Deportes
- Por: Agustín Salto y Zoe López 4º IENM – Bautista Salomón y Guillermo Risso 4º IMVA.
Desde pequeño, Mariano Paschetta tuvo una relación cercana con el deporte. «De chico jugué al fútbol y llegué a jugar en la Liga Cordobesa y la Liga Colón», rememoró. Así, con los años, pasó de ser un pasatiempo a estudiar el profesorado de educación física, con el objetivo de dedicarse profesionalmente a alguna disciplina deportiva. En principio y por un tiempo se dedicó al tenis, debido a mejores oportunidades económicas. Sin embargo, siempre tuvo claro que su verdadera pasión era el fútbol.
En torno a este, comenzó su carrera en el club Atalaya, donde trabajó como preparador físico de las inferiores. Además, se desempeñó en Almirante Brown de Malagueño, espacio que le brindó su primera experiencia como preparador físico de la primera división; lo que luego le permitió llegar a Deportivo Colón de Colonia Caroya, participando en torneos federales y regionales, con el mismo cargo.
Su paso por Talleres en las inferiores y en la Liga Oncativo con el club Independiente también marcaron su trayectoria antes de su llegada a Instituto hace tres años. Actualmente, se encuentra también en Los Quirquinchos Verdes de Río Ceballos pero en un rol “más de instructor” -en sus palabras-. De esta manera, pudo desarrollar una perspectiva multifacética sobre la preparación física en el fútbol.

Después de obtener el profesorado en educación física, estudió una licenciatura en fisiología del entrenamiento en Rosario y completó una maestría en actividad física y deporte de forma virtual en España. Asimismo, realizó varias diplomaturas y se mantiene en constante aprendizaje ya que su papel es fundamental y él lo sabe.
Al respecto, reflexionó: «La verdad depende de la función que cumpla cada uno, y dentro de distintos cuerpos técnicos, algunos tienen más cabida, otros menos». Y siguió: «Creo que todas las partes son iguales en importancia, depende del nivel en el que estés compitiendo o la estructura que tengas».
Hoy, su carrera sigue en ascenso, con la vista siempre puesta en adquirir nuevos conocimientos y desafíos, demostrando que la pasión es clave para alcanzar el éxito en cualquier campo.

El Milenio: ¿Cómo describirías tu enfoque en el desarrollo físico de los jugadores? ¿Cuál dirías que es tu impronta?
Mariano Paschetta: Creo que es la empatía, tener el vínculo y el entender al sujeto, así como al grupo que tenés al frente, tratando de que estén bien en cuanto al estado de ánimo. La prioridad número uno es que sus condiciones y sus cualidades físicas se puedan desarrollar al 100%. Después de eso, estar muy atento al otro aspecto que va a hacer que ese y los otros componentes técnicos y tácticos se puedan desarrollar.
Yo a mi tarea, ya sea de campo o de planificación, siempre la avalo desde un enfoque científico en el cual digo lo que hago y hago lo que dice la ciencia. No es que invento porque vi en un video. También lo que me avala es la cantidad de años que tengo en esta disciplina, lo cual también te da cierta experiencia y se toman decisiones más acertadas. Eso te lleva también a que cada grupo con el que estés rinda, y sea competitivo, más allá de que ganes o no, el grupo mejora y eso te da confianza. Dentro de una estructura o una liga, se empiezan a conocer sus trabajos y la gente empieza a valorar eso.
EM: ¿Cómo es tu relación con el cuerpo técnico y los jugadores del Club Instituto y los Quirquinchos Verdes de Río Ceballos? ¿Cómo trabajan en conjunto para mejorar el rendimiento del equipo?
MP: Tengo distintos roles en cada club. En Instituto estoy como preparador físico y en los Quirquinchos estoy más cerca de los profes. Todavía no tengo tanta llegada con los jugadores, si bien tengo algunos bloques semanales, pero estoy coordinando la parte de los profes, entonces mi vínculo es más con los cuerpos técnicos, con los que tengo más relación, mediante la cual busco potenciarlos para que lo trasladen a los jugadores.
Por lo tanto, trato lo mismo de tener empatía, sacar lo mejor de ellos y tratar de buscar sus virtudes para potenciarlas e ir mejorando.
EM: ¿Cuáles son tus expectativas o los resultados que deseas presenciar en tus jugadores al entrenarlos?
MP: Uno siempre quiere que el jugador pueda estar a la altura de lo que está compitiendo y que siempre mejore. En el fútbol, por ejemplo, quiero que un jugador en seis meses esté más fuerte y corra más rápido, pero no me sirve eso si no está jugando bien a la pelota, Entonces, la expectativa es que él sienta que está jugando mejor y que el grupo del que forma parte también lo note.

EM: ¿Qué diferencias notaste en el rendimiento de los jugadores desde que comenzaste a trabajar con ellos y cómo crees que han evolucionado en su preparación física?
MP: Es difícil porque por ahí queda muy egocéntrico, pero la verdad que siempre he tenido la mejor devolución. Siempre los jugadores, sean del nivel que sean, terminan teniendo un vínculo afectivo conmigo, pero creo que es eso porque uno les da lo que necesitan en ese momento, los escucha también y no les miente.
En todos los lugares que he estado me he prolongado en el tiempo y me ha costado dejarlo personalmente por esto, porque te piden que te quedes, entonces por ahí cuesta irse. Siempre tuve muy en cuenta el aspecto humano del jugador, que para mí es fundamental para poder desarrollar nuestras cualidades físicas y poder hacer eso que es por lo que te pagan. No hay mucha ciencia y la ecuación es redonda.
EM: ¿Cómo definís el éxito en tu trabajo como preparador físico y qué metas te has propuesto alcanzar en tu carrera profesional en el futuro?
MP: Considero que a uno le van cambiando los objetivos en la vida a medida que van pasando los años y todo va fluyendo. Hoy tengo otras metas relacionadas al éxito. En otro momento eran haber sido ser preparador físico de Boca o de River, si se quiere, cuando era joven y empecé a estudiar. Ahora, el propósito que tengo es seguir en lo profesional, continuar capacitándome, estando a la altura de las circunstancias y poder desarrollarme como hasta ahora. Y el lugar es lo de menos. Eso creo que no tiene tanta importancia, donde me toque estar es una decisión que tiene que ver con un montón de otros factores.


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