4 abril, 2026

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Mayra Oliva: Liderazgo y futuro en juego

Mayra Oliva combina su rol en el club DIEF, donde forma a niños y proyecta nuevas categorías femeninas, con la capitanía en Instituto. En la cancha y desde la docencia, busca abrir caminos para que las próximas generaciones de futbolistas tengan más oportunidades e igualdad de condiciones dentro del deporte.

Por: Renzo Molina y Máximo Cudós 4º IENM; Julio Díaz Pérez y Arquímedes Frieiro 4º IMVA.


Mayra Oliva, vecina de Mendiolaza, dedicó su vida al fútbol desde pequeña. Sus inicios se dieron jugando con sus hermanos y amigos en el barrio de Villa Dolores, en el Valle de Traslasierra, su tierra natal, donde comenzó en la liga local aproximadamente a sus 10 años. Fue ahí donde este amor por el deporte se fue despertando, impulsándola a seguir su pasión. A su vez, con el paso del tiempo, su vocación se incrementó y se planteó una nueva meta. Acerca de ésta, cuenta: «luchar para poder abrir caminos para las más chicas es lo que me mantuvo en la senda del fútbol».

Así, la decisión de dejar su hogar y trasladarse a Córdoba hace cinco años para probarse en Instituto fue un punto de inflexión. «Era un momento difícil de pensarlo porque el club no tenía nada», explicó Mayra y agregó que carecía de ropa y de un cuerpo técnico estructurado para la formación. Sin embargo, mantuvo la convicción de que era una gran oportunidad si quería pegar el salto —en sus palabras—. Hoy, con 26 años, asevera que «valió la pena todo el esfuerzo, el sacrificio y los momentos difíciles. Al final siempre hay una lucecita de logro», asegura.

Del potrero a la cinta de capitana

Su recorrido en Instituto estuvo marcado tanto por el aprendizaje como por el sacrificio. De esta manera, cada día, mes y año le dejó una enseñanza. En este sentido destaca «el acompañamiento de quienes se mantuvieron firmes en las dificultades». «Llegar a donde estamos hoy fue muy difícil, con muchas etapas de lucha», valora.

Actualmente, lleva consigo la responsabilidad de ser capitana. Al respecto, reflexiona: «Hay que ser una persona constante, demostrando y contagiando ánimo, peleándola tanto en los partidos como en el vestuario». En este último, su liderazgo implica estar atenta a cada integrante del grupo. En tanto, su rol como mediocampista central es ser el equilibrio del equipo, lo cual la convierte en una jugadora clave para armar el juego.

Este papel de referente la llena de orgullo, y fue uno de los logros más significativos, junto con consagrarse campeona de manera invicta del Torneo Apertura de la Liga Cordobesa de Fútbol Femenino el pasado 9 de julio. Sus recientes victorias son pasos firmes en la construcción de un futuro más equitativo para el fútbol femenino. «Me impulsa a enseñar a las niñas que todo esfuerzo al final de camino vale la pena», reflexiona. Y añade: «Tengo la oportunidad de seguir luchando para que las más jóvenes puedan tener una mejor oportunidad».

Entre la cancha y la enseñanza

Más allá de su rol en el equipo cordobés, Mayra combina su carrera de jugadora con su trabajo como profesora en una escuela de fútbol para niños en DIEF. «Es un privilegio muy grande trabajar de lo que amo», sostiene al respecto. Igualmente, recuerda que fue cuestionada por su labor. «Una vez, un padre cuestionó a mi jefe por tener profes mujeres. Me pareció una locura en pleno 2025», rememora. La joven entrena a varones y se enfoca en la formación integral, transmitiendo que el deporte no se trata solo de ganar, sino de divertirse e incorporar valores humanos.

Asimismo, su experiencia le permite enseñar de manera más efectiva, al poder ver y corregir errores técnicos y tácticos que ella misma puede experimentar. «A veces me siento mamá o hermana para los más pequeños, cuidándolos y enseñándoles sobre la frustración» cuenta.

En el espacio, hay planes para formar una categoría femenina y en esta línea, Mayra evalúa la coyuntura en Córdoba y Sierras Chicas como un sector en crecimiento, pero con una falta importante de inversión y apoyo. Los principales obstáculos para el desarrollo profesional incluyen la carencia de ligas federadas y recursos en general. También destaca que los sueldos dignos son cruciales. Su propia realidad, al tener que trabajar, estudiar y llevar adelante un emprendimiento, le quita energía a la hora de entrenar. «La idea es lograr la misma estructura y oportunidades para llegar a la paridad», asevera.

Precarización y desafíos

En cuanto a las escasas condiciones para la profesionalización, Mayra se enfrenta a una rutina que supone no solo entrenamientos intensivos, sino también un trabajo y un negocio propio —además de los estudios universitarios—. El impacto que esto supone en su desarrollo como atleta, se agudiza en momentos de alta competencia, donde la demanda física de jugar dos torneos, por ejemplo, en menos de 72 horas evidenció un desgaste extremo.

De cara al futuro, en cinco años, Mayra se proyecta desempeñándose en la docencia. «Ya estando en un club grande de AFA, aunque sigo soñando con ser una jugadora profesional», confiesa. Para que Instituto llegue a esas instancias, el club debe invertir en las jugadoras. Oliva considera que están más cerca que hace 3 años, tras haber participado del regional y llegado a semifinales recientemente.


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