Sociedad
Por: Francina Restelli, Guillermo Rodríguez, Sol Flores, Pedro Frutos e Isabel Olazabal 4° IENM – Jeremías Suárez 4° IMVA
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 1.000 millones de personas de edades comprendidas entre los 12 y los 35 años corren el riesgo de perder la audición debido a la exposición prolongada y excesiva a música fuerte y otros sonidos recreativos. Aunque es un número alarmante, y se presenta en personas cada vez más jóvenes, el ingeniero en electrónica, Jorge Pérez Villalobo, advirtió que “no se está haciendo nada en relación a esta problemática”.
Además de ser docente investigador de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), Villalobo es parte del Centro de Investigación y Transferencia en Acústica (CINTRA) que funciona dentro de la UTN. Allí, trabajan de manera interdisciplinaria ingenieros, psicólogos, fonoaudiólogos y otras especialidades que, siguiendo las recomendaciones de la OMS realizan ensayos y mediciones en adolescentes y su potencial pérdida auditiva.
Asimismo, abordan la contaminación sonora en el ámbito urbano, área de especialidad de Villalobo. Según explicó, este concepto trata de niveles elevados de ruido en un ámbito donde generalmente no tendría que haber esa elevación. “Cómo al ruido lo generamos todos es una problemática social”, aseveró.
Por eso, apuntó a la importancia de tener educación del ruido. Al respecto, ejemplificó: “Si estoy manejando en el vehículo, tratar de no acelerar bruscamente; no tocar la bocina salvo extrema necesidad, si estamos escuchando música, hacerlo sin molestar al resto”.
El ingeniero explicó que dentro de CINTRA, ellos pueden realizar mediciones, hacer mapas de ruido y generar planes de acción para preservar los lugares. Sin embargo, resaltó que quien tiene el poder de control para que realmente se respeten las medidas, es el estado. Y detalló: “Es el que tiene que formar a la gente dentro del municipio, tener instrumental, tener normativa actualizada para poder salir a controlar aquellos lugares donde los habitantes presenten denuncias o quejas de ruido”.

El Milenio: ¿Cuáles son las principales fuentes de contaminación sonora identificadas en entornos urbanos y cuáles se pueden encontrar en Sierras Chicas?
Javier Perez Villalobo: La principal contaminación es generalmente el tránsito automotor y obras en construcción. Alguien que viva cerca de una empresa o de un lugar donde se hace minería también va a sentir la contaminación de voladuras y el tránsito de los mismos camiones. Es como que la contaminación sonora por parte de los vehículos es inevitable, es difícil. Cada vez hay un parque automotor mayor y en nuestro caso, un parque automotor que se va envejeciendo, entonces eso va haciendo que los vehículos hagan cada vez más ruido.
EM: ¿Cómo se mide la contaminación sonora urbana y cuáles son los principales indicadores utilizados para evaluarla?
JPV: La contaminación sonora la medís con equipos que se llaman decibelímetro, ya que el ruido se mide en decibeles. El principal parámetro se llama nivel sonoro continuo equivalente, que te dice la cantidad de energía acústica que uno está recibiendo de ruido. Porque el ruido no es que se mide por el nivel y listo, lo importante para el ser humano es cuánto ruido recibe. Además, no es lo mismo escuchar una canción a niveles elevados una hora que escucharla durante 8 horas, que es una dosis de ruido muy elevada. Entonces, acá entran en juego dos variables, el nivel y el tiempo de exposición. También cuánto es la dosis que recibe cada uno. Por ejemplo, hay una aplicación muy profesional para medir el ruido que te mide los decibeles y también te puede decir cual es el espectro del ruido, o sea, si tenés mucho ruido de alta frecuencia de baja frecuencia.

EM: ¿Cuál es el impacto de la contaminación sonora en la salud y calidad de vida de los vecinos y cómo se relaciona a los riesgos para la salud auditiva asociados con el uso inadecuado de auriculares?
JPV: Efectivamente está relacionado todo lo que es contaminación sonora y el uso excesivo de auriculares o estar expuesto a mucho ruido. Cuando los jóvenes van a los boliches salen con un zumbido en los oídos. Esa es una forma de protección que tiene el oído porque cuando está expuesto a mucho ruido, trata de protegerse subiendo el umbral auditivo, entonces es como que trata de ensordecer un poco el oído para protegerse de esos niveles excesivos.
El oído humano no está diseñado para niveles tan altos, está pensado para los ruidos de la naturaleza que son ruidos relativamente bajos. Cuando las personas van generando fuentes de ruido, la tecnología va llevando a que haya fuentes ruidosas y eso es lo que repercute en la salud humana, la salud auditiva, ahí es donde empiezan a aparecer los problemas. Además, la tecnología hace que sea más fácil estar expuesto a ruidos excesivos. Cuando estamos en un ambiente ruidoso y queremos escuchar música con auriculares, si vos querés escuchar bien, vas a subir mucho el volumen y es donde empiezan a aparecer exposiciones a niveles elevados.
EM: ¿Cuál es tu visión a futuro respecto a la gestión de la contaminación sonora y cómo se puede prevenir tanto individual como comunitariamente?
JPV: No se está haciendo prácticamente nada para tratar de mitigar. No noto que haya por parte de los municipios nada para tomar conciencia o para tratar de controlar mínimamente algo. Uno no puede salir como habitante a controlar porque no es nuestro rol. Sí podemos tomar conciencia y decirle a algún amigo o familiar si tiene la moto ruidosa, pero la prevención entraría por el lado de los municipios. Después lo que se puede llegar a hacer son algunas charlas que damos desde el CINTRA. Estas suelen ser sobre la conservación de la audición y tomar conciencia de que se tiene que proteger desde edades tempranas. Pero la contaminación sí o sí la tiene que prevenir el municipio.
No es solamente buscar un ambiente más silencioso, sino también son hábitos. Por ejemplo, se está buscando trabajar con los fabricantes de celulares, para que el mismo celular te advierta cuando escuchas a un nivel alto durante mucho tiempo y de que tenes que bajar el volumen o tomar un descanso porque corres el riesgo de tener una pérdida auditiva.
Muchas personas que han trabajado en un ambiente laboral ruidoso te dice “después de trabajar 20 o 30 años perdí la audición y yo creía que lo podía recuperar y no”. No hay nada, hasta ahora, que te muestre que puedas recuperar la audición, es algo que perdiste para siempre, entonces, hay que cuidar eso.

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