Cultura La región

El canto del bandoneón

Graciela, más conocida como Pipi Sánchez, es una médica y excepcional artista. Oriunda de Villa Dolores, se asentó hace cinco años en Unquillo para desarrollarse también, como la cantora e inusual bandoneonista que ha demostrado ser.

Graciela, más conocida como Pipi Sánchez, es una médica y excepcional artista. Oriunda de Villa Dolores, se asentó hace cinco años en Unquillo para desarrollarse también, como la cantora e inusual bandoneonista que ha demostrado ser.


Por Redacción El Milenio

periodico@elmilenio.info

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El Milenio: ¿Cómo nació su vínculo con la música?

Graciela Sánchez: Surgió cuando tenía seis años, comencé en el Conservatorio Beethoven a estudiar piano en Villa Dolores. Respecto al canto, siempre me gustó cantar, pero creo que me di cuenta lo feliz que me hacía, hace pocos años.

En mi formación hubo grandes maestros como el señor Cabrera, que me enseñó a tocar el piano, así como el maestro Giaimo en bandoneón y la maestra Paola Bernal, quienes me han marcado particularmente. Si tengo que mencionar un referente, es indudablemente, la Gran Mercedes Sosa.

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EM: ¿Qué la hizo acercarse al bandoneón siendo mujer?

GS: El bandoneón siempre fue un instrumento muy difícil de conseguir, pero además, era asociado al tango, a la noche, al hombre y los burdeles. Y aunque sigue siendo poco frecuente que las mujeres toquen el bandoneón, creo que cada vez son más las que se animan.

Particularmente, empecé a tomar clases de bandoneón en Sadaic, primero me prestaba el bandoneón un amigo hasta que pude comprar el mío. También toco el piano y la guitarra, pero en todos soy una principiante.

EM: ¿Cómo se definiría artísticamente?

GS: Yo me definiría como Cantora .Considera que hay diferencias entre el concepto de cantora –que es más por oficio y pasión- y el de cantante -que consta en ser una profesional de canto y estudiar mucha música-.

Al género que me caracteriza lo encasillaría dentro de lo que es el folclore tradicional. Pero folclore con fundamento, que tiene que ver con el mensaje que quiero transmitir: Que lo importante de la vida sigue estando en las simples cosas -y que no estamos aislados del mundo- por eso debemos comprometernos con los temas importantes de la familia y de la sociedad en que vivimos.

EM: ¿Qué distingue a su propuesta artística?

GS: Trato de no imitar a ningún cantante ni estilo, sino expresar lo que siento a través de la música. Considero que mi impronta o marca personal como artista es la inclusión del bandoneón que me ofrece la posibilidad de realizar una interpretación diferente y ofrecer algo fuera de lo común.

La selección de temas también ayuda en la diferenciación, ya que depende mucho de mi estado de ánimo. Siempre trato de elegir los temas que tengan un mensaje de vida, de amor, de lucha. Pero debo aclarar que nunca compuse.


Pipi Sánchez ha corroborado cómo se complementa el arte escénico con la música en sus participaciones en Antígona, en el Teatro Real y en la obra de la Caudilla Martina Chapanay.


EM: ¿Cómo influye en su arte el hecho de vivir en Sierras Chicas?

GS: Se me han abierto puertas a nivel regional, porque en esta zona hay una movida muy buena de músicos y otras ramas del arte que van tejiendo redes de artistas y amigos. Además, suelo presentarme en varios espacios culturales de la región. Últimamente no lo he hecho con mucha frecuencia por varios problemas que me surgieron, pero he tenido varias presentaciones en el Lido, el Club Unión, en peñas solidarias, y bares de la zona e incluso en la ciudad de Córdoba.

EM: ¿Qué lugar ocupa en su vida su carrera artística?

GS: Disfruto mucho mi profesión como médica familiar y especialista en salud social y comunitaria, además, de médica laboral. No obstante, querría que mi carrera artística fuese mi trabajo principal y poder dedicar muchas más horas a los ensayos. Sería un sueño hecho realidad vivir de la música, pero lamentablemente, la realidad es otra, ya que la familia y el trabajo me ocupan mucho tiempo.

De todos modos, no dejo de apostar a mis materias pendientes en lo musical, como cantar en el Festival de Cosquín, -como verán no ando con chiquitas-. Y fundamentalmente quiero terminar de grabar el disco que, a pesar de vivir en una era tan digital, uno tiene que tener algún disco grabado, además te lo solicitan previo a las contrataciones.

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EM: ¿Cuáles han sido sus principales logros como artista?

GS: Creo que cada vez que canto en algún lugar es un logro artístico -incluso en reuniones de amigos- pero haber podido cantar en la Sala de las Américas (UNC), o en la sala mayor de la Ciudad de las Artes y ser Revelación en el Festival Homenaje a Mercedes Sosa en 2016 en Anisacate, también fueron grandes logros artísticos. De hecho, este último galardón, fue lo mejor que me pasó en mi carrera artística, por la gran sorpresa y la enorme admiración que siento hacia la Mecha.

Pero no todo es color de rosa, también se sufren faltas de respeto a los músicos independientes -que todo lo hacemos con mucho esfuerzo y sacrificio y no es valorado-. Con esto me refiero, por ejemplo, a que no te respeten los tiempos a la hora de cantar, ni las ubicaciones en la grilla y los escasos fondos que se destinan para los músicos.

 

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