10 septiembre, 2026

El Milenio

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Villa Allende: Construyendo oportunidades habitacionales

El municipio de Villa Allende lanza el programa 50 Viviendas, destinado a familias jóvenes con ingresos formales que hoy alquilan y no pueden acceder a un crédito por no tener terreno propio. La iniciativa combina financiamiento bancario, infraestructura municipal y prioridad para la economía local, potenciando así la política habitacional de la ciudad.

SOCIEDAD

  • Por: Emiliano Ferreyra y Tiago Cuervo 4° IENM; Zoe Matejcic, Pilar Sánchez y María del Mar Manrique 4° IMVA.

En la última década, la población en Sierras Chicas ha experimentado un crecimiento sostenido, impulsado en parte por el desarrollo urbano y la cercanía con la ciudad de Córdoba. Este fenómeno trae aparejados nuevos desafíos en materia habitacional, especialmente en localidades como Villa Allende, que se encuentra en una posición estratégica como nexo entre el corredor serrano y la Capital. 

Frente a esta demanda en aumento, el municipio comenzó a implementar políticas públicas que buscan dar respuestas concretas a las necesidades de acceso y mejora del hogar para sus vecinos. 

Recientemente, a través de su Secretaría de Promoción Familiar y Fortalecimiento Comunitario, se lanzó un nuevo proyecto de construcción, llamado 50 Viviendas. Esta iniciativa apunta a resolver uno de los principales problemas que enfrentan las familias jóvenes: el acceso al crédito hipotecario y la tenencia de un lote, señaló el Secretario de Promoción Familiar y Fortalecimiento Comunitario, Agustín González del Pino. 

La propuesta está dirigida a familias que actualmente alquilan y que cuentan con ingresos formales, por lo que podrían acceder a un crédito bancario si tuvieran un terreno propio. “En general, los créditos tradicionales exigen la tenencia de un lote, lo cual representa una barrera enorme para muchos. Nosotros ponemos a disposición la tierra y la infraestructura, y luego gestionamos el crédito con una institución bancaria para financiar tanto el lote como la construcción de la casa”, explicó el secretario.

El funcionario detalló que el plan contempla la construcción de 50 viviendas en un predio municipal ubicado entre los barrios Polinesias e Industrial, frente al colegio Rosario Vera Peñaloza. La tierra ya está subdividida y se prevé iniciar este mes con las obras de infraestructura: agua potable, cordón cuneta, energía eléctrica, alumbrado público y, posiblemente, gas natural. Esta etapa demandará entre ocho y nueve meses, por lo que se estima que las moradas comenzarán a desarrollarse entre febrero y marzo del próximo año, con un plazo de ejecución de doce meses.

Pormenores a considerar

“Estamos teniendo muy buenos resultados, la gente nos acompaña y lo valora”, celebró el secretario respecto al programa Mi Casa, Mi espacio.

En cuanto al modelo de edificación, se utilizará el sistema tradicional, que es el exigido por los bancos para otorgar los créditos. Además, se aplicará una política de “compra local” que priorizará la compra de materiales y la contratación de mano de obra dentro de Villa Allende, con el objetivo de fortalecer la economía local.

Los créditos tendrán un plazo de 20 a 30 años, con un período de gracia de un año desde la firma del convenio. “La idea es que la familia se mude al espacio terminado y comience a pagar la cuota como si fuera un alquiler; pero a diferencia de este, ese dinero se traduce en el acceso a una vivienda propia”, remarcó el secretario.

Uno de los requisitos fundamentales será tener una residencia comprobable de al menos diez años en Villa Allende. Además, las familias deberán contar con ingresos comprobables no menores a $1.700.000, ya que la idea es que las cuotas no superen el 30% de sus ingresos mensuales. 

Asimismo, para anotarse, deberán presentar últimos dos servicios a nombre del solicitante. En cuanto a las fechas de convocatoria y los plazos de inscripción, González del Pino explicó que aún deben definirlos en conjunto con la institución bancaria que otorgará los créditos hipotecarios, antes de poder informar oficialmente a la comunidad.

En virtud de la calidad de vida

Por otro lado, desde el año pasado, el municipio ya viene implementando el programa Mi Casa, Mi espacio; que consiste en la asistencia en materiales para ampliación de habitaciones, mejoras en techos, baños o instalaciones sanitarias. Al respecto, el secretario agregó: “En muchos casos, se trata de resolver temas como baños sin terminar, cloacas, pozos, techos en mal estado”. Es decir, situaciones que inciden directamente en la calidad de vida y la salud de las personas.

Según explicó, se apunta a familias que ya cuentan con un lugar. Así, aquellas interesadas completan un formulario detallando lo que necesitan realizar. Luego, se realiza una visita técnica por parte de una trabajadora social y una arquitecta del Estado, quienes elaboran un presupuesto de la obra. A partir de allí, se acuerdan los plazos y la forma de pago en cuotas, generalmente entre 18 y 30, según las posibilidades.

“Una de las características más importantes es que el municipio entrega los materiales y la familia aporta la mano de obra. De esta forma, se aprovechan los saberes y oficios dentro de la misma comunidad, mientras que la inversión pública se orienta directamente a lo que más cuesta conseguir: los materiales de construcción”, aseguró.

En esta primera etapa, ya se beneficiaron 54 familias durante el año pasado y los primeros meses de este año; y González del Pino reveló que, actualmente se están seleccionando a 100 familias de entre las más de 900 que se inscribieron. “Eso nos da una dimensión clara del déficit habitacional y de la dificultad que se afronta en este sentido”, agregó.

En tanto, uno de los fundamentos del programa es su carácter solidario: a medida que las familias beneficiadas van devolviendo el dinero en cuotas, el municipio puede reinvertir esos fondos para asistir a nuevos beneficiarios. 

“Es un sistema que se retroalimenta. No se trata de una asistencia aislada, sino de un modelo sostenible y con compromiso compartido”, destacó el entrevistado. Además, concluyó: “No se trata de regalar nada. La familia paga los materiales en cuotas, aporta su trabajo y eso genera un vínculo diferente con la vivienda: hay apropiación, cuidado y valorización del esfuerzo propio”. De esta manera, ambos proyectos buscan suplir diferentes dimensiones del problema habitacional de la ciudad.


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