El dibujante, oriundo de Misiones, actualmente despliega su arte en el Polo Audiovisual de Unquillo. Como artista plástico, Gross ha pasado por todas las facetas imaginables desde su singular impronta. A lo largo de éstas, dio vida a múltiples y entrañables animaciones, que se pudieron apreciar, por ejemplo, en el canal nacional Paka Paka.

Por Agustina Castro y Martina Cagnolo
4to Año Instituto Milenio Villa Allende
Lautaro Alladio y Genaro Enrici 
4to Año Instituto Educativo Nuevo Milenio


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El artista visual Fernando Gross (34) es oriundo de la ciudad de Posadas, Misiones. Hace aproximadamente 15 años se trasladó de su lugar natal y desembarcó en Córdoba, con el objetivo de formarse. Desde entonces ha intervenido en sucesivos proyectos del Polo Audiovisual, espacio emblemático de Unquillo, que funciona en la Casona Forchieri de la ciudad de los artistas.

Desde su oficio, ha recorrido todo lo que abarca la rama de lo visual, incursionando en pintura y escultura, pero se considera esencialmente dibujante. Ha pasado así por lo tradicional, numerosos años y a pesar de resistirse, al principio, hoy se desempeña en las ilustraciones digitales.

De esta manera, empezó a tomar contacto con el mundo audiovisual y al mismo tiempo forjando un vínculo más fuerte con su nuevo hogar. A su vez, logró participar de producciones animadas como La Comarca de Julián del canal Paka.

Con gran versatilidad, posee un estilo muy característico centrado en la creación de personajes fantásticos que hacen de sus realizaciones un universo mágico, en el que prefiere siempre sumergirse en equipo, buscando los mejores resultados.

Fernando Gross, a sus 34 años, ha participado de producciones nacionales como «Renata, Nazareno y el mundo de los sentimientos» y «La comarca de Julián». / Foto gentileza.

El Milenio: ¿Cómo supiste que te querías dedicar al arte?

Fernando Gross: Quería ser veterinario pero cuando llegué al momento de la decisión me tiraron abajo diciendo que era una carrera muy difícil y yo era un chico medio vago. Y como toda la vida, desde que tenía 5 años, dibujé mucho, decidí elegir lo que me salía y me gustaba, aunque no sabía que se podía llegar a vivir del arte.

Primero opté por la carrera de diseño gráfico y en el transcurso del año 2004 tomé un curso con el artista plástico Bernardo Neumann, quien me enseñó a pintar al óleo porque yo dibujaba nomás. Ahí encontré un mundo y se puede decir que en el 2004 me enamoré del arte y fue cuando empecé a conocer artistas y me dije ‘quiero vivir de esto’.

EM: ¿Cómo fue tu formación?

FG: Posteriormente, en el 2007 decidí empezar la carrera nacional de Arte en Córdoba, lo cual me ayudó muchísimo porque me hizo dar cuenta que no estaba sabiendo muchas cosas y que había muchas personas muy talentosas. La formación que me dio la universidad la verdad que la agradezco mucho porque me hizo conocer el mundo de la historia del arte, distintas técnicas, autores y artistas.

Ahora estoy tratando de terminar la tesis, la idea era presentarla con un proyecto personal que tengo. La universidad, asimismo, me ayudó a través de mucha investigación, pruebas personales y el famoso prueba y error.

En cuanto el paso a lo digital, yo estaba muy negado como muchos artistas plásticos. En el 2017 tuve un accidente y me costaba la vista y justo da la posibilidad que un amigo me ofrece un trabajo. A partir de esto empecé a hacer más dibujo digital. Yo había hecho anteriormente como vocacional la materia de animación de la facultad de cine y ahí empecé a conocer más el mundo de la animación, pero nunca me había animado a hacer algo digital porque me negaba.

Cuando empecé en el mundo digital fue un cambio rotundo para mí porque es otro mundo, te da mucha facilidad, es mucho más rápido y dinámico, también es lo que hoy en día el mercado requiere, lo que muchos piden, es mucho más simple para mandar un trabajo y un poco más profesional, aunque se pueden mezclar las dos partes perfectamente, lo analógico y manual con lo digital.


Aunque Gross experimentó la pintura al óleo y la escultura, siempre el dibujo fue su práctica predilecta. / Foto gentileza.

EM: También vimos que desarrollas tu trabajo en muchos ámbitos, ¿Con que tipo de arte te sientes más identificado? ¿Tienes alguna técnica que te guste o que te sea más cómoda?

FG: La verdad que soy un poco inquieto y me aburro rápido, voy probando, pero me doy cuenta que siempre mantuve la línea en el dibujo, porque creo que es fundamental para diferentes ramas artísticas que se pueden hacer, hablando visualmente.

Pero también he dado clases de escultura, me gusta mucho porque me pasó de necesitar hacer táctil lo que yo veía en un papel, entonces lo ame demasiado. Y también tuve un momento con la pintura, con el óleo y demás. Es difícil porque me gusta mucho la pintura y el dibujo, pero se puede decir hoy en día que lo que más me gusta es la ilustración y el dibujo.

La rama que más me gusta y con la que me identifico es un poco con el surrealismo, con lo fantasioso, esos mundos que no existen y crearlos desde cero, pero también me gusta mezclar con lo real.

EM: ¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Tenes algún método para inspirarte a la hora de crear?

FG: Mi proceso creativo siempre parte desde el lado de tratar de ver la naturaleza y ver lo que me está pasando alrededor, personajes que conozco realmente y ver cómo se pueden plantear con lo que a mí me gusta.

Soy amante de la ciencia ficción y demás y me gusta jugar con la caricatura y los personajes, que siempre traten de decir algo. Creo que mi proceso creativo viene de ahí, me viene una idea con un hecho real, que pasa y por ahí me despierta una imagen y trato de dibujar. También con las charlas con las personas, las pienso, y se me ocurre un personaje que puede ser así, yo en mi mundo imaginé tal cosa y las interpreté de cierta manera, por ahí viene la inspiración de creatividad.


La imaginación y la ciencia ficción son los ingredientes claves de Gross para construir sus obras. / Foto gentileza.

EM: ¿Tenés algún personaje favorito? Tuyo o de otro artista/autor.

FG: Sí, tengo varios, en general míos no tengo, pero siempre suelo hacer animales con cara de pescado, pájaros o con insectos, es como que me nacen muy seguido esos personajes. Pero después personaje favorito es de la película Rango, de animación, casi todos los personajes que están ahí los amo, pero más que nada me encanta la familia de los topos, de los que roban, me fascinan cómo son las características, como están hechos, me encantan.
Los otros personajes que se me vienen a la cabeza son de la película Up, el viejito y el niño me gustan mucho, lo que representan, la forma en la que están trabajados me encanta.

EM: ¿Cómo empezaste a trabajar en escenarios y personajes para animación?

FG: Cuando empecé a cursar la materia vocacional, me hice muy amigo de la profesora que dictaba. Ella estaba en un proyecto que se llamaba “Renata, Nazareno y el mundo de los sentimientos”, que era una micro serie animada, para Paka Paka, empecé a trabajar con ella y me dijeron que podía hacer los fondos, porque eran pintados y dibujados. Ya había un equipo armado y yo iba a trabajar de manera voluntaria. Ahí también lo conocí a Juan Costa, que trabaja en una productora de animación, que está en Unquillo.

Me invitó para trabajar en un proyecto en el 2015, ahí me dedique solamente con un equipo de 3 personas a hacer los fondos de una serie animada que se llamaba “La comarca de Julián”, para el mismo canal. En ese proyecto particularmente, hice todo lo que es fotos, marquetería y demás, fue como mi primera experiencia profesional, empecé a conocer mucho más lo que es el mundo de la animación, el stop motion, lo que es lo digital. Pero, a su vez, seguía haciendo de manera manual cosas, ya que los fondos los pintábamos en tela y después, adelante poníamos las maquetas, entonces generaba una superficie de fuerza y daba ese fondo.

EM: ¿Cómo ves vos el contexto artístico desde lo audiovisual y en general, ya que sos asiduo a trabajar en Unquillo y en la región?

FG: La verdad es que hay gente súper talentosa y muy grosa. Veo gran potencial en muchos proyectos y productoras. Por ahí falta que se proponga profesionalizar, mucha gente que conozco trabaja desde su casa, porque es todo digital y por ahí no les interesa relacionarse con productores o artistas para que crezcamos todos. Eso se estaba armando y empezó la pandemia, se dio un espacio desde el Polo muy reciente y la gente se estaba acercando y conociendo lo que se puede llegar a ser, desde Unquillo y Córdoba.


Uno de los últimos proyectos de Gross estuvo basado en Manuel Belgrano, que se transmitió por Canal Encuentro. /Foto gentileza.

EM: ¿Cuál es el trabajo más importante que hiciste?

FG: Creo que uno de los más importantes fue trabajar en la “Comarca de Julián”. Tal vez porque fue mi primer proyecto, pero para mí fue re importante ver el profesionalismo con el que se trabaja, la animación y demás, trabajar para un canal nacional y ver el compromiso, le tengo un cariño muy importante.

Después hubo otros también, trabajamos para el museo de los Quilmes, allá en Tucumán, que fue un proyecto muy lindo, fue la primera vez que trabajé haciendo dibujo digital, y en el museo de los Quilmes están unas animaciones aún. También el año pasado gané un concurso para hacer mi primer cortometraje con el polo audiovisual, para mí fue re importante porque es una historia que yo iba a escribir, un guion mío, estaba empezando a hacerlo y se frenó por la situación mundial.

EM: Contá un poco más, lindo proyecto ese, ¿y conseguiste la financiación?

FG: Hubo un cortometraje que dura entre 5 y 6 minutos, con un guión que yo escribí, una historia basada un personaje que conocía de la calle y es como la historia que yo me imagine de él y la escribí, la presenté, le armamos una carpeta y ganamos el concurso, para hacerlo en formato stop motion, con un muñequito. Desde el Polo fue bueno porque me financiaron para realizar el primer corto, con eso yo pude pagar a un sonidista, a un chico que haga la música, a una productora, a una vestuarista y demás.

EM: ¿Cómo trabajas actualmente en cuarentena?

FG: En este periodo finalicé un documental corto sobre Belgrano, que se transmitió por canal Encuentro, el pasado 20 de Junio. En el mismo se contó la historia de él, como hizo la bandera y hubo una parte animada, de la que forme parte con tres ilustradores más.  


El mayor sueño del artista es poder vivir «al 100%» de la ilustración. / Foto gentileza.

Por otra parte, la verdad que este año fue complicado laboralmente por cuestiones que ya venían del año pasado y porque uno no está exento a lo que pasa a nivel nacional, mundial, y demás, pero es una buena faceta para la gente que trabaja de manera digital hoy en día en animación, videojuego, publicidades, es momento de rebuscarse y ver que se inventa. Es una etapa muy buena porque hay mucho trabajo para afuera, se trabaja online y a veces por ahí lo que afuera es barato para nosotros está muy bien.

EM: ¿A dónde te gustaría llegar como artista visual?

FG: Cuando era más chico tenía la ambición de comerme al mundo y querer ser el mejor de todos y me di cuenta que ese es el ego y el ego no te lleva a nada. Está muy bueno tenerlo, saber creer en uno mismo, lo que uno vale y demás, pero es muy feo llegar a la cima como quien dice porque en la cima hay un lugar para uno, nada más, llegar arriba y sentirse solo es un bajón, por lo menos así lo veo yo.

En el transcurso de los años me empecé a dar cuenta que lo que me gustaría es poder vivir tranquilamente, poder por lo menos pagarme la comida, lo básico, las luces, el internet, el agua, la salud, poder hacer un pequeño viaje, lo que sea, tener algo para poder vivir 100% de la ilustración.

Y si llego a alguien, ya sean 2 o 3 personas, alguien diga ‘que bueno el dibujo’ o ‘mira lo que dice acá el mensaje’, creo que ya estaría llegando, con eso y ayudar a alguien, que diga ‘a mí me ayuda el arte, me salva, me hace olvidar’ y demás, con eso creo que ya estoy hecho. Hoy lo veo más así, está bueno ayudarnos entre todos, si yo te ayudo a vos, vos me ayudas a mí, vos ayudas a otro y se arma esa red, esa cadena, y si gano yo plata, ganás vos, ganan los otros, tratar de que se haga una red entre todos, no solamente que uno vaya y queden 100 abajo.