
El Gobierno lanzó un plan para que gente mayor de edad pueda participar de cursos de corte y confección gratuitamente, y así obtener un título terciario que los habilite en el sistema laboral.
Por Valentina Carranza. 4°B IMVA
Hace tiempo que la gente busca este tipo de cursos en la ciudad de Córdoba, que les facilite una herramienta para trabajar; mucha gente logro ubicarse en fábricas o tener mini emprendimientos como Inés, la profesora que hoy enseña a un grupo de chicas en el garaje de su casa. Ella cose y arregla cosas para la gente y logra así volver a tener un sueldo y valerse por sí misma.
Inés era una persona de tercera edad desocupada, que sentía que nada más podía aprender. «La vida nos da sorpresas, solo hay que buscarlas», así nos comenzó a comentar como surgió su trabajo.
La geronte era docente, y cuando se jubiló cuenta que se sintió perdida, y leyendo el diario descubrió este curso que le abrió las puertas a una nueva salida laboral. En este, no solo aprendió a coser sino que descubrió que podía darle forma a su creatividad, logrando hacer cosas que estaban en su imaginación.
«Increíble la alegría el día que vi mi primer diseño. No podía creer que a mi edad siguiera aprendiendo y creando», relató Inés.
Comenzó avisándoles a todos sus vecinos que arreglaba ropa, después de un tiempo cosía para una marca de ropa y a medida que iba sintiendo seguridad “mi nieta me pidió que le hiciera su vestido de egresada».
Así comenzó otra etapa en donde le pedían que diseñara e hiciera vestidos de fiestas a pedido. «La creatividad, y la costura no solo me llenaron mis días de alegría y satisfacción, sino que económicamente se transformó en otra entrada para mi familia. El curso surgió el día que mi nieta vino con tres amigas con la intención de aprender a hacer su propia ropa», contó la modista.
Así de a poco se fue pasando el dato y hoy da cursos todos los días de lunes a viernes para 30 chicas. Ella enseña directamente sobre la tela, hace que lleven algún diseño fácil con telas simples, les enseña a tomar medidas y trasladarlo en un molde, después cortar, hilvanar, medir y si está bien, coser.
También, antes de agarrar la maquina les cuenta sus partes, como enhebrarla, tipo de tensión que debe tener el hilo de acuerdo a la tela que se cose, aguja (que tipo de punta debe tener).
«La vida me enseño que depende de mis ganas, y la edad no nos impide seguir aprendiendo y siendo útiles. Hoy sigo siendo docente”, remató Inés.
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