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26 octubre, 2020

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Acrobacias a caballo

El volteo es una disciplina que se remonta a la época de la antigua Roma, donde la destreza de los jinetes era clave en el desarrollo de las batallas. Esta actividad fue ganando más reconocimiento a lo largo del tiempo, hasta convertirse en un deporte mundial. Hoy, también tiene su espacio en Sierras Chicas.

Colaboración: Agostina Budrovich

5to Año, Instituto Educativo Nuevo Milenio


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Realizar bellas figuras con el cuerpo, desde una simple vertical hasta las contorsiones más complejas, no es una tarea sencilla. Y mucho menos cuando se agrega la dificultad de hacerlo sobre un animal de 400 kilos. A esto se dedican justamente las personas que practican volteo, un deporte ecuestre donde los jinetes deben realizar precisas acrobacias mientras se encuentran arriba de un caballo en movimiento.

Felicitas Carreño, profesora del Club Hípico de Mendiolaza, charló con El Milenio sobre los detalles de esta singular disciplina. Oriunda de La Rioja, Carreño entrena desde los 15 años y ha hecho numerosos cursos para especializarse en la enseñanza de volteo.

En este sentido, la entrenadora explicó que se trata de una actividad que combina gimnasia artística y ejercicios de danza arriba de un caballo entrenado especialmente y guiado por un conductor a través de una cuerda. 


La equitación fue uno de los primeros deportes habilitados en las últimas semanas de aislamiento. Foto gentileza.


A diferencia de otras disciplinas hípicas, donde cada jinete tiene su propio caballo, en el volteo varios alumnos trabajan con un mismo equino. “En nuestro caso, tenemos uno específicamente entrenado para volteo, con el cual practican cuatro o cinco estudiantes por clase. Puede haber hasta tres personas arriba del caballo”, explicó Carreño.

Vale señalar que el volteo es un deporte que puede practicarse individualmente, en dobles y en escuadras. Se utiliza un cinchón con dos manijas fijas y un mandil para sentarse. El caballo es guiado desde el suelo por el entrenador, mientras los jinetes hacen las acrobacias.

De alta exigencia


El Club Hípico de Mendiolaza ha participado de varias competencias nacionales realizadas en Buenos Aires. Foto gentileza.


Sin lugar a dudas, el caballo es una pieza clave de esta disciplina y no cualquier equino es apto para volteo. En general, debe ser manso, de buen carácter, no asustarse con facilidad ni tener cosquillas, además de poder mantener un paso estable a buen ritmo galopando en círculo por alrededor de tres minutos. “Los entrenamos bastante para eso, los caballos tienen que estar acostumbrados a muchas cosas”, destacó la instructora. 

No obstante, el animal no es el único que debe esforzarse a gran escala. Se trata de una disciplina que demanda mucha fuerza, concentración, coordinación, equilibrio y destreza. “A nivel de competencia, es ideal que los alumnos hagan gimnasia artística y que tengan un nivel de rendimiento alto en deporte, porque se les exige mucho. Arriba del caballo es necesario ser muy consciente y entrenar mucho el cuerpo”, aseguró Carreño.

Además de las acrobacias y destrezas que se muestran durante la presentación, la puesta en escena no está completa sin la música y el vestuario correspondientes. Estos detalles deben ir en conjunto con la coreografía. Al respecto, Carreño explayó: “Uno debe hacer una interpretación de la música arriba del caballo. En la evaluación se considera todo lo artístico, incluso las expresiones, por lo cual se puede decir que el teatro también complementa mucho esta actividad”.

En el Club Hípico Mendiolaza, las clases de volteo comienzan a partir de los dos años de edad. Los alumnos participan anualmente de competencias realizadas en Buenos Aires y uno incluso llegó a competir en Europa durante 2018.

Carreño reconoció que, aunque la popularidad del volteo va en aumento, sigue siendo un deporte bastante desconocido en Sierras Chicas. “A medida que pasan los años se difunde más, pero falta mucho todavía. Todo el tema de los caballos está más instalado en el salto, el adiestramiento y el polo, el volteo todavía no es muy conocido. Acá en Córdoba, a nivel competencia, sé que estamos nosotros y el Jockey Club Córdoba. No conozco muchos lugares más”, comentó.

El origen del volteo


“El caballo debe cumplir con muchos requisitos en este deporte, pero los jinetes también. Es ideal que los alumnos hagan gimnasia artística y que tengan un alto nivel de rendimiento deportivo, porque se les exige mucho”.


Según explica la Federación Ecuestre Argentina (FEA), el volteo es una disciplina que se remonta a los tiempos de la antigua Roma, donde la habilidad y la seguridad para mantenerse sobre el caballo eran de gran importancia para el éxito o fracaso en las batallas. De hecho, este deporte está íntimamente relacionado a las prácticas militares, ya que permite adquirir más agilidad como jinete.

En el siglo XVIII, los austríacos comenzaron a desarrollar el arte de la gimnasia sobre caballos. Esto generó un gran entusiasmo por parte de la emperatriz María Teresa, quien se ocupó de su difusión, abriendo la puerta a la aceptación de esta actividad como deporte. En 1920 se realizó una presentación de volteo en los Juegos Olímpicos de Bélgica. En ese entonces, se lo denominaba “equitación artística” y los equipos eran masculinos.

Sin embargo, no fue hasta los años cincuenta que comenzó el desarrollo del volteo como disciplina hípica para niños y jóvenes. En 1983 fue aceptado por la Federación Ecuestre Internacional, siendo el primer Campeonato del Mundo en Suiza, en 1986. 

En Argentina, el volteo comenzó a practicarse alrededor de 1976, en el Club Alemán de Equitación. Con el tiempo, comenzaron a sumarse otras instituciones deportivas, hasta que finalmente se consolidó un reglamento y se organizaron las primeras competencias.