8 abril, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Santiago Calvo: “El arte es un mensaje constante”

Santiago Calvo es artista visual, fotógrafo y diseñador gráfico. Cordobés radicado en las Sierras Chicas, comenzó a dedicarse al dibujo y la pintura hace ya diez años. Con un marcado sentido del arte como lugar de denuncia, actualmente lleva sus trabajos a muestras de distintos espacios y está incursionando en el muralismo.
  • Participaron: Rocío Blanco, Benjamín Caniza y Bautista Scaramuzza (6to IMVA).

De Córdoba Capital a Salsipuedes primero y La Granja después, Santiago estuvo siempre rodeado de artistas. Entre sus años de gestión cultural dentro de la Municipalidad de Salsipuedes y su faceta actual de artista plástico, considera que fue aprendiendo nuevas formas de vivir. 

Su trabajo también pasó por la edición de “libros postales” con fotografías de las sierras cordobesas, bajo los nombres de “Sierras de Córdoba” y “Aquerenciado”, y la coordinación de una galería junto a un colectivo de artistas, “El Cubo Azul”. Además, desde el 2006, participa como gestor y editor de los calendarios de colección de la papelera Centro Gráfica S.A. 

Voy mutando. Vengo de un mundo totalmente diferente y está bueno elegir desde la conciencia. Así que hoy elijo la simpleza, salir de la masificación”, reflexionó en diálogo con El Milenio


El Milenio: ¿Cómo comenzó tu gusto por el dibujo y la pintura?

Santiago Calvo: Aunque lo hago desde que era chico, por mandato familiar terminé estudiando Odontología. Estudié cuatro años y me di cuenta de que no era lo mío, así que me fui al mundo de la imagen: primero en la fotografía y en el diseño gráfico, y hace más o menos diez años empecé a dedicarme al dibujo. La verdad que me enamoré de este lenguaje y no creo parar por el momento.

EM: ¿En qué te inspirás a la hora de crear?

SC: En mi vida cotidiana, en el entorno. En este último tiempo estoy virando hacia un lado más de denuncia, de reclamo. Vengo de las causas ambientales, de asambleas y llegué a la conclusión de que mi lucha es más del lado del arte que del lado de las marchas, ahí es donde me siento más cómodo. Y a veces me salgo de esa denuncia y hago cosas más simples, como un respiro dentro de tanta angustia.

EM: ¿Qué técnicas utilizás?

SC: Como no estudié pintura, soy más bien autodidacta (lo que para mí es una gran ventaja), utilizo tinta estilográfica con distintos grosores y acuarela de una forma brutal, sin saber técnica. También uso tinta china, acrílico, crayones, lo que tenga a mano. 

Eso tiene que ver con algo que yo defiendo: en estos tiempos tan complejos ambiental, económica y socialmente, tratar de aprovechar los recursos que uno tiene disponibles, es fundamental. No me preocupo mucho por los materiales, si tengo un lápiz y papel, el mensaje también será dado. Me enfoco en el mensaje, y el arte es un gran medio para transmitirlo. 

EM: ¿Cómo influyeron tus estudios en fotografía y diseño en tus obras?

SC: Mi obra es más bien gráfica, como vengo de esas dos ramas. Me gusta dibujar primero y después aparece el color en una segunda instancia. Priorizo más el mensaje a través de la línea y la forma, y el color lo uso para que tenga mayor pregnancia.


EM: ¿Considerás que tenés un estilo marcado?

SC: Me han dicho que mi estilo es caricaturesco o panfletario en el sentido de la denuncia. Pero no me gusta atarme a un estilo, me gusta moverme libre, hacer lo que quiero. También trabajo como diseñador gráfico y ahí de alguna manera tengo que hacer lo que quieren otros. Si bien es una disciplina muy amplia, generalmente responde a un interés concreto, que es el mundo del mercado, y eso me empezó a cansar. Cuando descubrí el dibujo y la posibilidad de hacer lo que yo quería, a veces sin un objetivo concreto, me cambió la cabeza. Me gusta expresarme más que encasillarme en un estilo.

EM: Vemos que en tus obras se repiten las multitudes y en algunos casos hay personajes solos en la naturaleza.

SC: Sí, creo que la salida de nuestra angustia es colectiva. Es mi humilde mensaje desde el arte. También me gusta lo aglutinante, no el vacío, por eso dejo muy pocos lugares en blanco. Después, de esas multitudes voy rescatando personajes. Me imagino escenas, personajes que a veces tienen un relato por detrás, algunos imaginarios y otros de gente amiga que los escribe. Es una cuestión de ir jugando, lo que al mismo tiempo genera el contenido.

EM: ¿Y cómo comenzó la idea de hacer murales? 

SC: Me gusta el muralismo, me parece que tiene una potencia muy grande sacar el arte de los lugares más privados, de los museos, las galerías, los centros culturales, para llevarlos a la calle. Quería, como un deseo y como potencia de ese mensaje, llevar las multitudes a la pared. 

No soy muralista, empecé a probar y pude trasladar esos dibujos a una pared gigante. En octubre me invitaron a un encuentro de muralistas en Salsipuedes para hacer un mural de las Abuelas de Plaza de Mayo. Me pidieron que haga un estilo de “Buscando a Wally”, pero aludiendo a lo ocurrido con los nietos desaparecidos. 

EM: ¿Cuándo comenzaste a mostrar tu trabajo?

SC: En el 2022 me propuse a hacer muestras. Dibujo mucho y se me hace un volumen grande de obras. Algunos amigos me hacen una curaduría para ver qué obras presentar y así preparo todo. Antes me costaba mostrar lo que hacía, pero en el arte hay un cierre de ciclo cuando uno muestra su trabajo. Actualmente y hasta fin de mes, pueden llegarse a Uqbar en Unquillo donde están expuestas algunas de mis obras.

También, hace dos años, con mi gran amigo Marcos Sánchez de Siete Colores, empezamos una galería que es la más chiquita de Sudamérica, ese es el slogan. Se llama “El cubo azul” y está en el Camino del Cuadrado. Hacemos muestras en un espacio muy reducido. Ahora tenemos una con el nombre “Microbia” y son 40 artistas con obras en pequeño formato. Empecé ahí y fui haciendo en distintos lugares, de forma individual y colectiva. Hacer muestras abre puertas.


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