5 abril, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Margarita Sánchez: Cronología de un caso de manual

A dos años del asesinato de la chilena que residía en Sierras Chicas, Fabián Alejandro Romero, quien era su pareja, fue encontrado culpable y sentenciado a prisión perpetua. El juicio se abordó desde una perspectiva de género y contó con la participación de un jurado popular, presidido por Gabriela Almada que relató lo acontecido en el proceso.
  • Por: Indiana Godoy Monti y Julieta Santanna 6° (IENM). Redacción: Lucía Argüello y Carlos Romero

Tras una larga espera para la familia, se hizo justicia por el femicidio de Margarita Bascuñán Sánchez. La condena del asesino, Fabián Romero, fue de cadena perpetua luego de encontrarse culpable del crimen sucedido hace exactamente dos años, el 19 de abril de 2022, en la localidad de Salsipuedes. 

El juicio se llevó a cabo con jurado popular en la Cámara de Cuarta Nominación por homicidio doblemente calificado (por el vínculo de pareja y por mediar violencia de género). Según destacó la municipalidad de Salsipuedes, el proceso se abordó desde una perspectiva de género: “En todo momento se dejó en claro que la violencia machista es estructural y asimétrica, que nada la justifica y que ninguna víctima es culpable de la violencia que recibe”.

La cronología del caso


Margarita llegó al Hospital de Urgencias con muerte cerebral y permaneció hospitalizada durante un día. Falleció el 19 de abril de 2022.

Margarita Bascuñán Sánchez, oriunda de Chile, conoció al cordobés Fabián Romero en un viaje a Machu Picchu, en 2019. En tanto, luego de unos años de relación a distancia por la pandemia, ella decidió convivir junto a él en Salsipuedes.

Iniciaron, más tarde, problemáticas como manipulación, infidelidad, agresiones e incluso la retención del patrimonio económico de Margarita por parte de Fabián, quien era profesor en Sierras Chicas y había recibido acusaciones de acoso y abuso hacia estudiantes y profesoras del IPEM 387 de Agua de Oro en octubre de 2021. 

Por su parte, aunque sólo había compartido su situación con una vecina y la hermana del acusado, Margarita temía por su integridad. Así, dejó cartas para sus hijos en Chile, en caso de que “algo sucediera”. 

Finalmente, la mujer había decidido volver a su país natal y cuando se lo comunicó a su entonces pareja, ocurrió el fatídico desenlace. Llegó al Hospital de Urgencias con muerte cerebral y permaneció hospitalizada durante un día. 

Falleció el 19 de abril de 2022. Según el acusado, su esposa se desvaneció en el baño como consecuencia de una caída ocurrida mientras andaba en bici, en el Cerro Champaquí días atrás. Sin embargo, la autopsia y las pruebas indicaron que la causa del deceso fueron múltiples golpes recibidos en las últimas horas.

Al respecto, la fiscal del caso, Laura Batistelli, sostuvo: “La violencia de género es silenciosa, se naturaliza, es atemporal y está naturalizada el afecto, el celo, la apropiación. El golpe pasa a ser parte de la relación afectiva y es difícil de desenmascarar porque la mujer está inmersa en esa situación”.

El juicio desde adentro


Fabián Romero fue condenado a cadena perpetua luego de encontrarlo culpable del crimen de Margarita. FOTO: Ramiro Pereyra/La Voz.

Gabriela Almada es docente del Instituto Milenio Villa Allende y le tocó participar del juicio como parte del jurado popular que entendió este caso, siendo incluso presidenta del mismo. De esta manera, observó, de primera mano, cómo se desarrolló el proceso que dio por culpable a Romero y lo condenó a 35 años, pena máxima en Argentina.

Siendo este un servicio obligatorio por parte de todos los ciudadanos argentinos, la docente relató su experiencia como parte de esta iniciativa que busca acercar el poder judicial a la sociedad.

El Milenio: Luego de esta experiencia, ¿Cuál es tu opinión del sistema de jurados?

Gabriela Almada (GA): Particularmente, me sorprendió. Cuando asistí a la primera reunión informativa en Tribunales II, la gente a cargo de la selección y conformación de los jurados populares nos explicó la legislación y en qué casos aplica. Allí me enteré que delitos muy graves como homicidios agravados, delitos contra la integridad sexual seguidos de muerte e incluso femicidios, son juzgados de esta manera por mandato de la Ley Provincial N° 9182 desde el año 2005. 

Personalmente, a través de esta experiencia mis prejuicios sobre la morosidad del sistema legal se empezaron a desvanecer con cada nueva audiencia a la que asistí y me provocó un gran entusiasmo ver la maestría de las intervenciones de una y otra parte. Es importante destacar que ser jurado no solo se trata de una carga pública, es una responsabilidad muy grande por la gravedad de las decisiones que deben afrontarse.

EM: ¿Considerás que se hizo justicia en este caso?

GA: Estoy satisfecha de que un crimen tan grave como el femicidio en nuestra provincia sea juzgado con perspectiva de género. El crimen de Margarita debía analizarse bajo esta mirada ya que claramente fue una víctima de las relaciones asimétricas que se dan entre hombres y mujeres, sufriendo violencias simbólicas, físicas, económicas y psicológicas. 

EM: ¿Cuál fue el momento más difícil que te tocó vivir en el juicio?

GA: El momento de mayor tensión fue la lectura de la sentencia, tal como nos habían advertido los asesores de la oficina de jurados. Fue muy fuerte a nivel emocional, ya que una familia conseguía una reparación por parte de la justicia. Ese momento provocó un desahogo y manifestaciones muy sentidas. Por otro lado, el peso de la sentencia (cadena perpetua) provocó la turbación del acusado y familiares. 

EM: Teniendo en cuenta los antecedentes, ¿Crees que es importante revalorizar la ESI en las escuelas?

GA: Creo que dadas las particularidades del caso, hoy más que nunca sostengo que es necesario desde mi tarea docente, visibilizar que existe una desigualdad estructural y que las mujeres son víctimas de distintos tipos y modos de violencia. Por este motivo, la ESI se vuelve la herramienta necesaria e imprescindible en los ámbitos escolares para dar la discusión sobre este tipo de situaciones.  También es importante dar difusión a las políticas públicas que aseguren la solidaridad, el cuidado del cuerpo y la salud, el respeto a la diversidad y el ejercicio de los derechos de los niños y adolescentes. 

Cierro con unas palabras que escuché de parte de la fiscalía en una de las audiencias y que resuenan en mi mente por su peso: “la primera señal de violencia del acusado se manifestó gracias a la visibilización de un grupo de alumnas y alumnos. Lamentablemente, llegamos muy tarde”.  


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