La Biodanza llegó a Sierras Chicas para quedarse, se trata de un sistema integrador que se basa en el estímulo de vivencias a través de la música, la danza, el canto y diversas situaciones de encuentro en grupo.

Redacción El Milenio
Este método tiene como objetivo el desarrollo de capacidades humanas, sentimiento de felicidad, habilidades de comunicación y mejora de las relaciones.
Su práctica a lo largo de década demostró que tiene efectos terapéuticos y de rehabilitación beneficiosos sobre el organismo, los cuales se basan en los siguientes mecanismos: poder musical, poder de la danza integradora, poder de la metodología vivencial, poder de la caricia, poder del trance, poder de la expansión de conciencia y poder del grupo.
Esta disciplina fue gestada en la década del 60 por el psicólogo y antropólogo chileno Rolando Toro, y se trataba de una época en que surgieron las Terapias Gestáltica, Musicoterapia, Psicodrama, Arte Terapia, Bioenergética, Análisis Transaccional, y fue en este contexto, como Toro propuso en principio la Psicodanza, que luego se amplió a Biodanza.
Con respecto a su popularidad, el sistema de biodanza se encuentra instaurado actualmente en 30 países, incluyendo Brasil, Argentina, España, Chile, Ecuador, Francia, Alemania, Italia, Uruguay, Holanda, Reino Unido, Colombia, Venezuela y Bélgica. Y en las Sierras Chicas la ciudad que pionera es Rio Ceballos, la cual desarrolla actividades en la Casa Azul.
Efectos sobre la salud
Existen estudios que han comprobado que por ejemplo, “un ensayo controlado de tres meses en 59 mujeres con fibromialgia encontró que una sesión por semana de Biodanza ofreció mejoras en el dolor, la composición corporal, y el impacto de la fibromialgia”.
Pero también, disminuye el nivel de estrés, aumenta la energía vital, ayuda a superar la depresión, favorece el bienestar, armonía y la relajación, estimula la autoestima y refuerza la identidad, desenvuelve la creatividad, no sólo artística, sino existencial. Facilita la expresión de sentimientos y emociones en forma espontánea y creadora.
La biodanza y los niños.
Es un espacio que busca generar condiciones que favorezcan el desarrollo de los potenciales individuales de cada niño a través de vivencias inducidas por la música (juegos, danzas, cuentos, encuentros, etc.).
En esta línea, la propuesta consiste en integrar cuerpo y emoción en un clima afectivo grupal, para que cada uno pueda conectar consigo mismo, con los otros y con la naturaleza.
Desde Casa Azul de Rio Ceballos promueven la participación del taller a todos los niños de entre 5 y 12 años, que necesiten explorar: la creatividad, la afectividad, el ímpetu, el descanso, la capacidad de dar y recibir, la iniciativa, la concentración, la cooperación y la solidaridad, el autoestima, la fluidez, o para los que simplemente quieran danzar la vida.
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