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Todo el arte en un personaje

Desde su casa en Villa Allende, Hernán Torres Castaños comparte con El Milenio algunos detalles de su larga carrera y cómo desafió la lógica de la pandemia con su particular impronta artística, siempre mutable. Cantante, actor, bailarín y humorista, Hernán es multifacético como sus personajes. En el popurrí, ya cuenta con cuatro propuestas para la temporada de verano.

Colaboración: Benjamín Marques y María Paz Weht (4to IENM). Julia Fracchia y Trinidad Moya (4to IMVA).


«No voy a decir mi edad, solo que soy artista, cantante, profesor de teatro, canto y baile», confiesa el multifacético Hernán Torres Castaños. Nacido en Villa del Rosario, recuerda que su primer flechazo con la música fue a los 16 años, en el coro del pueblo. Con el tiempo encontraría un amor más profundo: la comedia musical.

Profundizó sus estudios vocales en La Colmena y otros espacios académicos, consolidándose como cantante lírico. También estudió danza clásica, jazz y contemporáneo. Como actor, se forjó en la Escuela de Actuación Manuel González Gil, el director teatral más prolífico y exitoso del país.

Se podría decir que el actual vecino de Villa Allende cuenta con un talento natural, el cual lo llevó a obtener una beca de la Fundación Julio Bocca en 2003, mientras estudiaba danza clásica en la Ciudad de Buenos Aires. Al mismo tiempo, asistía a los estudios del coreógrafo Ricky Pashkus en comedia musical.

Con sólo 23 años, fue elegido como solista en el Teatro Maipo, la meca de todos los actores y actrices del país. Permaneció una década en la capital porteña, donde también se desempeñó como docente en la escuela de Valeria Lynch y de Claudia Fontán.

En el conservatorio, Hernán forjó un impecable registro de contratenor, pero en lugar de calzarse un moño y un traje de gala, prefirió volcar su arte en otro tipo de formatos, a través de personajes que construye entre la improvisación y algunos cambios en el texto de las obras “que a muchos indignan”, según revela con picardía.

Dependiendo del día, Hernán recibe el primer rayo de luz como cantante, como actor, o como bailarín. Crece en la mutación y, al mismo tiempo, se reconoce “más cantante que otra cosa”.

De Mariah Carey a Prima Donna

Entre sus obras más reconocidas y premiadas se encuentra “Prima Donna”, donde encarnó a una diva rusa que, tras haber cautivado al público parisino, cae en la decadencia a causa de un incidente innombrable. Este unipersonal estuvo cuatro años consecutivos en cartelera, un éxito que marcó su carrera. Otros hitos destacables son “Medio Diosa”, “Il Morto que canta”, “Loco Afán”, “¿Why Me?” y la comedia musical “Desemplumadas, la involución de la vedette a la gallina”.

«Mi mayor deseo era ser cantante pop. Era muy fanático de Mariah Carey y llegué a Buenos Aires con el sueño de ser la nueva Carey de Argentina. Después pasaron cosas y terminé estudiando un complemento», rememora Hernán sobre su renuncia al pop y su llegada al universo de la comedia musical, bajo la influencia de figuras como Whitney Houston, Liza Minnelli y Karina K.

Según él mismo admite, no recibió el apoyo que esperaba de su entorno más cercano. En una familia de doctores y abogados, el baile, el canto y la actuación no eran muy bien vistos como elección vocacional. Contrariamente a lo que sucede en muchos casos, fue su padre quien le brindó el soporte que necesitaba. Por aquel entonces, Hernán decía que estudiaba Derecho, pero en complicidad con su papá, se sumergía cada vez más en los estudios artísticos.

«Yo era el ñoño de la escuela, el que cantaba y bailaba en todos los actos, el que hacía pasar vergüenza a sus hermanas. Siempre supe qué era lo que quería», destaca con absoluta certeza. Esta claridad respecto a su vida, se combinó con un espíritu imparable que lo llevó a convertirse en uno de los actores más dinámicos de la escena provincial y nacional.

Adaptación y supervivencia

En el ámbito de la cultura, la pandemia golpeó sin piedad. Hernán, sin embargo, no se dejó detener por el aislamiento. Sus veinte años de carrera y su carácter naturalmente mutable, le permitieron adaptarse con rapidez al streaming, las clases virtuales y los cambios en la interacción con los demás.

«El año pasado estuve actuando en directo todos los sábados desde el living de mi casa. Estuve seis meses así y fue una experiencia súper linda, porque no es teatro, no es cine, es como una cosa híbrida y rara, aunque también se siente que falta algo», reflexiona Hernán.

Aunque los rituales de siempre antes de subir al escenario no estaban presentes, algunos elementos se mantenían casi iguales en esta versión del teatro que el actor supo adaptar al mundo digital: las pelucas siguieron intactas, al igual que su maquillaje, las enormes pestañas y el trago para entrar en tono.

La peregrinación de las actividades sociales, educativas y laborales al ámbito virtual también le permitió a Hernán reencontrarse con sus propios estudiantes y colegas docentes de Buenos Aires, con quienes hoy brinda clases virtuales.

Asimismo, empezó a participar en espacios de formación con profesores de otros países. «A mí me parece que las posibilidades que brinda internet son buenísimas, porque se pueden hacer un montón de cosas y no sólo a nivel artístico», asegura.

Para el actor, la clave para sobrevivir ante los cambios de paradigma, es la adaptación. Él mismo se reconoce como un veterano que disfruta la mutación y afirma, casi como un ultimátum, “te adaptás o te quedás atrás”.

“Espero que todo el mundo siga tan entusiasmado con cantar y con ver espectáculos como ahora. Que la post pandemia le deje a la gente esas ganas de acercarse al teatro y a la música”

Para la temporada de verano se vienen dos espectáculos, uno para el Valle de Punilla con música de los 90 y mucho humor, y otro de comedia musical con covers de rock para la zona norte de Sierras Chicas. También se encuentra en pleno preparativo de dos obras de teatro, “Cocinando con Elisa” y “Dragas Zombies”, que serán presentadas a fin de año.

Por último, Hernán evalúa el presente y mira el futuro con la esperanza de que esta visión del arte como espacio de escape y encuentro perduren en la post pandemia. “Espero que todo el mundo siga tan entusiasmado con cantar y con ver espectáculos como ahora. Que la post pandemia le deje a la gente esas ganas de acercarse al teatro y a la música”, concluye a modo de deseo.


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