“El trencito Dany” cambió su trocha

Padres con niños, turistas y nativos de Río Ceballos pueden contar decenas de anécdotas vividas en el “Trencito Dany”, un servicio de recorrido turístico que se brindó en la ciudad por más de 30 años y que hoy lo extraña.


Por Mabel Tula

periodico@elmilenio.info

Colaboración: Camila Bergel, Clara Spinosa, Santiago Cacho, Jeremías Romo y Nicolás Roca. 4° IENM.
Trencito

RÍO CEBALLOS – Ricardo Bachi es un santiagueño que llegó a Río Ceballos en el año 1983 con su esposa y sus cinco hijos tentado por amigos de la empresa Turismo Vega; fueron ellos quienes le vendieron un chasis de colectivo que luego fue modificado por sus propias manos y terminó siendo “el trencito Dany”.

“Por aquellos años, había un furor turístico en Río Ceballos,  la ciudad tenía más de 100 hoteles que en su mayoría pertenecían a los sindicatos; después, cuando comenzó a disminuir el trabajo en las fábricas, esos hermosos edificios se transformaron en geriátricos y la euforia por venir de vacaciones a esta localidad comenzó a decaer”, recuerda “el santiagueño”.

Los primeros recorridos

Al principio, el city tur abarcaba el centro de Río Ceballos, el dique La Quebrada, Villa Los Altos, también llegaba a La gruta de Itatí en Salsipuedes. Después, continuaba por “los ranchos de salames, rancho de Coco” donde se ofrecía degustación a la gente y se continuaba en “los Alfajores del Cerro” en El Cristo, donde se visitaba la confitería Ñu Porá. El paseo incluía gruta de Santa Teresita y finalizaba en la actual plaza de los artesanos. Era un recorrido de dos horas y media aproximadamente.

“Generalmente yo hacía de guía, contaba cuentos, chistes, además de ir explicando la historia y las características de los lugares. Como soy de Santiago del Estero, tuve que estudiar de folletos que conseguí, también hablaba con la gente del pueblo, con viejos conocedores que me fueron contando todo”, rememora Bachi.

Para los niños

El objetivo principal de este servicio era el esparcimiento, brindar un paseo turístico infantil: en el trencito acompañaban los personajes animados de la época. Las bananas en pijamas fueron  un éxito total, luego vinieron: el hombre araña, el sapo Pepe, Barnie, los Teletubis. Los chicos se sacaban fotos con ellos y muchas veces les llevaban cartitas; hasta iban disfrazados del hombre araña a hacer el paseo.

“Los personajes eran animados por vecinos de la zona y últimamente también actuaba mi hija de sapo Pepe o de bananas, porque como tengo 5 hijos todos se disfrazaban. La oferta llegó a incluir paseos especiales, como por ejemplo: para chicos del Instituto Don Orione, los llevábamos a la fábrica de alfajores, a la heladería; siempre se bajaban muy contentos”, asegura el santiagueño.

Las vías se fueron acortando

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El recorrido comenzó a achicarse por problemas de jurisdicción. Primero no se pudo llegar más hasta Salsipuedes ya que al ser otro municipio comenzaron a exigir la chapa de la provincia y eran muchos trámites. Luego se sumó la dificultad de no poder ascender hasta el Cristo porque el dueño del terreno donde estacionaba y daba vueltas el tren (frente a la confitería Ñu Porá) decidió alambrarlo y de esa manera no se pudo subir más hasta el principal atractivo de la ciudad.

“Entre muchísimas anécdotas, recuerdo que en una época no nos dejaban estacionar más en la plaza del centro, ese era el lugar que teníamos para levantar pasajeros. Se enteró de esto un hombre que de chico paseaba siempre en el  tren, fue a la Municipalidad, se presentó como abogado, hizo una nota y consiguió una autorización para que yo pueda volver a estacionar en la plaza de los artesanos”, cuenta emocionado Ricardo Bachi.

Sin tren, sin servicio

Consultado el Secretario de Turismo de Río Ceballos sobre los motivos de la suspensión del recorrido, indicó que el servicio no se ha brindado en las últimas 3 temporadas, posiblemente porque las exigencias de permisos y seguros son cada vez más complejas. “De todas maneras, la gente lo extraña, siempre preguntan por él. Buscamos que el trencito vuelva o al menos tener otra opción para hacer esos recorridos ya que el servicio que brindaba era muy importante para la localidad”, aseguró Facundo Sarmiento.

Ricardo Bachi, “el santiagueño,” hoy tiene 73 años y decidió volver a su ciudad natal, Las Termas de Río Hondo, para estar más tranquilo en esta etapa y dejar de vivir una vida de gitanos, como él mismo la calificó. Allí sigue circulando el trencito Dany, hoy a cargo de uno de sus hijos. Como ahora las Termas tienen turismo todo el año decidieron ampliar la oferta y construir un tren más. El hombre araña ha elegido alegrar a los niños santiagueños en su paseo por aquella ciudad y si bien, las Bananas en Pijamas ya no suben más al tren, a ellas todavía les llegan cartitas preguntándoles por qué no vienen más a Río Ceballos.

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