Por: Joaquin Aguirres, Gerónimo Ghisolfi y Luka Kulczyck.
Dirección: Clara Angeletti, Lorena Pigini, Mabel Tula, Nicolás Negri y Milagros Alcántaro.
La banda Bidimensionales de Villa Allende, no es solo un grupo de música; es el resultado de una amistad forjada hace ocho años en los pasillos de un colegio, un lugar donde el amor compartido por la música se convirtió en la chispa de su proyecto. En una reveladora charla, el cantante Tomás Barrera y el baterista Federico Ghisolfi, junto a sus compañeros de banda, el guitarrista Felipe Bergagna, segunda guitarra Facundo Ferrucci y el bajista Gerónimo Ghisolfi, compartieron los momentos más cruciales de su carrera. Su primer show, un improvisado pero apasionado debut en una fiesta de 15 años, marcó el inicio de un camino que ha estado lleno de desafíos, pero también de grandes satisfacciones.

El nombre de la banda, “Bidimensionales”, surgió de la idea de un amigo y representa más que la formación inicial de dos integrantes. Para la banda, el nombre simboliza la libertad de no limitarse a un solo género musical, explorando y experimentando con diferentes sonidos sin miedo a salirse de la línea. Esta filosofía se refleja en sus influencias, que van desde iconos del rock argentino como Las Pastillas del Abuelo, Soda Stereo y Charly García, hasta artistas internacionales y de otros géneros.
En la entrevista, los músicos no esquivaron temas difíciles. Hablaron abiertamente sobre el proceso creativo, describiéndolo como una “búsqueda” que puede ser frustrante, pero que se nutre de las experiencias personales y hasta de un libro. También compartieron su visión del panorama actual del rock en Argentina, lamentando la falta de originalidad y la constante imitación entre bandas. Sin embargo, su mensaje a otros músicos fue claro: hay que tener el coraje de salir del costado y crear algo nuevo, algo que no se limite a seguir las tendencias.
Pero lo más destacado de la entrevista fue la vulnerabilidad con la que hablaron de su vida personal. Abordaron la dificultad de equilibrar la música con otras responsabilidades, como el estudio y el trabajo, y admitieron que el mayor desafío fue superar el riesgo de que la banda se disolviera. Para ellos, la música no es un simple pasatiempo, sino una parte esencial de su identidad. Como lo dijo Tomás: “si no existiera Bidimensionales, es muy probable que no me hubiese dedicado a hacer música”.
El episodio de “Ida y vuelta” con Bidimensionales nos deja un mensaje poderoso y universal. Los músicos transmitieron una lección de vida que va más allá del arte: la vida será siempre complicada, pero se puede vivir bien si uno persigue lo que ama con pasión. Su mensaje final a la audiencia fue que, a través de su música, buscan que la gente se sienta “viva” y “feliz”, despertando esa energía que todos llevamos dentro. Este podcast es un recordatorio de que la música no es solo un sonido, es un reflejo de nuestra alma y de nuestra capacidad de crear y de superar desafíos.
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