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¿Y el gas para cuándo?

Vecinas y vecinos de Mendiolaza se organizaron para reclamar la ejecución de las obras de gas natural que pagaron hace más de 15 años. Aunque en su momento lo hicieron con la promesa de que contarían con el servicio, el tiempo pasó y el gas nunca llegó. Junto a una abogada, lograron una primera reunión con el intendente hace unas semanas para exigir respuestas al respecto.

En julio de este año se difundió una campaña de la plataforma Change.org (que hoy cuenta con más de dos mil firmas) en la que vecinos de Barrio Centro de Mendiolaza reclaman por la ejecución de la obra de gas natural que pagaron al municipio entre 2005 y 2007. Desde entonces, fueron surgiendo más testimonios de Valle del Sol, Los Cigarrales y Lomas.  

En agosto, más de 40 personas afectadas por esta situación se reunieron para discutir vías de reclamo: no sólo habían abonado por una obra que nunca se realizó, sino que algunos barrios cerrados de la localidad sí contaban con el servicio mientras ellos seguían esperando. Además, a lo largo de los años no habían recibido una explicación concreta de lo sucedido, según explicaron a El Milenio distintos vecinos.

Tras ese encuentro, la abogada Laura Sesma gestionó una reunión entre el intendente Daniel Salibi y representantes de los barrios Centro, Valle del Sol, Mendiolaza Golf y Los Cigarrales. Sin embargo, las explicaciones oficiales no terminan de inspirar confianza a una comunidad cansada de esperar el tan ansiado servicio de gas natural.


Testimonios de una larga espera

Alejandra Conti, vecina de barrio Centro, fue una de las pioneras de esta campaña que permitió poner sobre la mesa un reclamo histórico. Hace 15 años pagó la obra del ramal domiciliario que llevaría gas a su vivienda, pero mientras veía cómo los barrios cerrados Estancia Q2 y Cuatro Hojas, comenzaban a disponer del servicio, a su hogar no llegaba. “Nunca se nos dio una explicación formal y convincente de por qué no se hacía la obra”, expresó.

Por su parte, Teresita Ferreyra, vecina de Los Cigarrales, contó a El Milenio que en 2007 terminó de pagar el monto de 1.807 pesos. Su esposo estaba enfermo y necesitaban el servicio para reducir gastos. “El que tomó medidas para reclamar fue mi marido, que falleció hace cuatro años y no pudo ver el gas”, se lamentó.

“Dejé de irme de vacaciones para pagar el gas”, recordó en consonancia Rodolfo Regalado, de barrio Centro, y contó que cada vez que se acercaba al municipio para reclamar, le daban un certificado de libre deuda y le decían que la obra no empezaba porque muchos vecinos todavía no la habían pagado.

“Llegó un momento en que, por desgaste, uno lo fue olvidando”, expresó. Sin embargo, decidió sumarse a los vecinos para dar fuerza al reclamo. “Dejaron de ser esfuerzos individuales para ser esfuerzos colectivos”, expresó al respecto Lucía Roselli, otra afectada.

Testimonios como estos se repiten en muchos barrios de la ciudad. De acuerdo a un relevamiento propio de la comunidad, son aproximadamente 80 los casos de personas que pagaron el ramal domiciliario en aquellos años. Entonces, ¿por qué no se realizó la obra? 


Algunas explicaciones

En diálogo con este medio, el intendente Daniel Salibi aclaró que el primer gasoducto que llegó a Mendiolaza fue el llamado del Centro, que pasa por Villa Allende, y fue financiado por Estancia Q2 y Cuatro Hojas en 2005. De allí surgió la posibilidad de llevar el servicio a otros puntos de la ciudad.

Sin embargo, según explicó, para que iniciaran los trabajos era necesario que al menos un 30% de los vecinos de cada barrio pagaran la obra, lo cual sólo habría sucedido en El Alto. “Los otros barrios no llegaron al 10%”, indicó el funcionario. “En ese momento, si toda Mendiolaza pagaba la obra, toda la ciudad iba a tener gas, porque había caudal”, señaló Salibi y añadió que por aquel entonces no existía la posibilidad de conseguir un crédito para comenzar las obras.

Con el correr de los años, la población fue creciendo y Ecogas estableció que no había suficiente recurso para brindar el servicio a nuevos usuarios. Recién en 2016, el gobierno provincial financió la obra troncal que permitió extender el gasoducto del Norte, desde Sinsacate, y unirlo en Mendiolaza con el traído del Centro en 2005.

Respecto al dinero abonado por los vecinos hace quince años, Salibi indicó que se utilizó para realizar la planta de reducción de presión de gas, la cual benefició a los barrios Estancia Q2, Cuatro Hojas y El Alto.


¿Un paso más cerca?

Aunque el gasoducto troncal llegó a Mendiolaza hace varios años, los ramales domiciliares aún brillan por su ausencia. Según adelantó el intendente Salibi, a fines de septiembre llegaría un crédito de la Provincia por 40 millones de pesos que permitirá iniciar las obras. Las primeras manzanas de Centro, Valle del Sol y Mendiolaza Golf serían las beneficiadas inmediatas. 

“Con la plata que van pagando los vecinos (que aún no abonaron la obra) se va armando un fondo que permite dar continuidad a las distintas etapas”, explicó el funcionario respecto a cómo se financiarán las otras zonas de la ciudad. 

En lo que se refiere a los reclamos por falta de información, Salibi se defendió señalando que desde el municipio siempre se han comunicado a través de reuniones y su página web. Además, apuntó que, en 2010, a través de una nota solicitada por las comisiones vecinales, dio cuenta de cuántas personas habían pagado la obra. “Los vecinos siempre han estado al tanto”, afirmó.

Por su parte, quienes reclaman por la falta de ejecución anticiparon que presentarán una nota formal al municipio pidiendo, por escrito, todo lo dicho en la reunión, para así tener una constancia de las respuestas brindadas. “Los vecinos necesitamos que nos conecten el gas y que, cuando comiencen las otras etapas, nos citen fehacientemente y se comuniquen por escrito”, expresó Lucía Roselli presidenta de la comisión vecinal de barrio Centro. 

Mientras tanto, realizarán un seguimiento del avance de las obras anunciadas. Aunque sólo el tiempo dirá si las promesas oficiales finalmente se cumplen, sin dudas, en esta ocasión, el contexto encuentra a la comunidad organizada y firme en la lucha por alcanzar el ansiado servicio.