4 abril, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Leticia Ressia: La escritura como necesidad 

Leticia Ressia elige a la poesía como una forma de mirar al mundo, donde lo cotidiano se transforma a través del humor y la ironía. Con cuatro libros en el mercado, la participación en antologías y también ensayos publicados, la escritora destaca la importancia de tejer redes con las palabras.

CULTURA

  • Por: Lucas Guzmán y María del Mar Manrique 4º IMVA; Pedro Canavosio, Lucio Servetti y Tomás Argüello 4° IENM.

“Una escribe porque atiende un llamado”, afirma Leticia, entendiendo que la escritura va más allá de la mera publicación. Dedicada actualmente a la docencia y lectora desde la infancia, es Licenciada en letras modernas y ha publicado cuatro títulos hasta el momento, siendo el último “Un corazón gorila”.

La exploración la llevó por distintos rumbos, como los cuentos y las novelas. “Estos son de largo tiraje y me requieren de otra energía”, confiesa. En tanto, siempre consideró la poesía como género predilecto. Esta última, según explica, forjó su estilo, caracterizado por  fusionar humor e ironía para narrar experiencias cotidianas. 

Al respecto, reflexiona: “Creo que en cierta medida mis libros son siempre diferentes y siempre iguales, es lo que intento hacer”. “Poner a trabajar el pensamiento es lo que más me convoca”, añade.


El Milenio: ¿Qué experiencias te llevaron a dedicarte a la escritura?

Leticia Ressia: Creo que una escribe porque atiende un llamado, como diría un poeta que admiro mucho. Tuvo que ver que leyera muchísimo, para mí fue muy importante la biblioteca popular de mi pueblo y esa necesidad de escribir que tuve desde chica me acompañó durante mucho tiempo. Entonces cuando tuve que decidir qué carrera quería hacer, estudié letras modernas en la Universidad Nacional de Córdoba.

Primero tuve una lectura muy desordenada de las cosas que me gustaban, de aquello que me iba acompañando, y después entré en otro tipo de lecturas. Igual creo que esa etapa formativa de mi adolescencia, de leer dentro del caos, para mí es hoy fundamental a la hora de sentarme a escribir. Cuando uno escribe desde el acervo cultural que implica una biblioteca, escribe desde otro lugar, pero en definitiva es una con su escritura y, a veces hay circunstancias que te alejan de la misma, pero trato de hacerlo siempre que puedo.

EM: ¿En qué te inspiras para escribir? ¿Cómo influye vivir en Sierras Chicas en tu proceso creativo?

LR: Generalmente son imágenes o cosas que veo. Cuando escribo algo pienso en una imagen y esa imagen crece. Siempre lo relaciono con un crecimiento celular, es una cosa pequeña que empieza a rodearse de otras imágenes y otros sentidos y empieza a transformarse en algo más a veces una inquietud, a veces una frase que me persigue durante muchos días, algo que soñé, o que me perturba, que está siempre ahí dando vueltas.

Pero no es que me siento y decido qué escribir, a veces hay ejercicios que ayudan. Como doy talleres literarios, sé que hay cosas que pueden incentivar. Leer, por ejemplo, también despierta cosas. Y si se piensan en temas, estos son siempre los mismos desde la historia de la humanidad, el amor, la muerte, la soledad, la angustia. Entonces es importante ver el uso del lenguaje que hace cada uno. En mi caso trato de escribir bajo la idea de raspar el lenguaje a través de la ironía, que haya algo de humor, pero no ese humor que te invita a reírte de una forma sonsa, sino que trato de que eso sirva como una manera de articular un pensamiento. 

Con respecto a vivir en Sierras Chicas, influye en que estoy más tranquila y los tiempos son otros en estos lugares.


EM: ¿Qué temas considerás que atraviesan tus obras y qué buscas transmitir? 

LR: Básicamente cómo vivimos, la experiencia misma, aunque hay cosas que son intransferibles. Cada uno escribe desde su lugar lo que ve y lo que le parece que es la vida. Para mí, desde mi humilde lugar de poeta, lo que el arte intenta hacer es transmitir una especie de verdad. Digo “una especie” porque la realidad no es la verdad, es una experiencia de algo, de lo que uno puede ver en los demás.

Después está lo que percibe el lector de lo que una escribió, y lo gratificante es que muchas veces el lector imaginó otra cosa. Y creo que el libro ahí adquiere otra libertad, es una cosa independiente de la escritora.

En mi último libro, “Un corazón gorila» que tiene que ver con los bancos y la espera, uso cierta ironía para pensar en lo que tanto nos atraviesa ahora, lo material, “el tener por sobre el ser”, y en una disputa por sobre eso. Quizá en clave irónica, humorística, con un montón de discursos que vienen del cine. 

Después el lector verá si es o no, por eso digo que se parte siempre desde una intención del autor y después lo que el otro lee puede ser algo totalmente diferente, y completa la idea que uno tiene. 

EM: ¿Qué logro creés que fue el más significativo en tu carrera literaria y cómo impactó en tu desarrollo?

LR: Lo más significativo fue publicar. Creo que para quienes nos gusta escribir, no se escribe para que tengamos las cosas en un cajón, en algún momento uno va a querer mostrarlo de la forma en que pueda. De hecho mi primer libro fue autogestivo con otros amigos. Entonces creo que lo más significativo es escribir primero, publicar después, y que te lean para que eso vuelva de alguna forma. 

Pero además, el trato con los demás y los vínculos amorosos con estas personas que nos leen y que nos promueven, sobre todo porque se generan amigos, que se tejen en red, que la palabra circule. Esto es un poco lo que se ve acá en la región, los círculos, cómo se mueven, cómo se generan cosas, me parece que es muy lindo, que es lo más importante.


Descubre más desde El Milenio

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde El Milenio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde El Milenio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo