Docentes y personal no docente de las escuelas de Sierras Chicas afirman no estar capacitados para efectuar maniobras de primeros auxilios en las escuelas, en caso de ser necesario. La campaña nacional de RCP nunca llegó a las instituciones.

Por Redacción El milenio | periodico@elmilenio.info
La “enfermedad del descuido” es el nombre denominado por los especialistas, a aquel padecimiento que una persona tiene al necesitar primeros auxilios por una causa, ya sea, por casualidad o por situaciones previsibles.

Los primeros auxilios son medidas terapéuticas urgentes que se aplican a las víctimas de accidentes o enfermedades repentinas hasta disponer de tratamiento especializado. El propósito de los primeros auxilios es aliviar el dolor y la ansiedad del herido o enfermo y evitar el agravamiento de su estado. En casos extremos son necesarios para evitar la muerte hasta que se consigue asistencia médica.
La atención varía según las necesidades de la víctima y según los conocimientos de la persona que lo atiende. Saber lo que no se debe hacer es tan importante como saber qué hacer, para evitar daños mayores.
Al respecto, en el año 2014, el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, lanzó la campaña de reanimación cardiopulmonar (RCP) para las escuelas secundarias e Institutos de Formación Docente argentinos.
La campaña “RCP en las escuelas” que supuestamente comenzaría en 2015 y contemplaría la capacitación de alrededor de 1.321.522 estudiantes de los últimos años de la escuela secundaria en técnicas de reanimación cardiopulmonar, maniobras frente a atragantamiento y nociones sobre el uso del desfibrilador externo automático, no se concretó como se esperaba.

Al respecto, los docentes de Sierras Chicas comentaron a El Milenio que no están capacitados para reaccionar en situaciones de reanimación frente a un paro cardiorrespiratorio por ejemplo, pero sí en casos más sencillos como curaciones de primeros auxilios con una cortadura o desmayo.
“En un momento crítico de asistencia a un niño hay que manejar el estrés, hay que estar tranquilo, por eso es necesario una capacitación. Si bien haría algo, pero eso que haría no estaría del todo bien, por eso es necesaria la capacitación, porque en el momento que pasa esto uno vive una situación de estrés, y si estamos capacitados buscamos nuestro instinto, y se puede realizar una maniobra que no es conveniente”, aseguró Lara Tula, profesora de biología.
¿Qué hacer?
Respecto de “qué hacer”, sólo se enumeran unas pocas medidas básicas iniciales. Es importante comprender que la actuación básica tiene un límite, que sólo puede superarse con la ayuda profesional.
Varios cursos incorporan en forma efectiva una didáctica sistematizada con el objetivo de hacer más fácil el proceso de aprendizaje y favorecer los puntos claves que no deben omitirse sobre todo en el caso de querer auxiliar a una persona con un paro cardio-respiratorio.
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