Comerciantes autoconvocados manifestaron durante la mañana del 30 de septiembre frente a la Municipalidad. Tras la medida, el Ejecutivo dialogó con representantes de los distintos rubros y acordaron conformar una Mesa de Trabajo.

Durante la mañana del 30 de septiembre, comerciantes, sobre todo del rubro gastronómico, se manifestaron en contra de las nuevas medidas impuestas por el COE para la localidad y el corredor. Desde las 10 horas, la caravana de autos ocupó ambas manos de la Avenida San Martín, bajo la consigna «Queremos trabajar«.

Giuseppe Bosco, propietario de Panadería y Cafetería Baguette, explicó a El Milenio que si bien desde el Municipio «hay ganas de hablar«, «los comercios y la economía no pueden esperar al diálogo». En este marco, se organizó la convocatoria en contra de las disposiciones «arbitrarias y unilaterales«.

«Imaginate que una pizzería o una lomiteria empieza a vender desde las 20 horas, esto es cerrarlos otra vez, por más que se diga que no», señaló Bosco y agregó que la afección deviene también por la llegada de la primavera y el calor, momento en que «la gente comienza a salir más tarde«.

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A su vez, lamentó: «Los comercios no pueden hacer otro esfuerzo, la mayoría de los que nos endeudamos para salir adelante en marzo, empezamos a pagar los créditos dentro de dos meses y la economía viene en picada».

Bosco, también denunció carencia de controles adecuados por parte de la Policía y Gendarmería, sobre todo en los barrios. «Aumenta la inseguridad, las juntadas clandestinas y por eso cierran los comercios, nosotros no tenemos la culpa de la irresponsabilidad social», continuó.

Por otra parte, aclaró que la protesta, que congregó a aproximadamente 1000 comerciantes, no fue contra el Ejecutivo, ya que entienden que la normativa la estableció el COE, pero afirmó: «A ellos no podemos llegar, por más que intentamos, esta es nuestra única forma de hacernos escuchar».

Lucas Daniel Gómez, empleado en Guanajuato, indicó por su lado: “No aguantamos más el hecho de que se tomen malas decisiones”. “Esto se probó durante muchos meses y no funcionó, lo único que hacen es perjudicarnos”, aseveró. Igual que su colega, solicitó mayor cantidad de controles y declaró: “Los que toman las determinaciones tienen que estar a la altura de las circunstancias”.

Por último, el comerciante, aseguró que durante el poco tiempo que lograron trabajar, los números “siguieron en rojo”. “Sobrevivimos de milagro y gracias a Dios mi jefe no decidió cerrar, somos más de 10 familias que seguimos adelante en esta lucha, tenemos la esperanza que los gobernantes tomen otras medidas, hay que aprender a convivir con el virus”.

Desde el sector de indumentaria, Marisa De Seta sostuvo: “Nos restringen los horarios, pero no nos bajan los impuestos, todo el mundo sigue igual y nuestros ingresos son la mitad, es muy difícil continuar”. “Nos hacen inviable trabajar, se entiende que estamos en pandemia, pero dialogando y no imponiendo es el camino, considero que podríamos buscarle la vuelta”, añadió.

A la par, De Seta apeló a la conciencia social para “paliar el terrible momento”. “Con protocolo se debería abrir, se trata de coherencia, obvio que no hay que descuidar el tema sanitario, pero hay trabas por todos lados”, insistió, y cerró: “El aparato político le pone ganas, pero hay que llegar a un acuerdo con la industria, si nos fundimos nosotros, la ciudad también”.

Finalmente, en medio del reclamo, Eduardo Baldassi recibió a representantes del comercio y acordaron la conformación de una Mesa de Trabajo, que comenzará a funcionar en los próximos días. Luciano Avila, quien participó del encuentro, contó: “La Municipalidad se comprometió a hablar y participar de esa instancia, la idea es evaluar y revisar las medidas para que la semana que viene se puedan flexibilizar un poco”.

Así, desde el Centro Comercial, Industrial y Turístico redactarán un petitorio, a presentarse el próximo 1 de octubre. En el mismo, según comentó Avila, se planteará extender la apertura hasta las 21 horas y en caso de locales de comida hasta la medianoche, respetando los cuidados sanitarios correspondientes. “Hay que empezar a poner en la balanza lo económico, no tenemos espalda financiera para sostener un negocio cerrado”, concluyó.