27 enero, 2022

El Milenio

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Eduardo Romero: “La inseguridad se ha vuelto una plaga”

Ante el crecimiento poblacional que la Villa experimentó en los últimos años, Eduardo Romero habló sobre dos problemáticas estrechamente relacionadas a este fenómeno: la inseguridad y la saturación vehicular. Además, el intendente destacó como logros de su gestión la construcción del esperado nuevo hospital y las más de cinco mil luces LED instaladas en la ciudad.
  • Colaboración: Valentina Solís (6to IENM) y Camila Abonna Díaz (4to IMVA). Florencia Giolito.

Villa Allende es una de las localidades serranas cuya población más ha crecido en los últimos años. Por un lado, esto supuso una activación económica importante para el sector comercial y gastronómico, pero por otro, agudizó problemas como la inseguridad, el deterioro ambiental y la falta de espacio en las principales arterias de la ciudad.

En una charla con El Milenio, el actual dirigente Eduardo “Gato” Romero destacó los avances en materia de asfaltado, cordón cuneta y colocación de luminarias LED, pero sobre todo celebró la confirmación del nuevo hospital, una de sus grandes promesas de campaña allá por 2015, cuya construcción comenzaría en enero de 2022. 

No obstante, también fue bastante crítico con respecto al estado actual de la inseguridad en la ciudad y a la situación del tránsito en zonas como el Polideportivo, donde el creciente avance comercial hace estragos a la hora de circular y buscar estacionamiento en horario pico.

El Milenio: ¿Cuáles serían los objetivos prioritarios para lo que queda de su gestión?

Eduardo Romero: Afortunadamente creo que se han completado casi todos. Mi gran cuenta pendiente era el tema del nuevo hospital, algo que hoy es una realidad. Ya están firmados los convenios con el Gobierno de Córdoba, así que muy probablemente en enero comiencen a realizarse las primeras obras. Esperamos que su construcción no demore mucho tiempo, ya que se trata de un hospital modular.

Otra de las grandes cosas que me gustaría destacar son las luces LED. Llevamos casi cinco mil luminarias colocadas y mi deseo es que toda la ciudad cuente con ese sistema de iluminación antes de que termine mi gestión.

Además, para el año que viene tenemos varias obras en carpeta que incluyen más asfalto y cordón cuneta, entre otras que iremos anunciando oportunamente.


EM: Una vez que el hospital esté en funcionamiento, ¿el municipio va a sostenerlo económicamente o le corresponderá a la Provincia?

ER: Vamos a tener la ayuda del gobierno provincial, de otra forma sería imposible. Según lo que se habló, lo van a equipar con todo lo necesario y también van a mandar un par de profesionales de la salud, que se sumarán a los que nosotros vamos a incorporar, obviamente.

Lo más importante del nuevo hospital es que nos permitirá dar una buena atención primaria a los pacientes, con camas para casos de urgencia que luego son traslados hacia otras unidades más equipadas. Iremos agregando prestaciones a medida que lo vayamos necesitando.

EM: ¿Cuál es el reclamo más recurrente de los vecinos hoy en día?

ER: Son varios, pero diría que el principal es el tema de la inseguridad. Es un problema que combatimos diariamente, pero no olvidemos que depende de la Policía de Córdoba. Por desgracia, muchas veces los patrulleros pegan una revisada y vuelven a la capital a atender otras urgencias, quedando Villa Allende desprotegida.

Afortunadamente tenemos el nuevo sistema de monitoreo que nos ha ayudado a reconocer y aprehender a muchos delincuentes. El año que viene vamos a implementar un par de cámaras más para poder proteger mejor la ciudad.

En cualquier caso, no es una cuestión de falta de voluntad, nosotros no poseemos los recursos (personal, vehículos, equipamiento, etc.) para salir a proteger toda la ciudad. En la medida de nuestras posibilidades, agotamos todo lo que tenemos. Recordemos que Villa Allende ha sobrepasado los 50 mil habitantes, cuando la localidad está pensada para 20 o 30 mil.

Realmente el tema de la inseguridad se ha vuelto una plaga y es algo que nos tiene muy preocupados, pero vamos a encontrar la forma de dar solución a los vecinos.

EM: ¿Cómo se plantea regular y mejorar el estacionamiento en los alrededores del Polideportivo?

ER: Es un gran problema, la ciudad creció tan de golpe que no nos dio tiempo de prepararnos para algo como esto, jamás pensamos que iba a reventar de tal forma. Se están instalando tantos nuevos restaurantes, bares y comercios que los viernes y sábados por la noche es imposible encontrar estacionamiento.

Hemos hablado con los mismos comerciantes para que ellos también nos ayuden a buscar una alternativa, ya que esto les afecta directamente. Sabemos que es un problema grave y por eso también cuando se presenten los proyectos de nuevas construcciones, vamos a mirar especialmente el tema del estacionamiento, porque nos está creando grandes complicaciones.

EM: ¿En qué estado de avance de encuentra la reglamentación de la Reserva Supaj Ñuñu?

ER: El Concejo de Ambiente trabajó en la ordenanza de la reserva, algo histórico para nuestra ciudad, y justamente en las últimas semanas hemos colocado cartelería alusiva. Vamos a seguir cuidando esta reserva que para nosotros es bella, histórica y parte de nuestra agenda de trabajo. Sabemos que ha habido mucho desarrollo en los últimos años, por eso tenemos el desafío de equilibrar el tema ambiental con el avance demográfico y productivo. 

EM: ¿Hay algún proyecto para revalorizar el espacio del anfiteatro?

ER: Sí, pensamos cruzar un puente sobre el viejo anfiteatro que salga justo al Polideportivo. Hay que recordar que es una zona inundable, lo cual nos obliga a tener mucho cuidado a la hora de construir algo, porque nos puede comprometer un montón de cosas. Pero lo vamos a seguir manteniendo porque es un lugar histórico para Villa Allende. 

EM: Hablando de inundaciones y considerando que ya estamos en temporada de lluvias, ¿qué acciones preventivas se están llevando a cabo?

ER: Estamos trabajando en la limpieza de los ríos, algo que no se había hecho en más de 30 o 40 años. Debajo de un puente encontramos un auto tirado, es un puente bajo y de repente se encajaban ahí troncos y basura, por lo que el agua reventaba y salía por las calles. En ese sentido estamos trabajando, no estamos preocupados, sino que estamos ocupándonos del problema. Hoy por hoy, los ríos están impecables.