5 septiembre, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Lara Rodríguez Farías: Representante de un sueño

De Río Ceballos a Suecia y acompañada por su viola, Lara Rodríguez Farías formó parte del festival internacional de Gotemburgo “Side by Side” en el que participaron niños y jóvenes de todo el mundo. Como violista de la Orquesta Mediterránea y de la Orquesta Académica del Teatro del Libertador San Martín, entiende que elegir la música como carrera es difícil, pero no imposible y anhela inspirar con sus pasos.

Cultura

Por: Mora Mariño y Catalina Spika 4° IMVA – Alejo Villarroel y Pía Gallego 4° IENM.


Lara Rodríguez tiene 22 años y un vasto camino recorrido en la música. Comenzó en el 2017 gracias al programa de rescate social “Orquesta – Escuela Mediterránea», un proyecto gestado y respaldado por la empresa Kolektor y la Fundación Pro Arte Córdoba.

Hoy, es coordinadora del núcleo de Córdoba en la institución que la vio nacer como artista y, además, está cursando la Licenciatura en Interpretación Instrumental en Viola en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba y la carrera de Gestión Cultural.

Además, en junio asistió al  Festival Side By Side, evento que tuvo lugar en Suecia reuniendo más de 2000 músicos de todo el mundo y del que Lara pudo formar parte tras audicionar y quedar seleccionada. Así, se convirtió en la única latina invitada y logró asistir gracias al apoyo de su familia y una campaña que realizaron los vecinos de la región para juntar fondos.


El Milenio: ¿Cómo comenzó tu camino en la Orquesta Mediterránea y cuál es tu rol en este momento?

Lara Rodríguez: Cuando empecé en la orquesta el primer instrumento que elegí fue la viola, no es algo tan usual, pero me llamó la atención y supe que era el instrumento que iba conmigo. Actualmente soy coordinadora en el núcleo de Córdoba, básicamente todas las cosas pasan por el equipo del que formo parte, desde la organización de los conciertos y armar las clases, hasta estar junto a las familias. 

Hay muchos chicos que gracias a este espacio pudieron tener la posibilidad de conocer salas importantes de Córdoba, de viajar a otros lugares, y al estar acompañados del estudio de la música genera cierta autoestima en ellos. También el reconocer que todo el tiempo de estudio y todo el esfuerzo tiene sus frutos forman parte de la experiencia. Independientemente de que vayan a seguir o no en el mundo de la música, hace una diferencia, un cambio positivo. Además, creo que es sumamente necesario que todos los chicos tengan esas vivencias, no porque necesariamente vayan a seguir haciendo música o dedicarse profesionalmente a eso, sino que el hecho de pasar por una experiencia a nivel personal, de experimentar y compartir tiempo con otros chicos es muy importante.


EM: ¿En qué consiste el festival Side by Side y qué te llevó a postularte? 

LR: Es un festival que se organiza anualmente y está enmarcado dentro de lo que se llama el “Sistema de Orquestas y Coros de Venezuela”. Principalmente busca llevar la música a aquellos chicos que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad y que no podrían acceder a esta clase de estudios. En la ciudad de Gotemburgo, el lugar central del sistema de orquestas en Suecia, tomaron este modelo de orquesta creado en Venezuela y lo llevaron allá. De esa forma comenzaron a armar este festival que reúne a cerca de 2000 chicos de todo el mundo. 

El festival duró cinco días y participamos tanto de clases del instrumento que tocamos como de clases de orquesta, y esos ensayos duraban todo el día. También tuvimos dos conciertos, el festival completo en el que participamos todos, desde los más chiquitos hasta los más grandes, y un concierto de la orquesta avanzada, que tiene la deferencia de compartir con una persona profesional.

Cuando me llegó la confirmación de la audición no supe qué hacer porque no era algo que me esperaba, audiciona gente de todo el mundo y los niveles son muy altos. Como no tenía mucho tiempo para juntar la plata, desde la orquesta junto con las empresas que me acompañaron armaron una campaña abierta a quienes pudieran colaborar, y así pude viajar.

EM: ¿Cómo fue tu experiencia en el festival rodeada de personas con tu misma pasión? 

LR: Fue una experiencia grata al compartir tanto con los chicos e intentar enseñarles algo por ejemplo, y también el aprender de gente que está mucho más avanzada. La idea de la orquesta es justamente profesionalizar y llevar el nivel a que en algún momento se pueda integrar en una orquesta profesional. Creo que todas las experiencias que viví allá fueron bellísimas. Quizás había ciertos miedos, como el idioma que me llevaba a pensar si saldría todo bien, pero después de tanto esfuerzo fue algo muy emocionante. Además, estar ahí también implicó un estudio previo, fue un mes y medio antes, bastante intenso para llegar al nivel de la orquesta.


EM: ¿De qué manera afectó tu motivación y tu proyección como artista participar de este evento?

LR: Siento que puedo generar en los chicos esa motivación, de que no es imposible lograrlo, que tengan el deseo de no quedarse solamente con lo que uno tiene, sino aspirar a hacer otras cosas, poder pensar en algo más grande. Lo que me deja un poco más tranquila es que puede tener alguna influencia sobre ellos, que no sea algo que solamente para mí fue una experiencia.

Además, hubo muchas familias que estaban muy contentas y me pedían que les comparta lo que estaba sucediendo en el festival, y sentía que ellos vivían esa emoción conmigo, de que no lo estaba haciendo sola, estaba acompañada por mis amigos, mi familia, gente que no conocía incluso, y que de alguna manera se acercaron a esa experiencia que pude tener, eso fue muy hermoso. Todo me afectó para bien, obviamente. Y además implicó cierta disciplina el pasar tantas horas estudiando para llegar al nivel que necesitaba. 

EM: ¿Creés que es posible vivir de la música en nuestro país?

LR: Creo que ser músico es como cualquier trabajo, es una salida claramente viable, y además, cuando uno trabaja de lo que ama no lo considera como un trabajo porque lo estás disfrutando. Pienso que es difícil elegirlo por el prejuicio social de que no se puede vivir del arte. 

Personalmente, siempre tuve el acompañamiento de mi familia en esta decisión, y pude contar con todas las herramientas para hacerlo, tanto desde mi casa como desde la orquesta.Espero que no quede solo en mí y que también otros chicos puedan elegir esta carrera, y tener los grandes sueños de querer viajar, seguir formándose y aprender con otra gente. Esa sería mi meta principal de todas las cosas, motivar desde este lado. 


Descubre más desde El Milenio

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde El Milenio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde El Milenio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo