A mediados de abril, el Canal 12 cumplió 60 años al aire. Siendo parte de uno de los espacios comunicacionales con mayor recorrido en Córdoba y el país, Juan Nóbile, operador técnico, compartió su propia historia, que abarca más de la mitad de la vida del medio. Hoy, jubilado y acompañado de su familia, revive algunos momentos clave de su recorrido en diálogo con El Milenio.

  • Por Candelaria Aguirres Nóbile y Sara Alonzo 
  • 4to Año, Instituto Educativo Nuevo Milenio
  • Colaboración: Amira López Giménez.

“El Doce”, primer canal privado con sello cordobés a nivel nacional, celebró 60 años de su primera transmisión el pasado 18 abril. Este espacio televisivo comenzó a operar en 1960, en un chalet ubicado sobre la Avenida Fernando Fader al 3400. Juan Nóbile, vecino de Unquillo, fue el operador técnico por excelencia del histórico espacio durante 32 años. 

Aunque se jubiló en 2017, todavía conserva con aprecio los recuerdos sobre su paso por uno de los medios televisivos más antiguos de la provincia. Su historia comienza alrededor de 1980, cuando obtener un puesto de trabajo dependía de varios factores, como los contactos, la experiencia y la flexibilidad para aprender y experimentar. Nóbile reunía esos requisitos y, los que no, los fue adquiriendo rápidamente. Incluso, cuando la tecnología se volvió un desafío y un cambio inexorable, no dudó en capacitarse y enfrentar los nuevos escenarios. 

“Entré a Canal 12 porque tenía cinco compañeros de fútbol trabajando allí y me avisaron cuando hubo una vacante”, rememoró Nóbile. Al principio no fue sencillo, ya que tenía un trabajo en una fábrica metalúrgica que debía combinar con su entonces nuevo puesto de maestranza en el canal. Al mismo tiempo, se capacitaba para ser operador. 

Tres meses después de su ingreso, comenzó a trabajar en el área técnica. “Siento que aporté mi granito de arena porque estuve más de la mitad de la vida del canal trabajando allí”, reflexionó “el Gringo”, como lo llamaban sus colegas, al recordar el tiempo transcurrido en un trabajo que calificó como “dignificante”.


El Milenio: ¿Cómo era tu rol en el trabajo y tu relación con la tecnología? 

Juan Nóbile: Estando ya en el área de Operaciones, no siempre hice el mismo trabajo. Teníamos varias tareas como clasificar películas, marcar comerciales, seleccionar promociones, entre otras. La llegada de la tecnología nos afectó mucho y yo lo sentí particularmente, porque veníamos de una época en la que no había mucha computación. Además, cambiaron muchísimo los puestos de trabajo, donde antes trabajábamos siete u ocho personas, con la nueva tecnología quedamos solamente dos. 

EM: ¿Y el trabajo amplió tu experiencia? ¿Sentís que te sirvió para aprender?

JN: Sí, por supuesto. Siempre trabajando en un canal de televisión, y más en un medio tan importante como Canal 12, uno se relaciona con mucha gente y fue una experiencia extraordinaria, hermosa. Se aprenden un montón de cosas, si me pongo a enumerar estaría todo el día, pero fue una etapa muy linda.

EM: ¿Cuál considerás que fue uno de los momentos más relevantes para el canal? 

JN: Canal 12 fue el primer canal privado del interior del país y pasó por muchos momentos importantes. El principal creo que fue la transmisión en directo de la llegada del hombre a la Luna, en 1969, fue un momento importantísimo. Luego la transmisión directa del Cordobazo y los 25 años seguidos de cobertura de los festivales de Cosquín y Jesús María, a los cuales más tarde se agregaron los de Villa María y Alta Gracia. Siempre estuvo en los grandes acontecimientos.

EM: ¿Qué cambios se produjeron en el canal cuando pasó a formar parte del Grupo Clarín?

JN: Cuando falleció el dueño de Canal 12, Arón Braver, los herederos no estaban capacitados para seguir con la empresa y entonces se puso a la venta. Fue adquirido por Clarín, por suerte, porque en ese momento la empresa estaba muy mal. Habían entrado al aire el cable y Canal 8 y las publicidades ya no eran las mismas. Para entonces, hubo una merma de personal, con muchos retiros voluntarios (o sea, quien se quería retirar, se iba y se le pagaba una indemnización). Después se siguió trabajando normalmente y nunca tuvimos problemas.

EM: ¿Qué es lo mejor que te llevás de haber trabajado allí durante tanto tiempo?

JN: Haber trabajado en Canal Doce fue una bendición, era gente muy buena, una familia. En 32 años, recibí mi sueldo todos los meses y creo que esa es la mayor satisfacción que un laburante puede tener. Me sentí dignificado trabajando en el canal.



EM: ¿Recordás algún mal momento? Tu “peor anécdota”, por así decirlo.

JN: El 9 de septiembre de 1998 estábamos trabajando encima de la cocina del Comedor Universitario, a once o doce metros de altura, sobre un tinglado enorme. Estábamos poniendo una antena para realizar una nota en directo, cuando de repente, una chapa cedió y caí al vacío. Estuve un año y medio sin trabajar, fue horrible. Tuve cinco operaciones en el brazo izquierdo. 

Por suerte, los del trabajo se portaron re bien. En esa época, se enfermó mi hija también y nos ayudaron mucho, incluso pusieron una empleada en casa. Por eso digo que fue un trabajo dignificante. Después del año y medio volví al canal, pero en otro puesto, porque ya tenía 48 o 49 años. Ahí fue cuando hice un curso para switcher y comencé como switch.

EM: ¿Tu trabajo afectaba mucho tu vida personal? 

JN: Con la evolución de la tecnología, teníamos que hacer varias tareas. En mi caso, como me animaba a subir alto, hacía trabajos en la antena (cambio de balizas, mantenimiento de cables, etc.), a unos 160 metros. Por esa razón, pasé al sector ‘repetidoras’. Ahí empecé a viajar todos los días, de lunes a sábado, a distintos lugares dentro y fuera de la provincia de Córdoba, para trabajar en las antenas. 

En esa época no había cable, se usaban mucho las repetidoras, y existían dos canales solamente (Canal 8 empezó en la década del 90, antes estaban Canal 10 y Canal 12 nomás). Así que íbamos a todas las provincias y era un poco complicado para la familia, pero se compensaba porque ganaba muy bien.

EM: ¿Qué sentiste al cerrar este ciclo?

JN: Estoy muy contento, fue espectacular porque me retiré estando bien físicamente, con todos los aportes al día y con una jubilación digna. En definitiva, una empresa con todas las letras.