El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

La música, un camino para andar

Tras recorrer Latinoamérica por cinco años, Viki Fontana, cantante, guitarrista y compositora, se asentó en el Pueblo de los Artistas. Habiendo pasado por distintas formaciones musicales, en 2010 se lanzó como solista. Hoy repasa su trayectoria con El Milenio y habla del lanzamiento de su último trabajo discográfico.
  • Por Milagros Alcántaro. periodico@elmilenio.info
  • Colaboración: Jano Mora, Bautista Monteverde y Lucía Negrelli (4to IMVA). Indiana Godoy y Nicolás Perrella (4to IENM).

“Si tuviera que volver a nacer elegiría de nuevo ser cantante”, expresó Viki Fontana, oriunda de Pilar, pero vecina de Cabana hace un año. Desde los 11 ya cantaba, aunque una primera influencia decisiva en su carrera fue una banda infantil llamada “Frutilla”, que tocaba canciones de rock. “Para nuestro pueblo, en aquel entonces, tener una banda de rock que salía en la tele era todo un mundo. Yo me veía super reflejada y quería hacer eso”, recordó la artista en diálogo con El Milenio.

Así comenzó a cantar en el coro y a tocar la guitarra. Aunque en sus años de adolescencia integró distintos grupos, su experiencia más importante fue la de la banda de rock femenino “Lucila Cueva”, con la cual ganó el premio a mejor banda de rock argentina en 2005, mérito que las llevó a tocar a Inglaterra en el mítico bar “The Cavern”, de Liverpool, que vio nacer a The Beatles. 

Esta experiencia le permitió recorrer distintos países y comenzar a vivir de la música. Aunque luego la banda se disolvió, Fontana ya tenía el primer empujón para comenzar su carrera como solista. Así, en 2010 grabó su primer álbum, “Encandilada”, donde convergen blues, chacarera y rock.

Tras una larga gira de cinco años por Latinoamérica, hoy la cantante instalada en Sierras Chicas presenta su última producción discográfica, “Pagana”, donde vuelve a la chacarera, pero explora también el funk y el reggae, entre otros géneros. El trabajo contó con la producción musical de Juan Paio Toch y la dirección audiovisual de Grupo Documenta.

“Me importa lo que digo en mis letras y trato de que no sean vacías. Creo que los artistas tenemos un espacio valioso para expresar y comunicar cosas, entonces no vale la pena desperdiciarlo”

Viki Fontana.

El Milenio ¿Qué te dejó a nivel profesional la gira por Latinoamérica?

Viki Fontana: La necesidad de profesionalizarme un poco más. El andar nómade te quita espacio para el estudio y para tu lugar de inspiración. Hoy con tu compu podés hacer un disco desde tu casa, en cambio el viajar no me lo permitía. 

A nivel profesional también me dio muchísima cancha con el público, la oportunidad de empezar a hablar y cantar en inglés, gestionar mis fechas, mis actuaciones, explorar qué busco reproducir por medio de la música y hacer muchas presentaciones en vivo. Ahora cuando volví necesité ponerme a trabajar con horarios más estables y producir canciones, justo ahora estoy lanzando un trabajo que viene post viaje. 

EM: Entre los muchos lugares que recorriste con tu música, ¿qué escenarios te marcaron más como artista?

VF: Yo hice dos viajes largos por Latinoamérica. El primero fue a Chile, donde me invitaron a participar de un homenaje a Víctor Jara. Eso me marcó un montón, fue muy especial sentir las raíces y la lucha de Latinoamérica muy hermanadas. Esa experiencia me hizo sentir que, a pesar que estaba en otro país, también estaba en mi casa y que las luchas latinoamericanas son de todes. 

Después me marcó mucho Colombia y México, porque folclóricamente es donde me llegó a la raíz. Hay otros países que me gustaron mucho paisajísticamente, pero para un músico me parece que las experiencias más culturales son las que alimentan el alma y también te dan más letra para expresarlas, en realidad son experiencias que me enriquecieron tocando, dentro y fuera del escenario. 

En este ida y vuelta con el público, suceden cosas con gente que no te conoce. Yo sentí que la gente tuvo más devolución y justamente esos lugares me nutrieron, no sólo como artista sino también como ser humano.


EM: ¿Qué temáticas preferís abordar como cantautora? 

VF: A mí me interesa mucho la libertad y expresión de los seres, de sus elecciones, que no estén controlados por nada ni por nadie y que puedan ser libres de autogestionar su vida y su propia identidad. Que puedan elegir sin ser mal vistos, o retenidos por la policía o coartados en su libertad. 

Lo digo desde mi lugar, el de una persona que desde muy chica eligió tener una orientación sexual hacia otras mujeres, cuestión con la que nunca tuve rollo, pero sí tuvo rollo mucha gente que está a mi alrededor. Muchos chicos, chicas y chiques hoy en día tienen problemas con eso, entonces es importante tener esa libertad para elegir, porque si estamos sanos como seres humanos también lo estamos como sociedad. 

También me importa mucho la naturaleza y el medioambiente, me gusta cuidar y desde mi lugar tratar de hacer lo mejor que pueda. Me parece necesario tomar conciencia de que la naturaleza también tiene un límite y no la podemos seguir explotando para nosotros.

EM: ¿Cuál considerás que es tu impronta como artista en la actualidad?

VF: Siempre me costó mucho definirme en un estilo, por esto de que ando entre el folclore, el rock, el blues, etc. En los últimos años empiezo a encontrarme más como solista y a darle lugar a mis propias canciones. Al principio no las mostraba, no siempre me animaba a tocarlas en público, porque en años anteriores la gente no estaba acostumbrada a darle lugar a un músico si no hacía temas conocidos.

Ahora lo estamos logrando porque nos generamos espacios, pero económicamente tampoco funciona hacer música que no se escuche, entonces vos al principio tenés que hacer el famoso cover y empezar a desfigurar esas canciones y hacerlas propias. Eso también ayuda para darle lugar a lo personal. Hoy en día a veces puedo hacer un espectáculo sólo con mis canciones. 

Así que me defino como una cantautora, música e intérprete que no se cierra en ningún estilo. Me importa lo que digo en mis letras y trato de que no sean vacías. Creo que los artistas tenemos ese espacio para expresar y comunicar cosas, entonces no vale la pena desperdiciarlo. También me pasa que hay gente que me dice «Che, pero a mí me gustaría que hagas más lo del folklore” o “A mí me gustaba la Viki rockera”. Ahora considero que tengo mi propia presencia y voy forjando mi identidad.