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Identidad folklore

Un repertorio fuera de lo común, una relación muy estrecha con el público y un grupo de bailarines que los sigue a todas partes son, tal vez, las características más distintivas de DNI Folklore.

Un repertorio fuera de lo común, una relación muy estrecha con el público y un grupo de bailarines que los sigue a todas partes son, tal vez, las características más distintivas de DNI Folklore, una banda de Sierras Chicas que ya lleva más de veinte años en el género que representa nuestra identidad nacional.


Por Lucía Argüello | luciaarguello@elmilenio.info

Martina Padrón y Renata Mina (4to IENM).

Lucía Pereyra, Paloma Galán, Valentino Bellomo (4to IMVA).

[dropcap]S[/dropcap]e han convertido en el clásico de todos los festivales y peñas de Sierras Chicas. A donde quiera que vayan se arma la fiesta y los bailarines nunca faltan cuando se suben al escenario. Con un repertorio diverso y cuidadosamente seleccionado, son representantes consumados del género musical por excelencia de nuestra identidad nacional. Tienen más de 20 años de trayectoria ininterrumpida y siete discos en su haber.

Estamos hablando de DNI Folklore, agrupación nacida en Río Ceballos y vinculada durante muchos años a la peña de El Galpón de Mendiolaza. Integrada por Jorge «Muñeco» González (primera voz y guitarra), Ariel «Cabeza» Torres (violín, quena y acordeón), Gastón «Gato» Rodríguez (teclado y segunda voz) y Mariano «Pechador» Paz (percusión, bombo y batería), este grupo folklórico apareció por primera vez en 1994 como Cañada Arriba. En 1995 adoptan el nombre que llevan actualmente y en 1996 graban su primer CD.

Este verano se presentaron en prácticamente todos los escenarios de Sierras Chicas e incluso participaron del regreso del Festival de la Solidaridad de Villa Allende, evento en el que ya se habían presentado en años anteriores y donde tuvieron una espectacular actuación.

En entrevista con El Milenio, Gastón Rodríguez, tecladista de la banda, habló sobre la impronta del grupo, la selección del repertorio, la relación con el público y el secreto para mantenerse unidos durante tantos años.

El Milenio: ¿Cómo surgió DNI Folklore?

Gastón Rodríguez: Empezamos totalmente por hobby, nos juntábamos en el conservatorio de música. Al principio incluso teníamos otro nombre. Después la vorágine de cómo se dieron las cosas nos fue llevando por delante. A partir de un Pre Cosquín que nos presentamos en 1996 se nos dio la posibilidad de grabar nuestro primer disco en setiembre/octubre de ese año y a partir de ahí empezamos a trabajar muchísimo.

EM: ¿Cómo definirías la identidad musical de este grupo?

GR: Nosotros no hacemos muchas canciones propias, pero siempre tratamos de armar nuestro repertorio buscando, dentro del vasto cancionero folclórico, algo que no esté quemado o trillado, compositores no conocidos o canciones viejas.

Hemos grabado canciones que nos llegan a través de la familia de Mariano (el percusionista), que es santiagueño y cuyo papá era luthier de bombos. Nos mandan videos o grabaciones de canciones que tocan en juntadas o asados y terminamos yendo a preguntar cómo se llaman. Hay una canción hermosa que grabamos que todavía no pudimos averiguar el nombre y otra de Sixto Palavecino que ni él mismo se acordaba cómo se llama. También hacemos algunas canciones más conocidas, pero siempre tratamos de versionarlas para que parezcan algo distinto, nos las apropiamos por así decir.

EM: ¿Y ha cambiado esa identidad musical en los últimos años?

GR: Nosotros siempre tratamos de hacer algo auténtico, en el sentido de no copiarle a nadie. Pero lo que sí ha ido cambiando es la variedad del repertorio. En nuestros discos abarcamos todos los puntos cardinales, hacemos géneros de las distintas regiones del país. En los últimos CD nos hemos quedado más en la parte centro-norte porque siempre hemos tenido gran aceptación entre los bailarines, nuestro espectáculo es una fiesta ida y vuelta entre los que tocamos y los que bailan, entonces hacemos homenaje a eso abocándonos a los géneros más bailables, pero siempre manteniendo nuestra esencia.

EM: ¿Qué buscan transmitir con las canciones que tocan?

GR: Lo que siempre hemos querido transmitir es esto de la empatía con la gente. Vos sos músico y vas a tocar a un lugar pero eso es algo circunstancial, vos no sos ni más ni menos que el que está bailando, que el que está sentado tomando algo o que el que está buscando comida en el buffet. Está buenísimo hacer música y que a la gente le guste, pero seguís siendo uno más.

A nosotros siempre nos gustó ser pares con quienes nos escuchan. Tenemos una relación muy cercana con el público y eso se transmite, se siente en las peñas, en la forma en que se comporta la gente, nos hacen chistes, bailan, nos invitan a comer o a tomar algo. Incluso hay gente que nos sigue y todo. Creo que la búsqueda siempre fue esa, hacer lo que nos gusta.

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EM: ¿Qué creen que los distingue del resto de los grupos folclóricos?

GR: Si hablamos del boom del folclore o de los bailarines en realidad, es decir, de la gente que va a la peña como si fuera a un boliche, a bailar y divertirse, que fue hace siete u ocho años; la verdad nosotros veníamos haciendo eso de antes.

Tampoco descubrimos nada, pero de la cantidad de grupos que hay ahora, creo que fuimos uno de los primeros que realmente le dimos importancia a la comunión con el bailarín. Porque además la situación del bailarín siempre fue bastante ingrata, son 20 en un ballet, les pagan dos mangos y les dan una pieza de dos metros para que se cambien.

EM: Hablando de lo que se llamó “el boom del folclore joven” de los ‘90, ¿cómo sienten que afectó al mercado folclórico? ¿Los ha potenciado como grupo o les ha jugado en contra?

GR: Por un lado, nos jugó a favor porque más personas escuchaban folclore e incluso participamos en los primeros festivales de folclore joven. Pero paradójicamente también nos jugó en contra, porque el folclore se transformó en un producto y si vos no podés transformarte en ese producto, estar en los medios y toda la parafernalia, como que quedás atrás.

Hoy en día, por supuesto que todos los músicos son buenos, pero hay toda una puesta en escena, un show, que ha pasado un poco por encima de la calidad musical. Por ejemplo, si comparamos Los Tekis y Raly Barrionuevo, el Raly tiene una calidad musical estupenda y Los Tekis también son algo lindo y divertido, de hecho a mí me gusta ir a verlos, pero hacen como una gran puesta en escena donde lo musical parece quedar en segundo plano.

Entonces por un lado sí, nos ha jugado a favor porque en esa época hemos trabajado mucho, se buscaba folclore y recorrimos todo el país tocando, pero el tema es ese, si no tenés peso para salir en los medios o no supiste aprovechar tu oportunidad o quedaste en un segundo plano sin tener acceso a tal cuestión, después es muy difícil entrar. Hoy en día los grandes festivales los manejan pocas manos en cuanto a los grupos que participan.

EM: ¿Cómo es su relación con Sierras Chicas?

GR: La relación acá es muy buena, este verano tocamos en todos lados: en Salsipuedes, en el festival de El Manzano, en el de La Quebrada de Río Ceballos, en el Festival de la Solidaridad de Villa Allende, etc. Acá lo que cuesta es que te vean como un grupo que también labura afuera digamos, cuando se trata de cobrar se complica más en la zona que en otro lado, es como que todos te dicen “Eh, ¡pero son de acá!” y siempre terminamos cobrando menos.

No estoy diciendo que seamos súper reconocidos y famosos, pero tenemos un nombre, gente que nos sigue y hace 20 años que tocamos. Es difícil que la gente de acá tome en cuenta eso cuando nos ven todos los días yendo a comprar pan. De todas formas, eso es lo de menos para nosotros. Además, tenemos otros puntos fuertes fuera de Sierras Chicas, como Entre Ríos, Santa Fe, Santa Cruz, Tucumán, lo que es el sur del interior cordobés.

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EM: Hablando del verano en Sierras Chicas, ¿cómo vivieron el regreso al Festival de la Solidaridad?

GR: Estuvo espectacular la verdad, la gente se enfiestó muchísimo, bailó hasta el locutor. Nos quedamos con ganas de tocar un poco más pero bueno, estuvo muy bien todo, el sonido, las luces, la gente. Fue una hermosa experiencia.

EM: ¿Y cuál la historia de El Galpón?

GR: El Galpón era un emprendimiento particular de dos de los miembros de la banda. Funcionaba como salón de eventos y como peña libre todos los viernes: ellos tocaban para la apertura, abrían el escenario y después cantaba el que quería. La verdad que era un lindo espacio, un lugar de encuentro para todos. Se fue armando como una comunidad y todo, el grupo de “los galponeros” que iban siempre.

Desde que cerró se han hecho peñas “galponeras” en otros lugares. El año pasado hubo en Córdoba, Mendiolaza, Unquillo. No eran totalmente libres porque había músicos programados, pero eran los mismos que siempre tocaban en El Galpón más DNI completo. Se terminó haciendo como una peña itinerante.

EM: Ustedes llevan más de 20 años juntos, ¿cuál es el secreto para durar tanto tiempo?

GR: Hacerlo por placer. Para nosotros hace rato que la remuneración pasó a ser algo secundario, lo cual no quiere decir que no nos importe, pero lo hacemos porque realmente nos gusta, no por la plata. Además, después de todos estos años ya somos re amigos, hay veces que nos juntamos a ensayar y tocamos poco y nada porque nos colgamos hablando de lo que le pasó a uno o del problema que tiene el otro. Es como terapéutica la juntada.

Estamos todo el tiempo pendiente unos de los otros, no es que nos juntamos a ensayar cuando tenemos que tocar y después no nos vemos más. Lo sostenemos con laburo, pero no sufrimos el laburo. Además, lo tomamos con responsabilidad. Nunca hemos fallado a un lugar donde nos han contratado, nunca llegamos tarde ni dejamos de cumplir con lo que se nos pedía, eso también es importante.

EM: ¿Qué balance hacés de todos estos años con DNI Folklore?

GR: El balance es más que positivo. Hemos recorrido todo el país y no nos llevamos únicamente paisajes lindos, sino fundamentalmente el placer de conocer gente nueva y sus costumbres. Eso está buenísimo la verdad, te da un enriquecimiento cultural enorme. En todos los lugares a donde hemos ido más de una vez, hemos establecido lazos de amistad. Si hoy se me ocurriera salir de mochilero, tendría casa donde dormir en todos lados.

Y bueno, también esto de haber encontrado hermanos de la vida, que son los chicos del grupo, porque realmente la hemos pasado todas juntos. Desde viajar re cómodos en avión hasta ir de Tulumba a La Rioja a través de la salina un día de 40° en un vehículo sin aire acondicionado ni cortinas y sin haber dormido la noche anterior. Todo es crecimiento, las vivencias duras te ayudan a valorar mucho más las lindas (te aseguro que esa noche disfrutamos la chaya riojana como nunca).

EM: ¿Algún objetivo que tengan para el futuro cercano?

GR: Queremos hacer un disco que redondee estos 20 años, pero con invitados, no sólo músicos conocidos sino también amigos que hemos ido juntando en el camino, que tienen talento, que han guitarreado con nosotros. El tema es que te demanda mucho tiempo y mucha plata hacer un disco nuevo, pero bueno, es una idea que anda dando vueltas y tenemos ganas de encarar este año. Y más allá de eso, simplemente seguir laburando y seguir compartiendo con la gente que nos acompaña.