4 abril, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Federico Bianchini: “El boom de la crónica responde, más que nada, a una estrategia de marketing”

Federico Bianchini, editor de la revista de crónicas Anfibia y premio Don Quijote de periodismo nos respondió en exclusiva algunas preguntas sobre su trayectoria profesional, la crónica y sus recomendaciones para estudiantes de periodismo.

Comunicadores

Por: Mirco Sartore.


Durante el tres y cuatro de junio pasados se realizó en la Universidad Blas Pascal de Córdoba Capital el Quinto Congreso de Periodismo Digital organizado por el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA). Se dieron charlas y talleres en los que participaron periodistas de todo el país. Entre los disertantes estuvieron Sergio Carreras (periodista de investigación de La Voz del Interior), Mariel Fitz Patrick e Iván Ruiz (miembros del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, la organización que destapó el pasado abril el escándalo de los Panamá Papers) y Federico Bianchini, editor de la revista Anfibia, uno de los portales web de crónica periodística más importante de toda América Latina.


Federico Bianchini fue redactor de Clarín durante siete años y trabajó en el diario La Razón durante un año. En 2010, ganó el Concurso “Las nuevas plumas” (Universidad de Guadalajara) por su perfil del escritor Rodolfo Fogwill titulado “El hombre que nada”. Ya en 2013, gracias a un perfil sobre el juez y jurista Raúl Eugenio Zaffaroni (titulado “El supremo anfibio”), ganó el premio Don Quijote, organizado por la agencia EFE y entregado por los reyes de España. En 2015, publicó el libro “Desafiar al cuerpo: del dolor a la gloria” (Aguilar). En 2016, con el proyecto de libro «Antártida: donde el tiempo no pasa» ganó la Beca Michael Jacobs de crónica viajera de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).

Concluido el congreso del FOPEA, Bianchini aceptó responder algunas preguntas sobre su trayectoria y la crónica como tema en sí mismo.


El Milenio: En el último congreso de periodismo digital del FOPEA en Córdoba contaste que estudiaste dos años de ingeniería antes de dedicarte al periodismo. ¿Cómo empezó tu amor por escribir, por contar historias?

Federico Bianchini: Desde la secundaria escribo cuentos, voy a talleres de escritura. No terminé nunca de entender por qué me anoté en ingeniería, pero lo hice: me gustaban la matemática, la física, la química, pero sentía que todo lo que yo estaba haciendo lo podría hacer cualquier otro y si bien no iba a ser lo mismo sería muy similar. Dije: ¿Qué me gusta hacer?  Me gusta escribir cuentos. Pensé si existía la posibilidad de vivir de eso y me di cuenta de que sería muy difícil. Dije: quizás el periodismo es una opción para que me paguen por escribir. Y me anoté en la carrera.

EM: Martín Caparrós dice que el objetivo de la crónica se rebela contra una idea de mundo e intenta mostrar a los que podrían ser sus lectores, a los que no aparecen en los programas de política, fútbol y chimento. ¿Adhieres a su opinión? ¿Cuál crees tú que es la función de la crónica? ¿Te parece que hacen faltan más cronistas de ricos como dicen María Moreno y Alma Guillermoprieto?

FB: Coincido con Martín en esa frase: la crónica intenta mostrar lo que piensa alguien que se detiene y mira. La televisión no tiene tiempo para eso: no hay interés por detenerse. No hay interés por mirar sino que se busca mostrar, argumentar, persuadir, convencer. Sobre la función de la crónica: no tengo una visión utilitarista del género. No sé si hay una función de la crónica, cómo no sé si hay una función de la poesía: hay efectos de ambas, que son los que debemos buscar.

No sé si faltan más cronistas de ricos, por otro lado. Me interesaría leer historias de ricos: generalmente el periodismo de investigación se dedica a ellos y una vez que hay una noticia se pública rápido, sin que la forma importe tanto. Lo que interesa es la denuncia. Tampoco es que divido a los cronistas por categorías: “Cronista de pobres”, “cronista de shoppings”, “cronista de catástrofe”. Creo que cada uno escribe sobre lo que lo apasiona, o al menos así debería ser. Que las categorías importan bastante poco. Imagino que se refieren a que hay una mirada europeísta de la Latinoamérica pobre. Los libros que se traducen, generalmente suelen tener esa temática y si no la tienen (con excepciones), para ese mercado, no suelen importar. Que en ese sentido, sí hay muchos más libros de crónica sobre la pobreza que sobre los ricos. Suele ser mucho más fácil acceder a unos que a otros.


EM: Cito de nuevo a Caparrós cuando dice que el llamado boom actual de la crónica latinoamericana, comparado con el de los 60s, es más bien un psst. Desde tu posición de editor de Anfibia, ¿piensas que podemos hablar realmente de un  boom de la crónica en nuestra región?  Más allá de medios como Anfibia, Gatopardo, Etiqueta Negra y Letras Libres, ¿por qué los medios masivos no dan tanto espacio a la crónica como a la entrevista en profundidad u otros géneros periodísticos?

FB: La crónica es un género que demanda tiempo, recursos (de movilidad, de trabajo, económicos) que los medios masivos no suelen estar dispuestos a asumir. Prefieren trabajar con materiales hechos rápido y de impacto, ya que la coyuntura atrae al click. Creo que lo del boom responde más a una estrategia de marketing que a otra cosa.

EM: ¿Hay una revalorización de la vieja guardia de cronistas (Walsh, Raab, Eloy Martínez, el Nuevo Periodismo, el Gonzo…) a través de los nuevos cronistas? ¿O los lectores prefieren los nuevos nombres? Vamos más allá: ¿Te parece que el público masivo está interesado en la crónica?

FB: Creo que habría que revalorizar a todas esas personas que escribían como lo hacían. No sé qué prefieren los lectores, habría que preguntarles a ellos. Y por suerte no soy el gerente general de una editorial así que lo que le importa al público masivo, por el momento, me tiene sin cuidado.

EM: Tus dos trabajos más premiados son perfiles sobre personajes públicos (Fogwill y Zaffaroni). ¿Sientes una atracción especial por este subgénero? ¿De qué personaje te gustaría hacer un nuevo perfil?

FB: El perfil de Fogwill surgió de un encuentro azaroso, pero el personaje me interesaba mucho. El perfil de Zaffaroni me lo pidió Cristian Alarcón para Anfibia. Me gusta escribir. Los subgéneros vendrían a ser como los gustos de un helado. Al que le gusta tomar helados a veces pide dulce de leche granizado, otras frutilla, pistacho o limón. ¿Se podría decir que quien siempre pide chocolate y limón es un amante de lo agridulce? Se podría, pero ¿eso definiría algo del personaje? Por el momento no estoy escribiendo ningún perfil, estoy terminando un libro de crónica sobre el mes que pasé en la Antártida que se publicará en Tusquets (Planeta) en octubre o noviembre. Cuando eso pase, veré con qué seguir.

«Por el momento no estoy escribiendo ningún perfil, estoy terminando un libro de crónica sobre el mes que pasé en la Antártida que se publicará en Tusquets (Planeta) en octubre o noviembre».

EM: Si tuvieses que recomendar tres libros periodísticos a un estudiante ahora mismo, ¿cuáles elegirías?

FB: Hiroshima de John Hersey, Voces de Chernóbil de Svetlana Alexiévich (Premio Nobel de Literatura 2015) y Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer de David Foster Wallace.

Los libros



Hiroshima, de John Hersey:

Voces de Chernóbil, de Svetlana Alexiévich:

Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, de David Foster Wallace:


Descubre más desde El Milenio

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde El Milenio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde El Milenio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo