- Por: Morena Rodríguez Urcola 4º B, IENM.
Gustavo Santos ha recorrido un camino que lo llevó de la gestión local en Córdoba a ocupar un puesto de relevancia internacional como Director Regional para las Américas en la ONU Turismo, anteriormente conocida como la Organización Mundial del Turismo. Su historia comenzó en la década del 90, cuando Rubén Martí, entonces intendente de Córdoba y de quién era secretario, lo convenció de especializarse en turismo mediante un postgrado en Andalucía, España.
Aquella experiencia se transformó en un punto de inflexión en su vida: allí descubrió el turismo como una herramienta de desarrollo humano y una oportunidad para transformar realidades.
Su vínculo con el turismo se consolidó durante su gestión como presidente de la Agencia Córdoba Turismo entre 2007 y 2015. Posteriormente, ocupó el cargo de Ministro de Turismo de la Nación durante el gobierno de Mauricio Macri. Tras su paso por la gestión nacional, y con el comienzo de la pandemia, Santos volcó su experiencia en el libro “El después, turismo y humanidad”, que coescribió junto al francés Michel Durrieu, una reflexión sobre el impacto de la pandemia en la industria turística.

En mayo de 2022, recibió la convocatoria por parte del Secretario General de la ONU Turismo, Zurab Pololiskashvili, asumiendo así su actual rol en la ONU Turismo. Hoy, desde Madrid y con esta posición, Santos coordina estrategias entre países de la región para avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por las Naciones Unidas. Asimismo, promueve el turismo como una actividad profundamente humana y transformadora, capaz de generar oportunidades económicas y sociales en cualquier rincón del planeta.
Desde una mirada global, Santos destacó el potencial de Argentina y las Américas como motores de sostenibilidad para el mundo. Según él, la región es un «pulmón verde» esencial para el futuro del turismo y del planeta, y desde su posición actual, trabaja para fomentar una cooperación internacional que potencie su desarrollo. Para él, Latinoamérica no solo tiene un presente prometedor, sino que se perfila como un pilar central en el futuro del turismo global.

El Milenio: ¿Cómo está fomentando la ONU Turismo la cooperación entre los países de la región?
Gustavo Santos: A partir de su organización, integra a todos los países de Latinoamérica y del Caribe bajo esta dirección que me toca presidir. La cooperación es de orden múltiple. Por un lado, a través de programas que comparten los distintos estados-miembros, desde medir las estadísticas del turismo en toda la región; hacer los aportes de sustentabilidad; los aportes en proyectos de educación, de innovación, de inversiones turísticas; las contribuciones en términos de competitividad de los destinos para que mejoren cada día más su performance; los aportes que hacemos para fomentar la conectividad, sobre todo la conectividad aérea en nuestra región que tanto la necesita para desarrollarse turísticamente en toda su dimensión; y uno de nuestros últimos aportes es el Observatorio de Derecho del Turismo de América Latina y el Caribe. Este observatorio apunta a tener un reservorio de toda la información de las leyes existentes para desde allí poder ver las carencias que hay, hacer las sugerencias de renovación e innovación legislativa, porque finalmente la reglamentación es lo que sostiene institucionalmente a un Estado y también la que de alguna manera orienta las políticas.
EM: ¿Cómo cree que cambiará la demanda turística en los próximos años?
GS: Ya estamos viendo hoy un turista mucho más comprometido, no solamente con el ambiente y el cambio climático, sino también con las comunidades de los lugares donde asiste. Vemos que, cuando el turista y los residentes no están de alguna manera complementandose en esta actividad, se generan contradicciones y complicaciones y el local termina detestando al turista y no entendiendo el valor que puede tener. Con lo cual, el turista contemporáneo, es más comprometido ambiental y socialmente, es de perfil itinerante, no quiere estar solamente en un sitio, quiere moverse por distintos lugares, entonces hay que facilitarle esta posibilidad. Es un turista que no busca lo mismo que ya tiene en su entorno, no va a ir a un país para ir a un shopping center, por ejemplo, que son más o menos iguales en cualquier lugar del mundo. Por el contrario, lo que busca son identidades, lo específico, lo que tiene de distinto cada comunidad y destino. Esto nos lleva a que tenemos que cuidar mucho lo que somos, lo que tenemos de propio, de característico, porque eso finalmente es un capital que podemos utilizar turísticamente.

EM: ¿Cómo ve el turismo en Córdoba, específicamente en Sierras Chicas?
GS: Creo en mi Córdoba enormemente, soy un cordobés empedernido y aunque esté en el mundo no perderé jamás mi tonada cordobesa. Nuestra provincia es una belleza y tiene absolutamente todo para constituirse en un potente actor del turismo, no solamente del país, sino de la región. En esto hemos trabajado durante muchos años y los que me han continuado lo siguen haciendo. Hay una política de estado en Córdoba, en el turismo, que hace que sea una de sus principales actividades productivas. No tengo ninguna duda que, junto con el sector agroalimentario, el campo, el metalmecánico automotor, con el sector del conocimiento, la educación y la innovación; el turismo es la cuarta pata de esa mesa de la producción que hace que Córdoba sea una provincia llena de riqueza, de una economía diferenciada y que pueda aportar tanto al país. El potencial de Córdoba es inagotable y tiene todavía mucho por crecer, no tiene techo.
Con respecto a las Sierras Chicas, tienen un componente a considerar y es que se han convertido un poco en el conurbano de la ciudad y muchas de esas localidades se han transformado en ciudades dormitorios de la capital. Sin embargo, al mismo tiempo, su proximidad hace que sean una especie de jardín, muy próximo a nuestra casa, para tener mejor calidad de vida. También debemos pensar la región en su vinculación con el norte cordobés y con el resto de las zonas turísticas de la provincia. Pensemos que en las Sierras Chicas está el reservorio más importante de patrimonio cultural, con todo lo que son las Estancias Jesuíticas, repasemos en lo que significa la gastronomía, por ejemplo, el salame de Colonia Caroya, con su denominación de origen, o lo que son los vinos del norte cordobés. Repito, debemos pensarnos como un todo, como una unidad. Puede ser a los fines prácticos que hablemos de una región, pero a mí me gustaría en todo caso hablar de la potencia del turismo de todo Córdoba, donde Sierras Chicas es parte de un itinerario, de un camino, de una ruta de construcción permanente por la mejor calidad de vida de nuestra gente.
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