10 junio, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Golpe a golpe, el ascenso de Inés Filippelli en el squash

La joven es parte del seleccionado nacional de este deporte caracterizado por la agilidad, precisión y estrategia. Instalada en Mar del Plata, la reciente campeona y estudiante de comercio exterior, entrena a diario para posicionarse en una disciplina aún dominada por sesgos de género.

DEPORTES

  • Por: Alexis Actis Piazza y Rocío Bartolini 4° IENM – Emilia Destefanis y Lola Arguello 4° IMVA.

Si de deportes de raqueta o paleta hablamos, Sierras Chicas es cuna de campeones: los unquillenses David Nalbandian en tenis y Fernando Ergueta en pelota paleta, o el  squashista oriundo de Salsipuedes Jeremías Azaña, son ejemplo de ello. A este selecto grupo se suma la joven Inés Filippelli, quien ya tiene en su haber varios campeonatos de squash y se consagró campeona nacional en la categoría primera, el pasado septiembre en Córdoba.

En su trayectoria hacia el seleccionado, Filippelli recuerda con emoción su primera convocatoria. «No lo podía creer, estaba desbordada de emoción. Pero es un proceso continuo; siempre hay que trabajar para mantener el lugar», asegura.

El squash, un deporte que combina habilidad y estrategia, se juega en una cancha con cuatro paredes. Y según cuenta la entrevistada, “consiste en golpear una pelota alternadamente entre cada jugador, contra la pared principal, la frontal o frontón”.

Hoy, Inés se prepara para los Juegos Panamericanos de 2025 en Asunción, Paraguay. Asimismo, proyecta viajar a Estados Unidos para acceder a una beca y combinar el deporte con el estudio.


El Milenio: ¿Cómo descubriste el squash y qué te llevó a elegir este deporte sobre otros?

Inés Filippelli: Conocí el squash porque los papás del mejor amigo de mi hermano tenían canchas, en Salsipuedes. Entonces, mi hermano empezó a jugar y cuando lo fui a ver, me empezó a gustar y comencé a practicar yo también, tenía 11 años. 

Lo que me atrapó es que es individual y cuando mi entrenador se cambió a otro club en Córdoba capital, comencé a ir allí también. En ese tiempo fui cambiando, no era tan regular,  hasta que entré al seleccionado nacional, con el que pude viajar por primera vez internacionalmente y a jugar un Sudamericano. 

EM: ¿Cómo surgió la posibilidad de instalarte en Mar del Plata y qué te viene permitiendo en cuanto a desarrollo como deportista? 

IF: En esta ciudad está el entrenador técnico de la selección, Marcelo Romiglio, que es el padre de uno de los argentinos que llegó más lejos en el ranking mundial. Cada tanto venía a entrenar, sobre todo en verano y una vez que terminé el colegio me ofrecieron instalarme. Ahora, el entrenamiento es más profesional, más dedicado y muchísimo más exigente, además de que entreno con mis compañeros de equipo. 

En los torneos, jugamos primero individual, después dobles y luego por equipos, que es país contra país. Desde que tenemos 12 años que nos conocemos y ya creamos un vínculo más de hermandad, si bien somos rivales dentro de la cancha, estás jugando con tu amigo y se formó un grupo muy lindo.

EM: ¿Cómo te estás preparando para el clasificatorio de los Juegos Panamericanos en Asunción, Paraguay, en 2025? ¿Qué puertas podría abrir en tu futuro?

IF: Estamos entrenando a full hace varios meses, porque este torneo es clasificatorio para otro mucho más grande. El cupo por país es limitado, así que entrenando con mucho foco en eso, pero también entendiendo que como nosotros queremos, un montón de otros países también quieren entrar. Creemos que tenemos muchas posibilidades. En cuanto al medallero estamos bastante bien, entre el primer y segundo puesto hay países potencia como Colombia o Estados Unidos, Argentina no se queda atrás, tenemos muy buen equipo.


EM: ¿Cuáles son tus puntos fuertes como jugadora y cuáles aquellos en los que tenés que trabajar más? 

IF: Donde más siento confianza es en mi revés. No sé si tengo una jugada característica, por ahí sí del revés, una pelota baja fuerte podría ser. El ámbito que más debería trabajar es mental. Lo estoy trabajando, espero que pronto no sea una debilidad.

EM: ¿Cómo se dividen las categorías de Squash?

IF: En los torneos nacionales de Argentina, tenés de mayores y menores, yo juego en mayores porque ya tengo 20 años. Si es de menores es de sub11, sub13, sub15 femenino y masculino, hasta la sub 19, que pasas a mayores. En masculino, tenés de séptima categoría a primera fusionando primera con profesional. Y de femenino de tercera categoría a primera categoría; yo juego primera pero arranqué de tercera. Para subir de categoría tenés que ir ganando.


EM: ¿Cuáles son tus próximas metas en torno al deporte?

IF: Hace rato que quiero ir a estudiar afuera. En Estados Unidos está la posibilidad de conseguir una beca deportiva, poder estudiar y simultáneamente seguir jugando. En este caso sería en el equipo de la universidad y eso también permite jugar muchos torneos internacionales, algo que acá no sucede. Y también, el poder recibirme con un título universitario, poder ampliar mi carrera tanto profesional como deportiva. En cuanto al seleccionado, tranquilamente puedo volver a Argentina y si tengo que jugar clasificatorio, lo juego y si quedo sigo viajando igual, corre por parte del ENARD (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo), que es quien te paga los viajes. Hay varios deportistas argentinos que viven allá, que están en el seleccionado e igual siguen viajando.


EM: ¿Crees que existe igualdad de oportunidades entre mujeres y varones dentro de esta disciplina?

IF: Es un tema muy complicado como en todos los deportes pero en el squash sí hay mucha diferencia, sobre todo económicamente. Por ejemplo, cuando salís campeona de categorías profesionales, nacionalmente te pagan pero el pago masculino nunca es el mismo al del femenino. En mi caso, me dieron una suma de dinero que no es ni un tercio de lo que ganó el campeón masculino nacional. Hay mucha diferencia en eso y los argumentos son muy retrógrados.


En el apoyo emocional ponen mucho peso en los varones, en que ellos sigan y las mujeres quedan por ahí, más abajo. Dentro de unos años va a venir una camada de mujeres muy buenas y confío en que eso cambie, es algo que va a costar mucho porque la gente que está dentro de la asociación argentina son personas grandes y todos hombres. Entonces se vuelve aún más difícil, será cuestión de tiempo y persistencia, pero estoy convencida de que vamos a poder llegar a algo más equitativo.


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