EMPRENDEDORES
- Por: Emilia Valles 5° IMVA – Amador Cantos, Jenaro Atea y Luca Brisciese 5° IENM.
- Matías Guzmán.
“En un mundo marcado por la sobreabundancia de alimentos procesados y el estrés cotidiano, los productos probióticos están transformando la manera en que entendemos y nos relacionamos con la nutrición”, asegura Pernille Christensen a El Milenio.
Buscando replicar lo que comenzó en sus tierras, la entrevistada decidió abrir camino en nuestro país, del cual confiesa haberse enamorado desde el primer día que llegó. Sin embargo, cuenta la precursora, instalar Vita Biosa no fue nada fácil.
Si bien los beneficios del producto estaban comprobados, lograr su comercialización fue todo un desafío que la vecina de Villa Los Altos junto a dos amigas, Luciana Tejedor y María Alejandra Pelsman, decidieron enfrentar.

El Milenio: ¿Cómo llegó Vita Biosa a Argentina?
Pernille Christensen: El producto comenzó a comercializarse en Dinamarca en el 2001, después de haber trabajado y experimentado muchos años. Cuando vine a vivir a Argentina seguí trabajando con la empresa, a través de proyectos financiados por el gobierno danés que tienen como objetivo el desarrollo de negocios a través de transferencia de tecnología. Es decir, replicar el proyecto en otros lugares como fue el caso de Bolivia. Allí trabajamos con una cooperativa de cultivos. Luego, comencé a producir Vita Biosa en Argentina, un gran desafío porque en ese momento, hace 10 años, muy pocos conocían las bebidas fermentadas o los probióticos. Cuando hicimos la inscripción en Senasa nos llevó tres años porque había que abrir caminos. Fuimos pioneras en inscribir un producto probiótico, con base de bacterias ácido lácticas.
EM: ¿Qué implicó este desafío?
PC: Principalmente tiempo y mucha inversión. Nos llevó tres años porque las autoridades no sabían qué era el producto, no existía en el código alimentario, había que importar las bacterias. Además teníamos que tener la fábrica ya funcionando antes de que aprobaran el producto, así que fue una tremenda inversión con el riesgo de que nos dijeran que no. Sin embargo, continuamos y a partir del día que nos dieron la habilitación, la venta fue exponencial porque ya habíamos hecho una prueba piloto probando con amigos, con nuestro círculo, para analizar la recepción del producto. En el momento que abrimos la comercialización, la difusión boca en boca posibilitó que el producto se vendiera impresionantemente. “Tenés que tomar Vita Biosa porque es beneficioso y soluciona muchos problemas de digestión”, decían.
“Nuestro objetivo es transformar los residuos en una herramienta valiosa, creando conciencia en nuestro entorno sobre cómo pueden convertirse en algo beneficioso”
EM: ¿Por qué consideran importante consumir probióticos? ¿Puede hacerlo cualquier persona?
PC: Actualmente, consumimos una gran cantidad de harinas, como la harina de trigo, que se digiere principalmente en el intestino delgado. Sin embargo, nuestra microbiota más importante se encuentra en el intestino grueso. Los alimentos procesados, que contienen harina y azúcar, se digieren en el intestino delgado, lo que significa que no llegan a alimentar adecuadamente a los microorganismos en el intestino grueso. La mayor parte de nuestra microbiota reside en esa área, lo que hace fundamental el consumo de alimentos que lleguen a esa parte del intestino. Además, los hábitos alimenticios poco saludables, el consumo de agua clorada, el estrés, la falta de sueño y otros factores influyen negativamente en nuestra microbiota. El producto que ofrecemos está dirigido a todo público, ya que, si se consume regularmente, ayuda a prevenir enfermedades. Aporta al cuerpo los elementos necesarios para mantenerlo sano, ya que contiene bacterias vivas que producen un efecto positivo en el intestino.
EM: ¿Cómo se consume?
PC: Es un líquido súper concentrado en una botella de medio litro. Se toman 30 mililitros diarios, ya que esa proporción tiene la cantidad de microorganismos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que es necesario para mantener un intestino equilibrado.
EM: ¿Produce acostumbramiento?
PC: No, porque la composición es muy variada. Importamos ocho cepas de microorganismos que son principales y oficiales en el producto y también agregamos 19 hierbas medicinales en todo el proceso de fermentación. El proceso se hace en tanques de 6000 litros de acero inoxidable, súper cuidado, en un laboratorio. En estos reservorios agregamos el agua que viene filtrada, tratada y totalmente limpia. Y como combustible, para darle comida a los microorganismos, agregamos miel de caña que también es de producción agroecológica, proveniente de Misiones. También sumamos algunas hierbas que vienen de una finca biodinámica que está en Mendoza que se llama Cosmos. Las restantes vienen del sur, donde las produce una comunidad mapuche.

EM: ¿Cómo es la realidad del producto en la actualidad?
PC: El producto hoy en día es un éxito porque tiene que ver con el estilo de vida que estamos viviendo. Nos hemos alejado de alimentarnos como lo hacíamos antes. En algún momento teníamos nuestra huerta, vacas, gallinas, alimentos frescos, sin agroquímicos, sin pesticidas y sin procesar. Nuestros alimentos venían directamente del animal sin pasteurizar, llenos de vida. En la actualidad eso ha cambiado, y el consumo de alimentos ultraprocesados es cada vez mayor. Por lo que, recurrir a los fermentos se vuelve indispensable para el bienestar de nuestro organismo.
EM: ¿Qué los identifica como marca?
PC: Para nosotras hay algo que es muy importante que es poder ofrecer este producto al menor precio posible. O sea, nuestra ganancia es lo mínimo para poder funcionar bien, y para poder invertir en la expansión. Nuestro objetivo principal es llegar a la mayor cantidad de gente posible, con un precio accesible.
EM: ¿Qué planes tienen a futuro? ¿Tienen pensado lanzar otros productos?
PC: Tenemos una variedad de proyectos en distintas áreas, ya que nos enfocamos tanto en el lanzamiento de nuevos productos como en nuestro compromiso social y ambiental. Uno de los productos próximos a salir es una crema corporal y facial con probióticos, porque, como mencioné antes, nuestra piel también necesita protección. En todos nuestros procesos, estamos comprometidos con la sostenibilidad, evitando generar residuos innecesarios y trabajando constantemente para reducir nuestro impacto ambiental. Nos aseguramos de minimizar el consumo de recursos como agua, electricidad y energía en general. Nuestro objetivo es transformar los residuos en una herramienta valiosa, creando conciencia en nuestro entorno sobre cómo pueden convertirse en algo beneficioso. A su vez, también nos gustaría contribuir a proyectos sociales que lo necesiten, haciendo una donación para apoyar causas importantes.

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