este arte de defensa y ataque con espadas no pierde su contenido histórico. Los caballeros peleaban con entereza, valor y respeto por el contrincante. Lo mismo ocurre en la esgrima deportiva actual, un deporte que volvió a Sierras Chicas para quedarse.

Escriben:

Lucía Oliva y Francisco Franchi. 4°A IMVA

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