Tres mujeres decidieron apostar todo y abrir sus negocios durante el aislamiento social. Aunque reconocen que no fue sencillo y que los obstáculos predominaron, rescatan la parte positiva de la situación, siendo un ejemplo de sacrificio y resiliencia.

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Aún cuando fueron muchos más los trabajadores y empleadores afectados por la cuarentena derivada del coronavirus, una minoría tuvo la valentía de empezar de cero en un contexto global marcado por la crisis. Por supuesto que dar el primer paso en una coyuntura semejante no debió ser nada fácil y las dificultades probablemente oficiaron de moneda corriente.

Sin embargo, mientras miles de puestos laborales tambalearon y algunos no pudieron sortear el aislamiento, hubo casos resilientes, que se adaptaron a la adversidad y apostaron por sí mismos, por su capacidad y ganas de abrir un negocio, iniciar un emprendimiento y hacer frente a un momento complejo para la humanidad entera.

Sierras Chicas no se vio exenta del cierre definitivo de comercios, del grave parate económico que implicó el aislamiento social, preventivo y obligatorio que perjudicó –y sigue perjudicando– a familias enteras. Pero también, la región vio abrirse paso a nuevos comerciantes, que, entre temores e incertidumbres, levantaron las persianas y dieron la tímida bienvenida, a quienes quisieran acercarse.

En Río Ceballos Lo de Meco Pastas, JM Multiespacio Óptico y la Pañalera Paloma dan cuenta de esta situación. Los tres testimonios de sus propietarias reflejan que, a pesar de las circunstancias, se puede.

El riesgo, en primera persona


Alejandra Albornoz

Alejandra Albornoz y su familia fueron obligados a cerrar su establecimiento gastronómico, Parrilla Lo de Meco, en la Fase 1 del confinamiento. A partir de entonces, como tantos otros, tuvieron que innovar y reinventarse, naciendo así una propuesta de pastas que se trasladó de su lugar de origen, Agua de Oro, a Río Ceballos. “Vinimos a cubrir un faltante, que es una buena pasta casera, manteniendo los estándares de calidad, cumpliendo los protocolos de elaboración y poniendo un ingrediente secreto: el amor a lo que hacemos”, comentó Albornoz.

Julieta Bustos

En la misma línea, Julieta Bustos a sus 21 años abrió la Pañalera Paloma, en el centro de la localidad y comentó: “Tenía ganas de progresar y sabía que hacía falta una pañalera en Río Ceballos; además tenemos productos que son de primera necesidad, entonces siempre que se respetaran las medidas de higiene y distanciamiento, todo iba a andar bien”.

Así, identificar las necesidades de la zona parece ser fundamental para asegurarse un próspero comienzo, como también entender el contexto. “Entre las más grandes dificultades se ubica el gran cuidado que tiene la gente a la hora de comprar, tratando de ahorrar el máximo posible”, destacó Albornoz, mientras que Bustos, por su parte, valoró: “Saber que tengo el mejor precio en muchos productos también fue un motivo que me impulsó a abrir en medio de esta situación”.

Marcela Bonavia

Marcela Bonavia, de JM Multiespacio Óptico, explicó que el proyecto fue “pensado y creado antes de la pandemia”. “Cuando esperábamos abrir, se decretó la cuarentena obligatoria, lo respetamos a pesar de la sorpresa, pero apenas se habilitó el rubro retomamos la iniciativa con todas las disposiciones señaladas por las autoridades competentes”, amplió y reconoció que el momento económico afecta las proyecciones y programaciones del comercio. “Influye directamente en los costos, de casi todos los insumos”, se lamentó.

No obstante, otras complicaciones surgieron a lo largo del proceso. En el caso de Bustos, indicó que la “mayor dificultad” han sido los horarios comerciales dispuestos por el COE. “Al principio podíamos atender pocas horas o en horas que la gente no estaba acostumbrada a salir, les costaba adaptarse, pero ahora está un poco más normalizado”, agregó.

Un consecuente éxito


Pero no todas son negativas. Las emprendedoras coincidieron en asegurar que, a pesar de que el momento para iniciar quizá no fue el óptimo, los resultados sí lo son. En primera instancia, Albornoz hizo hincapié en el “boca a boca”, como clave del éxito. “La respuesta fue excelente”, afirmó y remarcó que también la confianza en su producto es un factor indispensable.

Bonavia, por su parte, dijo: “Nos aventuramos y debemos agradecer al público, que nos han recibido, apoyando nuestra propuesta, con muchas palabras de ánimo y también compras”. Asimismo, acentuó que otra ventaja considerable es la creencia propia en el proyecto.

Finalmente, Bustos evaluó que la devolución de los clientes fue “positiva”. “No nos podemos quejar, lo único que noté es que la gente no consume tanto cosas como el maquillaje o mascarillas para el pelo”, remarcó y cerró: “Fuera de eso, tenemos productos esenciales, a precios accesibles, entonces, sin importar la situación la gente los va a consumir; además es importante la intención y la energía que uno le pone a lo que hace”.