Por una vida libre de violencia

En el mes de la lucha contra la violencia de género, El Milenio dialogó con los integrantes de la naciente comisión Ni Una Menos de la ciudad de Río Ceballos. Se trata de un grupo que a través de futuras intervenciones buscará que las víctimas de violencia de género, en todas sus aristas, tengan la contención necesaria, pero también la importancia de la prevención para evitar dichos actos violentos.

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Desde la Comisión de Ni Una Menos de Río Ceballos advirtieron a El Milenio que las personas que atienden a las víctimas de violencia no están capacitadas en problemáticas de género. Créditos: Ana Aliaga.

Por Matías Pérez | matiasperez@elmilenio.info

Todo comenzó con varias preguntas que un grupo de mujeres se hicieron ante la proximidad de la primera movilización contra la violencia hacia la mujer que se realizó el pasado 3 de junio a nivel nacional: “¿Qué vamos hacer en Río Ceballos para el #NiUnaMenos? ¿Nos vamos a Córdoba? ¿Nos quedamos?” La respuesta a todas estas preguntas fue la siguiente: “Organicemos algo acá”.

Desde ese entonces, el boca a boca, mensajes a través de wasap o redes sociales fueron una pieza fundamental para que se esparciera la noticia de que en Río Ceballos también se marchaba para que ninguna mujer sea víctima de la violencia.

Había algo que estaba más claro que nunca para la/os organizadores de aquel 3 de junio y era que aunque quienes conformaban el grupo venían de diferentes ideologías políticas, en este espacio que comenzó a gestarse solo se levantarían las banderas de Ni Una Menos. Es que de una u otra forma las personas que se pusieron al hombro esta causa estaban involucradas con el tema de manera directa o indirecta.

Es así, como la consigna de la misma fue organizar una marcha de paz sin que se asemeje a un acto político partidario: “Ese día todos debíamos dejar las ideologías a la cual pertenecemos para enarbolar la bandera que incluía a todas las banderas, ya que es un espacio transversal que nos atraviesa a todas”, reconocieron a El Milenio desde la naciente comisión.

Desde ese entonces, la sorpresa vino de la mano del gran acompañamiento que hizo la población a esta iniciativa y no hizo más que reflejar cómo la violencia de género es un tema que preocupa a gran parte de la sociedad.

“Para nosotros los casos de violencia hacia la mujer no aumentaron, sino que ahora se denuncian; antes no se hablaba y cuando de algo no se habla parece que no existe; y una vez que se visibiliza se comienza a hablar del tema, pero la violencia de género es histórica, solo que ahora lo ponemos en palabras, lo catalogamos, lo clasificamos, a través de distintas formas”, agregaron los vecinos rioceballenses.

En este sentido, para el movimiento contra la violencia de género, una de las cosas que sirvió de gran ayuda para saber y para reaccionar, es el labor de los medios de comunicación, ya que “por ejemplo si antes mataban a una mujer en La Rioja nadie se enteraba, pero en la actualidad la información corre muy rápido a través de todo el mundo”. Aunque toman recaudos con respecto a la forma de tratar la información por parte de los mismos.

 

“Para nosotros los casos de violencia hacia la mujer no aumentaron, sino que ahora se denuncian; antes no se hablaba y cuando de algo no se habla parece que no existe; y una vez que se visibiliza se comienza a hablar del tema, pero la violencia de género es histórica, solo que ahora lo ponemos en palabras, lo catalogamos, lo clasificamos, a través de distintas formas”.

 

A través del tiempo

Una de las integrantes del movimiento contra la violencia de género es trabajadora social y años atrás trabajaba en la ciudad de Córdoba (cuando estos temas eran mucho más tabú), precisamente, en un lugar que fue creado para atender a “las víctimas del delito”. Este quizás sea el primer antecedente que se tenga en cuenta con respecto a un sitio de contención.

“Con una compañera pusimos un cartel en la oficina donde trabajábamos que decía ‘víctimas del delito y los datos correspondientes’. Quienes se acercaban primero a este área, lo hacían consultando por una amiga o familiar que supuestamente sufría acoso por parte de su concubino u otra persona, pero después resultaba que esa amiga o familiar era la misma consultante”, manifestó la trabajadora a este medio.

Otra de las cosas que cambiaron para bien es que, al otro, al que no le pasa, también se involucra y comienza a denunciar lo que le sucede a una persona cercana, y así le manifestaron a este medio desde la comisión Ni Una Menos: “Nosotros lo que le decimos a las personas es que si vos no te animas a denunciar, también sos cómplice”.

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Créditos: Pate Palero.

Es necesario reflexionar

Ante la necesidad de visibilizar la problemática, es necesario que esta venga acompañada desde la reflexión sobre la misma. “Se trata de fenómenos bastantes complejos, que no son lineales, es decir con causa y efecto; es una construcción cultural muy arcaica y desmitificar esa construcción cultural lleva a que reflexionemos, pensemos y buscar todas las aristas que la problemática tiene”, reconoció Silvana Romera, integrante de la comisión.

“Esto de denunciar porque si no sos cómplice rompe un mito, el que si sucede dentro de las cuatro paredes es problema de quienes están adentro, lo que pasa en las familias es problema de las familias, y esto se rompe completamente cuando la problemática comienza a hablarse, a cuestionarse y hacerse público”, agregó.

 

“Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe; esto quiere decir que tenemos que hacer algo que sea sistemático, por lo que hay que comenzar a pensar hoy lo que vamos a hacer el año que viene, no solo para las marchas, sino también actividades concretas para todo el año, pero es necesario que todo el mundo pueda participar, que todo el mundo pueda opinar y que todo el mundo pueda tirar ideas”.

 

Romper mitos

¿Cómo no le va a pegar si algo habrá hecho? ¿Cómo no la va a violar si mirá la vestimenta que lleva puesta? Son uno de los tantos mitos que las sociedades utilizaron para justificar a lo largo de los años la violencia en los núcleos familiares.

Otro de los tantos mitos era que esto solo pasaba en las clases bajas, pero a medida que las victimas comenzaron a exponer su situación ante profesionales y la sociedad, esta creencia se fue diluyendo como tal.

“Quienes nunca se salvaban de las acusaciones eran alcohólicos, lo que si se le sumaba que era pobre la situación empeoraba”, reconocieron desde la agrupación.

Por ejemplo, una de las teorías que manejan en varios de los integrantes es que “en una casa de clase media, media alta o de alto poder adquisitivo las paredes son gruesas y no se siente lo que sucede. En cambio en una villa, donde las construcciones son precarias y viven muchos integrantes en poco espacio cualquier pelea repercute en la casa de al lado o en las cercanías”.

Pero cuando salió a la luz que el doctor, el abogado y otros profesionales también le pegaban a la mujer todo cambio y la población inicio el proceso de comenzar a dejar los prejuicios de lado.

 

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Créditos: Ana Aliaga

“¿Cómo seguimos?”

La comisión Ni Una Menos de Río Ceballos se reúne cada semana en lugares que van rotando de acuerdo a la disponibilidad horaria de cada uno de sus integrantes. Se trata de profesionales y vecinos, que solamente llevan una sola bandera, que saben que hacen política pero que no pertenecen a ningún partido político: “No nos gusta el redito partidario ante situaciones tan desgraciadas”, reconocieron a El Milenio.

Es por esto, que al culminarse el 2015, año que el movimiento surge con gran fuerza a nivel local y nacional, es un momento de “reflexión interna”, para saber de qué forma continúan, en lo que queda del 2015 como el cercano 2016.

“Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe; esto quiere decir que tenemos que hacer algo que sea sistemático, por lo que hay que comenzar a pensar hoy lo que vamos a hacer el año que viene, no solo para las marchas, sino también actividades concretas para todo el año, pero es necesario que todo el mundo pueda participar, que todo el mundo pueda opinar y que todo el mundo pueda tirar ideas”, concluyeron los vecinos.

Cuando pasa en Río Ceballos

En primera instancia, hay que hacer la denuncia en la policía como lo indica cualquier proceso judicial. Por otro lado, en el caso de violencia física, la Municipalidad de Río Ceballos tiene un centro de salud donde como dicen desde la comisión Ni Una Menos “se supone” que el médico que atiende a una víctima tiene un protocolo que seguir: “Y ese protocolo existe porque contamos con el mismo, lo que no podemos asegurar es que todos los médicos que trabajan en el centro de salud lo conozcan”.

Ambas partes antes mencionadas están muy relacionadas, ya que las autoridades policiales no te toman la denuncia si no se constatan las lesiones. “Recién lo hacen cuando la víctima va con el certificado médico del centro de salud y no de cualquier médico; lo que no se tiene en cuenta es que el ‘papel’ solo cuenta con la firma del médico y los golpes que fueron atendidos por el mismo, y en ningún lugar se constata quién violento a la víctima”.

Lo que se tiene que hacer de ahora en más, y es algo que Ni Una Menos está trabajando, es corroborar que los entes conozcan el protocolo y el profesional de salud que atiende a la víctima también tendría que hacer la denuncia.

EL MILENIO

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