25 mayo, 2026

El Milenio

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Adela Arning: Orden económico, servicios recuperados y el ambicioso plan de gas para Mendiolaza

La actual gestión inició el mandato con un proceso de ordenamiento que combinó reducción de gastos, reorganización interna y recuperación de servicios esenciales. Con mejoras en la recaudación, adquisición de maquinaria clave y obras en marcha, el Ejecutivo —encabezado por Adela Arning— proyecta avanzar en nuevas conexiones de gas natural y en el fortalecimiento del desarrollo económico de la ciudad.

Por: Vittorio Bassini y Mateo Piva 4° IMVA; Nicolás Aguirre y Agustín Ragaglia 4° IENM.


  • Reducción de personal: La planta pasó de 330 a 228 empleados para ganar eficiencia.
  • Aumento de recaudación: El pago de tasas subió del 28% al 65% tras la modernización del sistema.
  • Obra de gas: El objetivo es que al finalizar el mandato el 50% de los vecinos de barrios abiertos tengan acceso al servicio.
  • Ahorro operativo: La compra de un camión con batea permite ahorrar 20 millones de pesos mensuales en logística de residuos.
  • Obras viales: Se iniciará el adoquinado de la calle Cárcano bajo un sistema mixto con aporte de los vecinos.

Cuando Adela Arning asumió la intendencia de Mendiolaza, describió la situación como crítica: un municipio con equipamiento fuera de funcionamiento y cuentas comprometidas. Ese diagnóstico marcó la hoja de ruta de su gestión: achicar el Estado, priorizar servicios básicos y procurar nuevas fuentes de recursos. 

En la práctica, eso implicó reducir la planta de personal, reconfigurar procesos administrativos, cambiar el sistema de gestión y concentrar el gasto en lo esencial para restablecer la recolección de residuos, el alumbrado público y el mantenimiento de calles.

Según la intendenta, la administración pasó de no poder afrontar el pago de sueldos a contar con superávit, adquirir equipamiento clave y reactivar servicios que estaban paralizados. En su balance de gestión, la mandataria remarca que los principales logros en lo que lleva de mandato estuvieron vinculados al saneamiento de las cuentas públicas, sobre todo.

Por otro lado, destaca la reorganización y la mejora progresiva de los servicios. Igualmente, reconoce que persisten desafíos, especialmente en materia de infraestructura y obras de fondo.

“Cambiamos el sistema administrativo y es la primera vez que el municipio tiene control real de sus propios datos”, sostiene la intendenta de Mendiolaza. Foto El Milenio.

El Milenio: ¿Cuáles fueron las principales problemáticas del municipio y cómo se las abordó?

Adela Arning: Nos enfrentamos a dos grandes problemáticas. La primera fue la financiera: éramos un municipio quebrado. Si no ordenás las cuentas, no contás ni con los recursos económicos, ni con las personas, ni con la infraestructura para afrontar los problemas. Sabíamos que era grave, pero al llegar nos encontramos con un panorama aún peor.

Mendiolaza creció muchísimo, pero sin el acompañamiento necesario en infraestructura. Nos enfocamos en la recolección de residuos, en la recolección diferenciada y en organizar un esquema de mantenimiento de calles. Tenemos muchísimas calles de tierra y al principio no podíamos mantenerlas. Hoy contamos con un plan de mantenimiento mensual y un plan de contingencia para tareas urgentes.

Desde la gestión, tienen como objetivo mejorar la infraestructura vial de la ciudad a través de diversas obras, como el adoquinado. Fotos gentileza.

EM: Este trabajo sobre los servicios, ¿incluye la posibilidad de ampliar la red de gas natural de la ciudad?

AA: Sí. Estamos realizando 7.800 metros de obra de gas natural. La mayoría de los vecinos de barrios abiertos de Mendiolaza no cuentan con este servicio. Nuestro objetivo es terminar la gestión logrando que al menos el 50% de esos vecinos tengan acceso al gas natural.

EM: ¿Qué cambios internos resultaron claves para la gestión?

AA: Ordenar internamente para ser más eficientes. Pasamos de 330 empleados a 228. Reorganizamos la estructura e implementamos procesos claros: horarios, evaluación de resultados, capacitación. También cambiamos el sistema de administración. Antes el municipio no era dueño de sus datos: dependía de personas para acceder a la información. Hoy contamos con un sistema que utilizan más de 223 municipios, lo que nos permite, por ejemplo, notificar automáticamente a los vecinos sobre vencimientos y deudas.

Cuando asumí, solo el 28% de los vecinos pagaba las tasas municipales. Hoy ese número llegó al 65%. Sabemos que hay que seguir mejorándolo —lo ideal sería rondar el 75%—, pero con este cambio logramos, sólo en el primer mes, un aumento del 66% en la recaudación.

La mandataria Adela Arning durante el balance de su primer tramo de gestión, marcado por la reducción del gasto y la recuperación de servicios básicos. Foto El Milenio.

EM: ¿Qué obras y mejoras concretas se hicieron o se iniciaron?

AA: Vamos a hacer el adoquinado de la calle Cárcano, que atraviesa los barrios Valle del Sol y Sierra Nueva, donde viven aproximadamente 800 familias. Hoy esa calle, tan central para la zona, es de tierra. Es una obra que va a impactar muchísimo en la vida de quienes la transitan a diario.

Vamos a realizar 1.000 metros en dos etapas. Primero estamos trabajando en la parte estructural: cordón cuneta, badenes, etc. El año que viene avanzaremos con el adoquinado. Lo hacemos bajo un sistema mixto: una parte la aportan los vecinos, otra la municipalidad, y contratamos a una empresa para ejecutar la obra. Creo que es un buen ejemplo de trabajo en conjunto entre distintos actores.

EM: ¿Qué mecanismos se establecieron para fomentar la participación ciudadana y asegurar la transparencia en la toma de decisiones?

AA: Una experiencia importante fue la organización de 24 talleres en 24 zonas distintas, en el marco del ordenamiento territorial. La premisa fue que los vecinos opinen sobre su ciudad a partir de cuatro ejes temáticos. Trabajamos con mapas, debates, charlas, y participaron alrededor de 150 vecinos. Esa interlocución alimenta directamente la planificación municipal.

EM: ¿Cómo es la relación con los gobiernos nacional y provincial y qué recursos han aportado?

AA: De parte del Gobierno nacional no hay obras, pero sí recibimos acompañamiento económico para la compra de un camión con batea. Fue un elemento fundamental porque nos cambió completamente la forma de trabajar en la recolección de residuos. El impacto en términos de sustentabilidad y ahorro fue enorme: nos permite ahorrar alrededor de 20 millones de pesos por mes.

Con el gobierno provincial tenemos buen diálogo y nos han recibido en varias ocasiones, pero lamentablemente somos el único municipio que aún no recibió obras. No somos del mismo espacio político. Existe un programa, FOCOM, que viene bajando obras a distintas localidades y a nosotros todavía no nos han asignado ninguna. Nuestra intención es poder llevar esas obras a los vecinos de Mendiolaza.

La intendenta Adela Arning destaca el ordenamiento de las cuentas públicas como el pilar que permitió pasar de un municipio quebrado a tener superávit. Foto El Milenio.

EM: ¿Qué proyectos estructurales siguen pendientes y por qué?

AA: Es necesario profundizar el mantenimiento de las calles. Venimos trabajando en eso, pero aún falta. También necesitamos construir lagunas de retardo para canalizar las escorrentías. El proyecto ya está hecho y tiene un costo estimado de 200 millones de pesos. Estamos a la espera de recursos provinciales. Es una obra muy importante porque el agua afecta con fuerza al centro y a Lomas de Mendiolaza.

Por otro lado, hay que poner mucho foco en el desarrollo económico. Más allá del crecimiento de El Talar, hay zonas que no se desarrollaron en términos comerciales. Estamos trabajando con empresas e inversores que tienen proyectos para la ciudad: iniciativas vinculadas al fútbol femenino, al pádel, al yoga, y al desarrollo de una nueva área deportiva. Todo esto genera empleo para la gente de Mendiolaza. Queremos transformar espacios vacíos y oscuros en lugares con actividad y servicios.

EM: ¿Qué se le puede pedir al vecino para que la gestión sea más eficiente?

AA: Cada uno puede hacer mucho para que la ciudad esté más linda y ordenada: cuidar las veredas y el arbolado, respetar los días de recolección, evitar microbasurales y, sobre todo, participar en las iniciativas vecinales. Es importante no solo cuidar nuestras casas, sino también nuestros barrios y el espacio común.


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