A casi 120 días de las últimas precipitaciones que cayeron sobre el territorio cordobés, el mayor impacto se vislumbra claramente en el avance de los incendios en diferentes sectores de la Provincia. Según advirtió el Servicio Meteorológico Nacional el déficit pluvial podría extenderse hasta octubre.

En los últimos días, el fuego se volvió protagonista de las jornadas y parece no dar tregua. Los diferentes focos avanzan sobre el monte nativo, la flora y fauna de manera desmedida, mientras que, los diferentes cuarteles de bomberos congregados no dan abasto. En tanto, se aguardan las lluvias para paliar, aunque sea mínimamente la situación, sin embargo, éstas continúan ausentes.

Según informó La Voz del Interior, el meteorólogo Marcelo Madelón afirmó que las últimas precipitaciones tuvieron lugar el pasado 28 de abril. Desde entonces, la sequía extendida provoca numerosos problemas, que se vivencian tanto en la Provincia como a nivel nacional, ya que el Sudeste de Santa Fe, como zona productiva, se suma a las más críticas del país, junto al oeste cordobés.

A pesar de que disminución pluvial es previsible a lo largo del invierno, la prolongada crisis hídrica no logró revertirse siquiera por la variabilidad térmica de las últimas semanas, afirmó un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

En este marco, el mismo también advirtió a partir de datos obtenidos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que en el trimestre agosto-octubre se espera «probabilidad de lluvias por debajo de lo normal sobre las regiones Pampeana, sur de Cuyo y centro y norte de Patagonia».No obstante, las chances de un trimestre con lluvias en el rango normal son mayores en las provincias del NEA y este del NOA.

José Luis Aiello, especialista en Ciencias Atmósfericas, detalló además en el citado trabajo que “los pronósticos de corto plazo muestran algunas mejoras en la oferta de agua durante la segunda quincena del mes”, pero que aún así “es poco factible que agosto disponga de mecanismos para revertir el patrón patrón deficitario que viene afectando la franja mediterránea».

Madelón agregó que, en Córdoba, la media histórica de mayo es de 20 milimetros y en junio de 13. Este año, la ausencia de lluvias fue tal que ni siquiera se han percibido nieblas, explicó el profesional al medio provincial.



En este complejo panorama, aunque las llamas son el efecto más visible y alarmante, los ríos y diques bajan su nivel paulatinamente. A su vez, también la actividad agrícola es perjudicada. “Es necesario priorizar criterios agronómicos y tecnológicos que permitan optimizar el uso del agua en los sistemas de producción y siembra de cultivo”, advirtió Pablo Mercuri, director del Centro de Investigaciones de Recursos Naturales del INTA Castelar en la información brindada por la BCR.

Por su parte, el observador meteorológico Mario Navarro detalló a La Voz que habría leves chaparrones hacia el 26 o 27 de agosto, pero sólo en el sur provincial. Posteriormente, otros escasos tendrían lugar hacia el 6 de septiembre. Para lluvias “interesantes y generalizadas”, el profesional advirtió que deberá esperarse hasta fines de octubre, mientras que noviembre y diciembre serán lluviosos, aunque por debajo del promedio histórico.