Pateando el tablero

Nicolás Zuliani es un taekwondista oriundo de Río Ceballos, con una proyección deportiva sin techo. La historia de este joven experimentado en las artes marciales a continuación en El Milenio.

El taekwondista Nicolás Zuliani, a pesar de sus jóvenes 17 años, califica como cinturón negro primer dan en las categorías marciales y deportivas.

Por Ignacio Parisi | ignacioparisi@elmilenio.info

Las artes marciales son mucho más que técnicas de defensa o sometimiento del oponente mediante códigos estrictos de movimiento. A través de las formas y módulos específicos de entrenamiento se puede alcanzar no sólo una forma física plena, sino algo fundamental para cualquier desempeño humano, un aprendizaje espiritual, orientado a la confianza propia, contemplación interior y respeto a los demás.

Nicolás Zuliani, de 17 años, arrancó haciendo kung fu, una técnica de lucha de las más tradicionales, en una simple búsqueda por practicar un deporte de contacto.

Al poco tiempo de comenzar a entrenar distintas artes marciales comenzó a creer que ninguna era de su agrado, hasta que encontró su predilecta: el taekwondo. “Hace ya 11 años opté por el taekwondo, por la parte deportiva. Porque tenía otras cualidades y lo veía como algo más hermoso, más artístico. No tan estático, y tan bruto como otras formas. Encontré el equilibrio en esta técnica”.

Hoy es un taekwondista de gran experiencia a pesar de sus jóvenes 17 años, y califica como cinturón negro primer dan, en las categorías marciales y deportivas. “En la parte deportiva el taekwondo se divide por peso y por edad, pero a mí me tocó pelear siempre con chicos más grandes. Cuando tenía 12 ya competía con otros de 16 y 17 años”, explica Zuliani.

A medida que su esfuerzo rendía frutos, las exigencias también crecían en la vida deportiva de Nicolás. Es por eso que al terminar sexto grado tuvo que optar por cambiarse a un colegio con menos exigencias y carga horaria, para poder continuar con la rutina que le demandaba el alto rendimiento que comenzaba a ejercer en su deporte.

Atleta de selección

Es claro que en nuestro país las oportunidades de practicar un deporte individual a nivel de elite son realmente escasas. Si bien el taekwondo no escapa a esta regla, Zuliani manifiesta que en los últimos tres años ha contado con un movimiento significativo que genera cierto impulso a su carrera y a la de otros talentosos taekwondistas. Siguiendo esa línea, el oriundo de Río Ceballos analizó: “Antes del 2012 era más complicado, a partir de allí comenzó a haber más movimiento y ser más reconocido. Aparecieron más categorías, y una gran cantidad de peleadores. Se comenzaron a ver los efectos del trabajo en el Seleccionado Argentino de Taekwondo, y en el 2013 llegué a ser suplente del mismo”.

 

“Antes del 2012 era más complicado, a partir de allí comenzó a haber más movimiento y ser más reconocido. Aparecieron más categorías, y una gran cantidad de peleadores. Se comenzaron a ver los efectos del trabajo en el Seleccionado Argentino de Taekwondo, y en el 2013 llegué a ser suplente del mismo”.

 

El taekwondo es además un deporte de peso olímpico, con todo el reconocimiento que conlleva la cita más importante del deporte mundial. Río Ceballos aparece como una plaza en crecimiento en lo que se refiere a las artes marciales, y en ese sentido Zuliani asegura: “Se le da importancia a este deporte, pero no vas a ver en una academia más de 100 chicos, al menos en Río Ceballos. Sí se puede decir que se destacan muchos luchadores como Maximiliano Ávila, o Catriel Toniotti, incluso yo también. Pudimos participar en los Juegos Evita, también torneos importantes como el G1 en Buenos Aires”.

Para ser parte de los seleccionados, los luchadores son evaluados por autoridades en la materia. Allí, Zuliani afirma la importancia de mantenerse centrado en el combate, ajustando cada movimiento, y sin dar un solo golpe sin pensar su efecto. Se trata de un “equilibrio mental y de explosión”.

Sobre su primera experiencia en la selección, el taekwondista cuenta: “Era por puntos la primera vez que fui en el año 2013. Pude pelear todas las peleas, llegué a la última y perdí. De esa manera quedé suplente, una vez allí te convocan para ir a entrenamientos, concentraciones. La nación me pagó todas esas competencias, y pude permanecer en el seleccionado durante un año y medio. Ese mismo recorrido a partir del que entré, es el que vengo haciendo hace cuatro años”.

El seleccionado es un objetivo que Nicolás no pierde de vista, aunque sabe que la complejidad no está solo en llegar ahí, sino fundamentalmente en poder mantenerse entre atletas que representan a lo mejor del taekwondo nacional.

En sus proyectos también aparece la idea fija de estudiar una carrera universitaria y tener su propio espacio para dar clases de taekwondo, tarea que ya ejerce junto con los más pequeños de su dojo. “Sé que no siempre voy a poder ser parte de un seleccionado, a los 35 esa carrera termina y tenés que tener un plan b, una carrera en la facultad. Puedo dar clases de taekwondo, pero más allá de eso aspiro a otro aprendizaje, no quiero dejar de tener una herramienta de formación en otro tema aparte de las artes marciales”, asegura el deportista.

 

“Sé que no siempre voy a poder ser parte de un seleccionado, a los 35 esa carrera termina y tenés que tener un plan b, una carrera en la facultad. Puedo dar clases de taekwondo, pero más allá de eso aspiro a otro aprendizaje, no quiero dejar de tener una herramienta de formación en otro tema aparte de las artes marciales”.

 

Zuliani busca mantenerse en competencia plena, rompiendo sus propias barreras. Continuar su propio fogueo, es parte de esa escalera que sigue subiendo, con la mente clara, tal como se enseña en estas disciplinas orientales, que aspiran naturalmente a la sana conexión entre el cuerpo y el espíritu, aún en el alto rendimiento. “Te mantiene la constancia, y la perseverancia, cuando pierdo miro la pelea, la estudio. Veo mis errores e intento siempre mejorar”, concluye.

EL MILENIO

[elmilenio.info] Sitio Web de Noticias – Director: Guillermo E. Risso – Propietario: Fundación Josefina Valli de Risso - Domicilio de la publicación: Crucero General Belgrano, b° Los Talitas – Unquillo – Tel: 03543 480349 [Copyright Ⓒ 2017 Fundación Josefina Valli de Risso]

ESTAMOS SEGUROS QUE TE VA A GUSTAR

Comentarios en Facebook

Conectate con Sierras Chicas
A %d blogueros les gusta esto: