Se ubica a 85 kilómetros al oeste de la ciudad de Córdoba. Tiene el mirador privilegiado para realizar avistaje de cóndores. Rico en flora y fauna, la quebrada es uno de los atractivos más representativos de la diversidad autóctona cordobesa.

Un escenario natural a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar invita a descubrir una increíble biodiversidad con un protagonista principal: el cóndor. Esta especie instala sus nidos y refugios en la quebrada a la que le da nombre, y también, aprovecha las corrientes térmicas de aire que se generan entre los paredones rocosos, para remontar vuelo y hasta enseñarle a planear a los ejemplares más jóvenes.

Sin dudas, las 37 mil hectáreas del Parque Nacional Quebrada del Condorito se convierten en un espacio natural privilegiado para realizar avistaje de aves, aunque ganan terreno otros animales exclusivos de la zona, como el lagarto de Achala, una raza característica de zorro colorado, y el guanaco.

La postal se completa con pastizales de altura mezclados con bosquecillos aislados de tabaquillo y, en las zonas más bajas, se abren camino los matorrales de romerillo y hasta árboles como el molle y el coco.

Sobran las razones para explicar por qué, hace más de 20 años, la Quebrada del Condorito se convirtió en parque nacional, un tesoro en plena Pampa de Achala.

Un Parque Nacional orgullosamente cordobés


La existencia de este Parque Nacional se debió a la propuesta de naturalistas, ONG y de profesionales de las ciencias naturales, particularmente de la Universidad Nacional de Córdoba. Todos coincidían en la importancia de asegurar el mantenimiento de ambientes muy particulares del oeste de la ecorregión Chaco Seco, en la Provincia de Córdoba.

Dos componentes identificaban el proyecto. Por un lado, asegurar la supervivencia de la población de cóndores cuyas nidadas y apostaderos colonizaron desde siempre los niveles más altos del cañadón de roca desnuda, conocido como Quebrada del Condorito. Por otro lado, por encima de los 2000 m, la planicie de altura que es La Pampa de Achala obra como cabeza de cuenca que capta las precipitaciones que se escurren formando las nacientes de importantes ríos de Córdoba.

Todo ello fue el fundamento para que finalmente, en el marco del Proyecto de Conservación de la Biodiversidad (Global Environment Facility = GEF) se creara el Parque Nacional El Condorito, conforme lo estableció la Ley Nº 24.749 ya señalada.

  • Ecosistema

La superficie del Parque se sitúa en la ecorregión del Chaco Seco. Tanto la pampa de Achala como las quebradas y serranías circundantes, exhiben una fascinante gama de endemismos que son resultado de su relativo aislamiento, aún cuando reciben influencia de las ecorregiones vecinas.

  • Clima

Templado frío de montaña, con gran amplitud térmica. Las temperaturas medias son de 14,5 ºC en verano y 5,5 °C en invierno (con mínimas absolutas de -10º C). Las precipitaciones llegan hasta 800 mm anuales, concentrados en la época veraniega. Nevadas probables en el seco invierno y elevado promedio anual de neblinas.

Se recomienda su visita en primavera y otoño; el verano es lluvioso y se cierra el ingreso a sendas cuando hay mucha neblina.

  • Flora

La vegetación dominante son los pastizales de altura con los bosquecillos aislados de tabaquillo, similares a los característicos del Noroeste argentino. Por su cualidad de “isla biogeográfica”, uno de los rasgos más destacables del área es la presencia de un apreciable número de especies y subespecies endémicas de las altas cumbres de estas serranías.

En las porciones más bajas, el pastizal da paso a matorrales de romerillo y en las estribaciones serranas crecen árboles como el molle y el coco.

  • Fauna

Animales exclusivos de la zona son el lagarto de Achala, una raza característica de zorro colorado y varias especies de aves. Pero sin duda son los cóndores quienes concitan la atención de los visitantes. Sobre la quebrada que da su nombre al Parque, estas enormes aves instalan sus nidos y aprovechan las corrientes térmicas de aire que se generan entre los paredones rocosos para remontar vuelo. Esta condición también la aprovechan para enseñar a los juveniles los rudimentos del vuelo planeado.

Desde el 2007 se desarrollan acciones correspondientes al programa que permita la reintroducción de uno de los antiguos habitantes de Achala: el guanaco.