SOCIEDAD
- Por: Rocío Bartolini, Santino González 5° IENM; Guadalupe Giavazzi y Martina Carrasco 5° IMVA.
Casa FOA volvió a abrir sus puertas en Córdoba, reuniendo lo mejor del arte, el diseño y la arquitectura. En este marco, en su primera vez como expositores, Masdar Jardines presentó ‘Esencia viva’, un proyecto que rinde homenaje a un emblema natural de la ciudad: un algarrobo de más de 350 años que yace en el patio de la ex Academia Argüello.
La propuesta convierte al árbol en protagonista de un espacio pensado para la contemplación, el refugio y el respeto por la historia del lugar. “Cuando supimos que ese algarrobo estaba ahí, supimos también que no teníamos que competir con él, sino venerarlo”, explicó Florencia Nocioni, cofundadora y coordinadora de Marketing y Comunicación de la empresa radicada en Mendiolaza.
“No era fácil trabajar con esa presencia, pero desde el diseño, pensamos un circuito que invitara a ir adentrándose en un espacio de calma, donde todo girara en torno a él, sin invadirlo”, agregó.
La presentación paisajística se destaca no solo por su estética sino también por el uso de materiales naturales y diferentes texturas: un muro de macetas de barro, piedras naturales, palos de eucalipto que enmarcan el recorrido, además de un espejo de agua.
Así, Nocioni detalló sobre el propósito de la intervención: “Queríamos que el visitante no sólo viera el espacio, sino que lo sintiera, que se trate de refugio sensorial, la atmósfera de un bosque vivo”.
En cuanto a la elección del nombre, el equipo buscó reflejar el papel del árbol en el predio. “Fue testigo de generaciones enteras del colegio –reflexionó-. Y también lo será del próximo proyecto que se desarrolle en este predio. Nos pareció poético hacer visible ese legado y dejar que sea este elemento el que nos cuente la historia. En tiempos de cambios vertiginosos, su permanencia nos recuerda la importancia de crear desde la raíz y con respeto por lo que ya existe”.
El detrás de escena

Las tareas comenzaron en diciembre del año pasado. A partir de allí, el equipo —compuesto por más de 30 personas entre arquitectos, ingenieros agrónomos, técnicos en jardinería y floricultura— trazó el proyecto conceptual y técnico. En total, la etapa de obra llevó seis semanas de montaje intensivo.
“Lo que se vio, fue fruto de muchísimas decisiones, desde la selección de especies resistentes al clima local, hasta la logística para conseguir cada piedra, cada material. Fue un esfuerzo enorme pero valió la pena”, aseguró Nocioni.
En cuanto a desafíos señaló: “Que hubiera tierra nos permitió pensar en una instalación realmente natural. No es solo una intervención decorativa: es un ecosistema que respira y se adapta”.
A su vez, el proceso incluyó la incorporación de un sistema de riego eficiente y el armado de microambientes que permitieran que las plantas prosperaran a largo plazo. En este sentido, sostuvo que “al trabajar con seres vivos, todo debe durar y trascender, más allá de que se vea bonito”.
Por lo tanto, la participación en esta iniciativa no se trató solamente de un logro profesional, sino también una declaración de principios. “Venimos insistiendo en que el verde no es sólo decoración: es salud, es bienestar, es identidad”, afirmó Nocioni.
De pioneros a referentes
Masdar Jardines nació hace más de una década, con el objetivo de llevar naturaleza a lugares impensados, como paredes, terrazas, interiores de edificios corporativos. “Los jardines verticales fueron nuestro punto de partida. En ese momento era una metodología desconocida, así que capacitarnos fue clave. Fuimos pioneros en la provincia y creo que ayudamos a introducir una nueva forma de pensar lo verde en la ciudad”, recordó Nocioni.
Uno de los primeros hitos de la empresa fue la instalación del primer jardín vertical de Córdoba, de 70 metros cuadrados, en plena Mujer Urbana. Acerca de la iniciativa, la responsable de marketing narró: “Fue para una campaña de Coca-Cola Life. Nadie se animaba a contratar este tipo de obra porque era muy novedosa. Ese proyecto nos dio visibilidad y fue un quiebre”.
Con el tiempo, el proyecto se consolidó mediante trabajos de diversas escalas, desde desarrollos inmobiliarios hasta hoteles internacionales, cruzando incluso fronteras con proyectos en Uruguay y Paraguay. De esta manera, la idea es “potenciar cada espacio con naturaleza viva” –en palabras de Florencia-. “Hoy trabajamos todo el paquete de paisajismo: terrazas verdes, jardines verticales, obra de plantación”, resumió.

Entre los múltiples beneficios que aportan sus propuestas de paisajismo, destacan la creación de lugares de bienestar, la generación de sinergia entre las personas y el entorno natural, y la posibilidad de ampliar los espacios habitables, tanto en casas como en edificios.
En tanto, un distintivo es la metodología de trabajo, profundamente anclada en la escucha activa y la labor personalizada. Una vez que un cliente entra en contacto con la empresa, el equipo realiza un relevamiento técnico y humano del espacio: quién lo habita, si hay niños o mascotas, cómo se vive ese lugar, entre otros aspectos.
Luego se elabora un concepto con imágenes representativas, que sirve de base para proyectar planos y selección de especies adaptadas al entorno. Al respecto, Nocioni concluyó: “Siempre decimos que somos la transición entre el adentro y el afuera en una obra”.

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