30 enero, 2026

El Milenio

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Críticas desde la oposición a la cesión del cine de Unquillo

Desde la oposición del Concejo Deliberante de Unquillo, el concejal José Cabrera cuestionó el convenio firmado entre el Ejecutivo local y una empresa privada, Operadora de Cines S.A, para la remodelación y explotación del Cine Teatro Municipal Rivadavia. La iniciativa fue anunciada por el oficialismo como un paso hacia la revalorización del espacio cultural, pero para la oposición representa una decisión tomada de forma unilateral y con poca transparencia.

El eje del reclamo es claro: el Concejo Deliberante no fue notificado ni participó en la elaboración del convenio. “Nosotros nos enteramos como cualquier vecino. No sabíamos nada, y eso generó muchas inquietudes. ¿Cómo, cuándo, dónde, con quién?”, explicó Jose Cabrera, concejal por Somos Unquillo. Ante la falta de información oficial, los dos bloques opositores presentaron un pedido de informes, que derivó en la llegada al Concejo del documento firmado entre el municipio y la empresa Operadora de Cines S.A y del Director de Cultura quien se acercó a dialogar.

Para Cabrera, el convenio no sólo fue firmado sin licitación ni concurso público, sino que además otorga ventajas significativas al privado: “Hay una elección unilateral del Ejecutivo. No hubo llamado a concurso ni mecanismos de selección que garanticen transparencia. Ya se habían empezado las obras cuando el Concejo tuvo acceso al convenio”.


Otro de los puntos más criticados es la extensión del plazo de cesión. El acuerdo otorga a la empresa el uso del cine entre el 10 de abril de 2025 hasta el 28 de febrero de 2030, lo que representa casi cinco años. Según explicó el concejal, durante ese tiempo el uso del espacio estará dividido: de lunes a miércoles el cine quedará bajo la órbita municipal, mientras que de jueves a domingo será explotado exclusivamente por la empresa. “Son los días más fuertes y la parte más rentable del cine queda para el privado”, remarcó.

Además, Cabrera expresó que se plantea una contradicción: aunque el espacio es cedido a un privado, el municipio seguirá pagando el alquiler del edificio, una suma mensual de 650 mil pesos. “El municipio va a seguir afrontando ese gasto, pero la explotación será del privado”, afirmó el edil.

En el convenio se establece que la empresa realizará inversiones para reacondicionar el espacio, incluyendo una nueva marquesina, ampliación del hall de ingreso, pintura del frente y construcción de un ‘candy bar’; pero no se especifica el monto de esas inversiones. “No se sabe cuánto va a poner la empresa y sin ese dato, no se puede estimar si la duración de la cesión es razonable”, advirtió el edil. 

¿Qué sucederá con las entradas populares?

El concejal explicó que desde Cultura plantearon que el uso municipal del espacio estará enfocado en otras disciplinas artísticas, como el teatro y la música, y que se solicitarán 700 entradas mensuales para escuelas públicas. Sin embargo, según Cabrera, eso tampoco está detallado en el convenio. No dice cómo se distribuirán, quién las entrega, o si se establece un tope o regulación para los precios de las entradas, advirtió. 

Además, cuestionaron que las obras ya estén en marcha, lo que limita las posibilidades de revisión: “El convenio fue firmado el 11 de abril, pero recién el 21 nos llegó el decreto que lo oficializa”. Para el concejal, lo preocupante es que un espacio emblemático de la ciudad pierda su carácter público. “Es un servicio cultural municipal. Más allá de que se pague entrada, lo gestionaba el Estado local”.


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