4 abril, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Río Ceballos: De lugares de paso a espacios de cuidado

En los últimos años se ha visto un aumento de las unidades hoteleras que deciden transformarse en residencias geriátricas. El fenómeno llegó a Río Ceballos, lo cual marca una preocupación sobre la actividad turística de una ciudad que supo ser un destino popular décadas atrás.

SOCIEDAD

  • Por: Alexis Actis Piazza, Rocío Bartolini, Augusto Citto, Isabella De Resa, Matías Di Patrizio 4° IENM – Federica Villalba, Lola Arguello y Emilia Destefanis 4° IMVA.

En vistas del inicio de la temporada estival, comienzan los cuestionamientos sobre las plazas disponibles en la región. Este año, se restaron las concernientes al Hotel de France de Río Ceballos. Histórico por sus estatuas de leones resguardando las escaleras de entrada, el lugar cerró sus puertas a los turistas en marzo para convertirse en un centro geriátrico, como ocurrió tiempo atrás con el Hotel Caviezel’s o ‘Los Pinos’ como se lo conoce popularmente.

El caso se suma a una seguidilla ocurrida, por ejemplo, en Villa Carlos Paz, según narró Martín Colazo, quien era administrador del hospedaje y que ayudó al nuevo dueño en el proceso de transformación.

Explicó que dicha ciudad “debe tener ya 10 hoteles hechos geriátricos” y que, generalmente, el cambio responde a una búsqueda de mayor rentabilidad. Así, en el sitio local se registraba un 35% de ocupación anual, contra el 90% que refleja hoy el asilo.

Este cambio, aunque alejado del turismo tradicional, no está completamente desvinculado de su impacto en la comunidad, resaltó Colazo, quien además es presidente del Bureau de Río Ceballos. Según explicó, las personas mayores que residen en el establecimiento reciben visitas de sus familias, quienes consumen en bares y comercios locales. “No estoy diciendo que él geriátrico es turismo, estoy diciendo que tampoco es tan drástico, debemos considerarlo como que es una demanda y en la demanda hay una oferta”, señaló.  

Además, destacó el aumento en las fuentes de trabajo generadas, no sólo por el personal necesario, sino también por el incremento en el consumo de alimentos y otros productos en los negocios de la zona. 

“Un geriátrico ofrece desayuno, almuerzo, merienda y cena”, detalló, mientras que el albergue solo daba desayuno y cena. En esta línea, valoró: “Eso significa mayores compras de carne, verduras y otros insumos”.  


El Milenio: ¿Qué tan sostenible a largo plazo podría resultar esta tendencia de transformar hoteles en geriátricos en esta zona? ¿Crees que va a seguir y van a ser cada vez más quienes opten por esta modalidad?

Martín Colazo: Sí, creo que va a seguir avanzando. Me parece que el hecho de que la gente busque lugares de retiro más tranquilos también es una buena opción. No creo que los geriátricos sean el altavoz del turismo, pero creo que van a empezar a convivir, va a haber unidades, propiedades, que estaban desarrolladas como hoteles y que van a pasar a ser geriátricos, es una nueva etapa que comienza.

EM: ¿Cuáles pensás que son las razones por las cuales se ven más casos de hoteles que cambian a geriátricos?

MC: Creo que son varias razones. El destino no pudo terminar de florecer, no llegaron las inversiones que debieron haber llegado. Aun así, nosotros en Sierras Chicas necesitamos más hoteles, porque por ejemplo, hay 250 plazas y si se hace un evento grande de 5000 personas, no tenés donde alojarlas, entonces no podés traer eventos grandes. 

Todavía no hay suficiente estadística porque hay que contratar consultores que hagan las mediciones de los impactos totales, económicos, ambientales, impactos de grado, cuánta gente vino, cuánta gente trabajó, entre otros aspectos. Todo el turismo es enorme, pero si vos no lo medís no tenés forma de acompañarlo. Son procesos que no los vamos a terminar viendo nosotros. 


EM: ¿A qué ciudades del corredor serrano afecta este fenómeno? ¿Podría pensarse en que se vuelva una región de retiro de adultos mayores? ¿Manejan estadísticas en relación a los espacios que cubren estas necesidades actualmente?

MC: Estadísticas no hay pero no creo que nos volvamos la capital de los jubilados. Sí creo que hay una tendencia a nivel país. Aparte hay una cuestión de número, ya que el porcentaje de longevidad creció mucho, por miles de cosas. Las expectativas de vida han aumentado, entonces estas personas necesitan cuidados. No tengo referencias de Brasil por ejemplo, ni de Paraguay o Uruguay pero sí de Estados Unidos y ahí sí que es un productazo, como una casa de retiro. Me parece que es un producto más pensado para una persona que vive en un country, está solo en una casa de 400 metros, los chicos ya se fueron y tiene 60 años. Me parece que si vamos más por ese concepto, creo que va a haber un mercado importante, una demanda importante y se va a poder generar un producto, pero va a llevar mucho tiempo y hay que poner mucho dinero.

EM: ¿Por qué puede comerciarse la conversión de geriátricos y qué desafíos supone?

MC: Hay muchos hoteles que están viejos y que ya no cubren la demanda de lo que la gente quiere, entonces también se te va achicando el mercado. Uno puede cobrar menos e invertir solo mantenimiento pero eso también va para un declive y te vas saliendo de los mercados más importantes en turismo. Hace 10 años o 15 años atrás, la gente iba dos veces al año, 30 días o 15 días en el verano y 5 días en vacaciones de julio. Ahora la tendencia ha cambiado, en el verano no sale o sigue manteniendo la escapadita, y nosotros para ese mercado somos buenos, pero no tenemos pileta climatizada u otros detalles. Aun así, no creo que todos los hoteles se terminen convirtiendo en geriátricos.

Sierras Chicas marcando historia en el cuidado de adultos mayores  


La Residencia Geriátrica Descanso San Javier fue una de las primeras instituciones de su tipo en la región, establecida hacia finales del siglo pasado. Su fundador y actual director, Miguel Santorelli, decidió crear este espacio al observar la situación de desamparo de personas mayores sin familia. En aquel entonces, Santorelli realizaba su residencia en cirugía y cumplía guardias médicas en Río Ceballos y; además de atender a sus pacientes, les llevaba alimentos y medicamentos, constatando que muchos vivían en condiciones de abandono.  

“En ese momento no había dónde derivar a estas personas, así que decidí alquilar una casa y me hice cargo de todo lo que implicaba: pintarla, arreglarla, modificarla un poco para darles un lugar donde vivir”, relató Santorelli. Aquella primera iniciativa, registrada como “La Casa del Abuelo” en el Ministerio de Salud, fue el primer geriátrico legalmente inscripto en la provincia. Funcionaba sin fines de lucro y estaba ubicado en Unquillo.  

Con el tiempo, Santorelli trasladó su proyecto a un hotel en la zona de La Quebrada, en Río Ceballos, convirtiéndolo en un emprendimiento privado con fines de lucro. Actualmente, Descanso San Javier recibe a sus residentes a través del sistema de PAMI, lo que permite garantizarles la permanencia.

Sobre los desafíos actuales, Santorelli señaló las dificultades económicas que conlleva mantener un geriátrico. “El equipo profesional y la cantidad de personal necesario son siempre escasos; aunque cubrimos las necesidades básicas, ellos necesitan más que eso: gente que venga a charlar con ellos. Por eso es fundamental la presencia de las familias que los visitan”, expresó.  


Descubre más desde El Milenio

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde El Milenio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde El Milenio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo