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El Juego del miedo

El juego de la ballena azul está en boca de todos y preocupan sus posibles consecuencias.

Por Redacción El Milenio

periodico@elmilenio.info

MUNDO – Desde hace un par de semanas los medios nacionales se hacen eco del macabro “Juego de la Ballena Azul” y su desembarco en Sudamérica, poniendo el foco en el suicidio adolescente.

Se trataría de un reto viral que surge en Rusia y que desde las redes sociales insta a los jóvenes a concretar 50 pruebas que van desde dibujar un cetáceo en un papel, ver durante muchas horas seguidas películas de terror, tatuarse una ballena con hoja de afeitar, hasta el último desafío del día número 50, quitarse la vida.

Al juego, que no promete premios ni recompensas, se accede entrando en determinadas grupos privados de redes sociales (normalmente Facebook). Para entrar es preciso aceptar una única norma, que es seguir las instrucciones de una persona designada como guía durante 50 días; quien verifica el cumplimiento de los retos mediante el envío de fotos. Se supone que con ello el jugador logra la satisfacción de superar desafíos difíciles y la aclamación del resto de la comunidad virtual que funcionan como grupos cerrados, tipo clanes o sociedades secretas.

La lógica estaría en la receptividad en algunos por la curiosidad, al mismo tiempo que representaría una posibilidad de “liberarse de las penas y de ser tomado como un precedente digno de ser imitado”, explican quienes están estudiando el fenómeno. Un mandato clave es mantener el secreto para preservar al grupo y evitar levantar sospechas sobre la actividad que se está llevando para poder seguir en el juego, lo que vuelve más difícil su detección.

Supuestamente, se incita a los adolescentes a que la familia no interfiera, no deben presentar ningún cambio ni ningún síntoma que llame la atención a nadie, no tienen que mostrarse tristes, insomnes, angustiados o deprimidos. Vale aclarar que el nombre se debe al hecho de que la ballena azul se acerca a las costas para morir, por decisión propia.

Los participantes reciben instrucciones de borrar las fotos de su lesiones una vez su líder las ha verificado, por lo que todas las imágenes que circulan al respecto son imposibles de contrastar. Esto repercute en la dificultad de asociar concluyentemente este juego a suicidios de adolescentes.

Resonancia

La policía de diferentes países está investigando el suicidio de varios jóvenes que la prensa no ha dudado en relacionar con el macabro juego, pero sigue sin haber pruebas de ello. Se pueden leer artículos que confirman al menos 130 muertes solo en Latinoamérica, con casos reportados en México, Colombia, Brasil, Uruguay y Chile. Incluso,  los médicos psiquiatras todavía no tienen constancia de que “La Ballena Azul” tenga seguidores en Argentina, sí existe la preocupación de los especialistas sobre el eventual desembarco en el país de esta práctica.

En principio, el ministerio de Justicia brasileño ordenó a la Policía Federal que inicie una investigación a partir de tres muertes asociadas al juego en ese país; mientras que el ministerio de Salud de Uruguay alertó a la población sobre los riesgos que encierran este tipo de prácticas, y lo propio hizo la presidenta chilena Michelle Bachelet.

El problema de La Ballena Azul es que, aunque no se ha probado la relación entre las muertes y el juego, los grupos que lo promueven existen de verdad. La mayor parte de ellos no duran lo suficiente porque Facebook los cierra a medida que se abren, pero en la red rusa VKontakte son más habituales. Se trata de grupos en los que se comparte todo tipo de contenido morboso relacionado con la muerte o el suicidio. Se cree que el primer grupo surgió como una especie de culto informal a la figura de Rina Palenkova, una adolescente rusa que se suicidó después de colgar su foto en VKontakte.

Alerta preventiva

Los guardianes o guías, por lo general no conocen ni tienen relación con los participantes más allá del juego. Los buscan y eligen según el comportamiento en las redes sociales: expresiones de tristeza o de desencanto con la vida abrirían paso a un futuro contacto. Los jóvenes deben recibir una invitación que les permita unirse a grupos cerrados creados para el fin y los mensajes podrían llegar por Whatsapp o Facebook.

El juego de la ballena azul

El problema es que los grupos son un imán para miles de adolescentes que no piensan en suicidarse porque se pongan a jugar a La Ballena Azul, sino que ya pensaban en hacerlo antes de entrar en el grupo. Se trataría de detectar población adolescente que esté atravesando situaciones de depresión, que es algo habitual en los adolescentes porque están dejando de ser chicos, y eso es doloroso, conflictivos y angustiante.

La preocupación podría surgir en el hecho de que en Argentina el suicidio es la segunda causa de muerte adolescente, y cada día lo hacen en el país 2,5 chicos de entre 15 y 25 años, según el informe “Situación de Salud de los Adolescentes en la Argentina”, elaborado por el ministerio de Salud y Unicef a partir de las estadísticas disponibles en distintos organismos del Estado.

De allí que se pierda la importancia del verdadero origen, es decir, sí se trata de una campaña de un grupo de psicópatas rusos interesados, por razones ideológicas, en producir una depuración de la población vulnerable adolescente. O bien, sí se inicia con un artículo sensacionalista publicado en el diario ruso Novaya Gazeta que aseguraba que más de 130 adolescentes rusos se habían suicidado tras seguir las instrucciones de La Ballena Azul en la red social rusa Vkontakte (el Facebook ruso).

La clave

juego de la ballena azul

Lo cierto es que la noticia saltó a los medios y puso el tema en jaque, aunque no haya datos concretos, el impacto en las redes es enorme. Es que difícil resistirse a la tentación de difundir una historia morbosa como ésta. Lo que sería peligroso es que la multiplicación mediática provoque la aparición de algunos casos por curiosidad o sencilla imitación.

Las películas de terror modernas no ahorran en sangre de adolescentes. Ellas, como este juego, son expresiones de algo que sí está a la vista: la animosidad de nuestra sociedad contra la figura del adolescente, ese suicidado de nuestro tiempo. El éxito de series como “13 Reasons Why” de Netflix, evidencian el fenómeno.

Los padres de adolescentes deberían estar atentos no más de la cuenta. Los chicos que están pendientes de internet eso solo ya es una vulnerabilidad, porque mantienen poco contacto con otros; el mundo virtual los atrapa y esto también ayuda a que estén solos, explican los especialistas.

El origen de la ballena azul puede ser un rumor amplificado desde un medio ruso, pero el juego también es el ejemplo perfecto del teorema de Thomas: Si un grupo de personas definen una situación como real, ésta es real en sus consecuencias.

Sí el juego existe o no, no es lo importante. Sus reglas y retos están en Internet con poco buscar, y cualquier menor con problemas de autoestima o en una situación difícil puede creer que sería interesante jugarlo. Como siempre, la mejor estrategia es no dejar que el menor se maneje en internet a su gusto y controlar su entorno. Si comienza a comportarse de manera extraña durante varios días seguidos quizá sea buen momento para consultar a un especialista.

1 comment on “El Juego del miedo

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