Agosto iba a ser el mes donde muchos docentes y estudiantes esperaban que la situación del COVID-19 se tranquilizara y permitiera el regreso de las clases presenciales. No obstante, parece que la virtualidad continuará un poco más. Helena Conrero y Daiana Zilioli, docentes del Instituto Milenio Villa Allende compartieron su opinión sobre el primer semestre de clases virtuales y los desafíos que conlleva dar clases en este contexto.

  • Por Magalí Dentesano y Celina Fernández Nirschl
  • 6to Año, Instituto Milenio Villa Allende

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La primera semana de agosto marcó el comienzo del segundo semestre del ciclo lectivo pero debido al aumento de casos de COVID-19 en la provincia de Córdoba, el retorno a las clases presenciales se vio dificultado pese al enorme interés de gran parte de la población de volver a la normalidad.

Para iniciar el próximo grado, los alumnos deberán dar respuesta a todos los contenidos anteriores que no pudieron aprender. Eso nos va a llevar uno, dos y de ser necesario tres años, había manifestado Nicolás Trotta, actual ministro de Educación de la Nación, hacia finales de julio.

Aunque por ahora, todo parece indicar que las clases virtuales continuarían en la Provincia y gran parte del país por un largo tiempo.

Por este motivo, El Milenio, se contactó con dos profesoras del Instituto Milenio Villa Allende. Helena Conrero y Daiana Zilioli relataron acerca de cómo lidiaron durante la primera mitad del año con el estrés y la ansiedad que generó llevar a cabo las clases de manera virtual, comentando además, sobre qué es lo que más les costó y cómo creen que seguirá esta modalidad en lo que resta de este 2020.



Daina Zilioli, periodista y docente de Nivel Secundario, Instituto Milenio Villa Allende.

El Milenio: ¿Cómo fue tu experiencia en las primeras clases virtuales?

Daina Zilioli (DZ): Mi experiencia en las nuevas clases virtuales podría definirla como de prueba y error. Al principio prevalecieron algunas cuestiones técnicas, ya que uno se iba acomodando al uso de herramientas que desconocíamos, entonces fue como ir probando y aprender a usar herramientas desconocidas, donde luego vino la puesta en marcha.

De esta forma, aparecieron algunas cuestiones que podríamos llamarlas «errores» o problemas técnicos que con el tiempo se fueron afinando.

Al principio, como todos pensamos que íbamos a volver dentro de poquito, utilizamos algunas pocas herramientas. Pero cuando vimos que esto iba para largo, fuimos probando, buscando y experimentando otro tipo de herramientas y planteando distintas estrategias de aprendizaje, pensadas específicamente para la virtualidad.

EM: ¿Fue difícil adaptarse a esta nueva normalidad?

Helena Conrero (HC): Esta nueva normalidad implicó repensar y poner a prueba nuevas modalidades e instancias que requerían de nuevos aprendizajes y de una habilidad fundamental en el mundo laboral de hoy, que es la flexibilización.

EM: ¿Cómo resultó separar el horario laboral con el horario para sus propias actividades personales?

DZ: Aún me cuesta, creo que no logro del todo separarlos. Estoy tratando de ordenar los horarios y los tiempos que puedo realmente dedicarle, pero siempre siento que es poco, entonces estoy en lo que debo, lo que puede mi cuerpo, y lo que realmente siento.

Entonces, trato de buscar otras cosas pero me doy cuenta que por ahí necesito estar más tiempo conectada con mi familia y con mis otras responsabilidades de estudio y de preparación profesional, y por otro lado la escuela.

EM: Desde la perspectiva como profesora. ¿Cómo crees que les afectó a los alumnos esta nueva modalidad?

Helena Conrero es docente de Comunicación Institucional del Instituto Milenio Villa Allende.

HC: Creo que esta nueva normalidad los afectó, como a todos. Fue y sigue siendo un desafío permanente. Mirando los aspectos positivos, tienen una gran capacidad de adaptación en general y esta instancia creo que les permite desarrollar o potenciar otras habilidades como la autonomía,  flexibilidad y administración del tiempo.

Cada uno por supuesto lo vive a su manera pero no quedan dudas de que este desafío que estamos viviendo dejará huellas de nuevos aprendizajes.

EM: ¿Los profesores tienen alguna capacitación para tratar con el estrés y ansiedad de los alumnos? ¿Y para ustedes mismos?

HC: Nos reunimos de manera virtual en varias oportunidades con el equipo directivo y entre docentes para compartir experiencias buscando las formas que más resulten para acompañarlos en esta etapa. Se habló de varios temas y entre ellos los que se mencionan en la pregunta.

Con los docentes también, si bien no hubo una capacitación específica de estos temas.

Los estudiantes, tienen una gran capacidad de adaptación en general y esta instancia les permitió desarrollar o potenciar otras habilidades como la autonomía, flexibilidad y administración del tiempoHelena Conrero.

EM: ¿Sentís que este contexto de aislamiento afecta tu estado anímico?

DZ: Sí, creo que de alguna manera afecta el estado anímico, por ahí uno siente mucho agotamiento por todo lo que implica acomodar los horarios laborales dentro de la casa y las tareas cotidianas o actividades que normalmente uno hacía.

Creo que de alguna manera esto se vio impactado y que repercute en el estado de animo. A veces tenemos días de mucha tristeza, de extrañar algunas cosas y luego se nos levanta el ánimo con algo que seguramente hacemos y vamos para adelante. Evidentemente lo que sucede en nuestra vida cotidiana está atravesado por la pandemia y, atravesado por lo físico y emocional de cada persona.

A veces tenemos días de mucha tristeza, de extrañar algunas cosas y luego se nos levanta el ánimo con algo que seguramente hacemos y vamos para adelante.Daina Zilioli

EM: Para finalizar. ¿Qué aspectos de sus actividades como docentes cuesta llevar a cabo en el actual contexto?

HC: Quizás los desafíos más grandes son dos. El de poder comprobar desde la virtualidad que la información o contenidos que les acercamos a nuestros alumnos sean apropiados por ellos. El otro como se mencionó en una pregunta anterior, el poder separar el horario laboral con las actividades personales.

DZ: Si bien siento que a veces uno lo va logrando, con prueba y error, creo que aún es muy difícil adaptar los contenidos a la virtualidad por eso uno hace de alguna manera un recorte, una selección de esos contenidos y creo que es va costando, lleva tiempo, pensar y repensar en nuestra cabeza por varios días, cómo hacerlo y de qué forma para que realmente eso sea valioso y significativo para los estudiantes.

Seguramente nos equivocamos, pero de equivocarnos vamos aprendiendo y al menos yo voy recreando las próximas actividades.

Creo que me cuesta y extraño mucho el verme cara a cara fuera de una pantalla, ver los movimientos y los gestos de los estudiantes que muchas veces a los docentes nos dice mucho más que lo que dicen sus producciones, eso es lo que más me cuesta a la hora de pensar, dar devoluciones y retroalimentar en cada una de las actividades.