9 abril, 2026

El Milenio

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Consumos problemáticos en la adolescencia: Un riesgo latente

Alejándose de los discursos moralistas y negacionistas en relación al consumo de sustancias, el Magister en Adicciones y psicólogo, Juan Carlos Mansilla, busca promover la prevención fomentando una acción conjunta tanto en el hogar como en instituciones educativas. Además, advierte que las mayores problemáticas son el alcohol y la marihuana, aunque reconoce el peligro que supone hoy por hoy el juego online también.

SOCIEDAD

  • Por: Anna Meinero y Ulises Hunziker 4° IENM – Felipe Trobiani y Tomás Truccone 4° IMVA.

Con la idea de generar un espacio de conversación y reflexión sobre el consumo de sustancias, el Magister en Adicciones y psicólogo Juan Carlos Mansilla brindó una charla a los estudiantes de 5º año del Instituto Educativo Nuevo Milenio. 

Con un recorrido que abarca desde el campo académico, las políticas públicas y la consulta privada; Mansilla se ha desempeñado en áreas directivas como la Asociación Programa Cambio, Consultorios Di Que Sí, y en la Universidad del Museo Social Argentino, hasta ser director del Instituto de Políticas Públicas de la Ciudad de Córdoba. 

Así, el especialista señaló que, aunque en relación a las sustancias se puede dar mucha información, eso no asegura que los adolescentes no las consuman. Por lo tanto, destacó que “es importante enfocarse en las conductas asociadas a los consumos, porque tiene que ver con cómo se manejan ellos, cuáles son sus preocupaciones y por qué utilizan esas sustancias”.


“¿Qué hago con mi timidez?; ¿Qué hago cuando estoy en una fiesta?; ¿Qué hago con mi preocupación por otro que consume?; ¿Cómo resuelvo mi aislamiento social?; ¿Qué hago con mi aburrimiento? Esas preguntas me sacan de las sustancias específicamente y me enfocan más en los adolescentes”, expresó.

Es por esa razón que prefiere hablar más de consumos problemáticos que de adolescentes adictos. “La adicción se entiende cuando la persona presenta una conducta en la cual lo único que le interesa es proveerse y ya perdió todo interés por otro aspecto de la vida como el estudio y el trabajo”, detalló. 

En cambio, destacó que un adolescente que asiste a la escuela ya es un buen indicador y en ese caso hay que trabajar con una charla de prevención, apuntada a aquellos que no han consumido o que están comenzando a experimentar. Al respecto, explicó: “La adolescencia, en general, es un espacio de cierta vulnerabilidad a la búsqueda de experiencias nuevas, a la influencia del grupo de pares, al conocimiento y exploración de otras formas de diversión”. 

En esa línea, según informó el psicólogo, el juego online está apareciendo cada vez más entre los adolescentes, especialmente con el fácil acceso a través del celular. Y en torno a la problemática sostuvo: “Es una conducta que tiene todos los requisitos de lo que llamamos adicción sin sustancias, donde la persona puede adherirse a una conducta que sabe que le hace daño, la sostiene en el tiempo, necesita mentir y construir una doble vida y hacerse daño a sí mismo y a otros”.  Aún así, aseguró que las conductas de riesgo más comunes tienen que ver con el abuso de alcohol y la experimentación con marihuana.

El Milenio: ¿Cuándo podemos hablar de consumo de riesgo y cuándo de consumo recreativo?

Juan Mansilla: Estas son edades muy límite, porque no existe el consumo recreativo en adolescentes. Todo es consumo de riesgo ya que se trata de una etapa psicológica y biológica donde todo es un riesgo. Es un riesgo también para el adulto, sin duda, pero ya hay una mirada sobre sus decisiones personales mucho más elaboradas. A mí no me gusta hablar de consumo recreativo en adolescentes, técnicamente no sería posible eso. Tampoco necesariamente son adictos, pero es un consumo problemático porque sabemos que le va a traer problemas en el estudio, en el proceso de crecimiento, en la socialización y en la identificación de su vida emocional. Siempre hay consecuencias con el consumo en un adolescente, me parece que ese es un mensaje que se tiene que dar, pero consumir tampoco es una adicción, son dos cosas distintas.

EM: Esa aclaración es importante porque rápidamente hablamos de adicción cuando se trata de un consumo que es propio de la curiosidad de la adolescencia.

JM: Seguro, la curiosidad en el adolescente es un elemento saludable y en el ser humano en general. Sin embargo, cuando aparece el tema de las drogas y están en un ambiente donde no se habla de esto, donde no se reflexiona sobre los riesgos que implican, les estamos generando un contexto mayor de riesgo todavía. Por eso, creo que la escuela tiene la responsabilidad de generar un contexto de reflexión, porque es difícil saber cuántos han experimentado y cuántos no y no hay ningún estudio que nos diga “este es el perfil de experimentador y este es el perfil del no experimentador”. 

Se han hecho estudios en psicología, pero aún no se ha llegado a una conclusión final. Sabemos cuáles son las características del que generó adicción de aquel que no la generó, pero no sabemos qué diferencia hay entre alguien que no consume y un experimentador. Tendemos a pensar que cualquier persona es susceptible de experimentar y por eso es importante que tenga una reflexión ya elaborada sobre la problemática del consumo .Esa reflexión, ese mecanismo cognitivo de alerta funciona como un elemento preventivo.


EM: ¿Por qué seguimos hablando de consumos problemáticos? ¿Qué cambió en el tiempo y qué no?

JM: Pertenecemos a una sociedad de consumo y cada vez hay más drogas. Yo no creo que exista la sociedad sin drogas. Vivimos en una sociedad con drogas, hay que admitirlo así. Entonces, tenemos que ver cómo gestionamos eso y la mayor oferta de sustancias. Por ejemplo, hay más oferta de lácteos; antes había tres tipos de yogurt, ahora hay 150. Pasa con los lácteos y pasa con las drogas, es decir, el mercado se va ampliando y se va a seguir ampliando, así que hay que seguir generando conciencia y apostando al cuidado interpersonal que puede haber en una comunidad: en una comunidad educativa entre los mismos chicos; en la intergeneracional entre los padres los abuelos y los hijos; y también apostando al cuidado personal entre los jóvenes, que ya en lo individual manejen criterios de autocuidado frente a una sociedad, que tiene estas ofertas.

EM: En términos de políticas públicas y teniendo en cuenta que de la misma forma que cambian los consumos, cambia la política ¿Que formas hay de aggiornarse desde lo público?

JM: Hoy hay muchas más políticas que hace 30 años. Antes en algún colegio, si un chico consumía, lo echaban, hasta no hace muchos años te diría; y es una barbaridad porque por cada pibe que consume hay 30 que no sabes, que también están consumiendo. Entonces es una ignorancia de los adultos y  creo que los adultos necesitan también introducirse en el tema. Se trata de que todo el sistema educativo tome conciencia del problema con una dimensión real y sin prejuicios. Este es un tema donde se entra mucho desde el prejuicio moral y cuando eso sucede, lo único que se consigue es que nadie hable, pero el problema sigue estando.


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