Facundo Agustín Castro es el actual coordinador del área de Terapia Intensiva en el Hospital Provincial Profesor José Miguel Urrutia. En diálogo con El Milenio relató su día a día en la lucha del personal de salud contra el Sars-Cov-2 que aún tiene en vilo al país.

Por Valentina Avellaneda

Instituto Educativo Nuevo Milenio

Sofía Marshall y Valentina Madueño

Instituto Milenio Villa Allende


A medida que la pandemia continúa su curso, abundan las dos caras del presente del personal de salud: agradecimiento de muchos y el pánico desmedido de otros, que deriva en acusaciones y malos tratos con los médicos. Sin embargo, esto último pierde un poco de valor ante la vorágine diaria, cuando en el desempeño de su profesión, se exponen constantemente a la enfermedad que azota al planeta.

Facundo Castro es Especialista en Terapia Intensiva y está a cargo del área en el Hospital Profesor José Miguel Urrutia, de la localidad de Unquillo. Cada jornada supone un desafío para él y su equipo, no obstante, reconoce que la “responsabilidad” y el “amor por su trabajo” lo hacen mantenerse firme y no bajar los brazos.

El Milenio: ¿Qué procedimientos siguen cuando reciben un paciente con síntomas de coronavirus y cuál es el protocolo en caso de dar positivo?

Facundo Castro: Cuando se recibe un paciente con probable sintomatología de Covid-19 generalmente lo manejan los chicos de la guardia central. Desde el primer momento momento en los servicios de emergencia, ellos van ya con todo el protocolo activado, que son los mamelucos, los barbijos 3M, las escafandras y las gafas, guantes y los cubrepies.
Se movilizan en ambulancia, después la ambulancia obviamente que se tiene que desinfectar de una manera especial y una vez en la guardia central o si requiere el paciente ingresar a terapia, se manejan de igual forma; el paciente va a quedar con barbijo y todo el personal se va a movilizar con los elementos mencionados.

EM: ¿Le ha tocado en lo personal recibir alguno de estos casos al estar de guardia?

FC: Generalmente nos han dado todos negativos, es difícil que a nosotros nos llegue un paciente a la terapia. En números, de 10 pacientes con probable Covid-19, 9 van a la sala y 1 solo puede llegar a terapia, pero para control. Si hay un paciente con sintomatologia y, finalmente da positivo, se lo deriva a algún centro referente para el tratamiento.


Castro es el coordinador de Terapia Intensiva. /Foto gentileza.


EM: ¿Qué herramientas les brindan desde el hospital para evitar que ustedes contraigan el virus?

FC: Desde el Hospital nos dan todo el material, se nos provee barbijos, escafandras, etc. Se cambian cada diez o quince días dependiendo la cantidad de uso, al igual que los barbijos. Los barbijos, cabe aclarar, tienen una cantidad de horas, que cuentan desde que te lo pones hasta que te lo sacas, por lo general semana o semana y media. En ese sentido nos proveen el material para el uso.

EM: Al salir a la luz que el Dr. Figueroa estaba infectado, ¿tuvieron que seguir algún protocolo para descartar el contagio en otros miembros del plantel del Hospital?

FC: El Dr. Se hizo un hisopado. Aparentemente él ya venía con sintomatologías y se lo trató como un probable Covid-19. Como es un hisopado no requería internación, sino cuarentena, o sea, que esté aislado en su casa, después se confirmó que era positivo. Actualmente, entiendo que está estable, porque no fue internado, y haciendo el aislamiento correspondiente en su casa.

EM: ¿Cómo es el ambiente laboral entre colegas frente a la pandemia?

FC: En el ambiente laboral entre nosotros, los médicos, hay dos posturas: están los médicos que le tiene miedo y los médicos que le tienen respeto al virus. La mayoría, más que nada, le tiene respeto.


«Entre los médicos hay dos posturas: el miedo y el respeto al virus». /Foto gentileza.


EM: ¿Durante las guardias percibe por parte del público respeto a la labor de los agentes de salud y empatía con la situación? 

FC: La gente ha empezado no a respetar, fundamentalmente a cuidarse un poco más y no estar yendo tanto a las guardias.

La empatía y el respeto han ido mejorando, de a poco, con los agentes de salud. Nosotros, los médicos, no somos muy respetados ni por la sociedad, ni por los políticos; la gente ahora lo hace un poco más.

EM: ¿Sientes que te tratan distinto, por tu profesión, cuando no estás en el Hospital?

FC: Generalmente yo no me presento como médico, salvo que me vean con el guardapolvo, pero ahora está contraindicado usar la ropa del hospital por una cuestión de que estaríamos trasladando el virus. Así que es muy difícil que sepan, por ahora yo he tenido ese problema, pero si sé de compañeros que, en algunos lugares, como los edificios donde viven, no son bien vistos, les dejan carteles, lo que sale en todos lados.

EM: ¿Qué es lo que te motiva día a día a seguir trabajando consciente de la exposición que implica para tu salud y la de tus familiares?

FC: Lo que me motiva día a día seguir trabajando es que es mi profesión, mi trabajo. Voy de un lado al otro constantemente, exponiendo a mi mujer y lo hago por una cuestión de responsabilidad y trabajo. Me gusta lo que hago, me gusta mi especialidad y trato de ser lo más responsable posible.

EM: ¿Qué consecuencias crees que tendrá la Covid-19 en la sociedad? ¿Y en tu ámbito laboral?      

FC: Creo que la Covid-19 hará bastantes estragos, como ha hecho en otros países, pero en los adultos mayores, como un ejemplo. Después llegará el momento en que esté circulando, pero cuando haya una vacuna no será problema. En nuestro ámbito laboral va a generar que nos cuidemos un poco más, cosa que ya deberíamos estar haciendo.

Igualmente, quisiera aclarar que hay que ser consciente que la mayoría de los pacientes con este virus se manejan en sus casas, en cuarentena, o a lo sumo en las salas, no hay otra forma. Hay que estar tranquilos, se va a contagiar mucho, esparcirse, pero hay que cuidar, sobre todo a los ancianos, que son los más vulnerables.