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Por Julian Daniele

6to Año, Instituto Milenio Villa Allende


El 25 de mayo de 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que reconocieron al Burnout o “Síndrome de la cabeza quemada” como una enfermedad. La OMS lo asoció a la sección de “problemas asociados al empleo y desempleo” y fue descrito como “un síndrome resultante de un estrés crónico en el trabajo que no fue gestionado con éxito”.

La distinguida organización médica, fue categórica en señalar que este síndrome solo se emplea en contextos laborales “y no debe aplicarse para describir experiencias en otras áreas de la vida”. Atendiendo el actual contexto pandémico, donde muchas fuentes de trabajo tuvieron que adaptarse a una nueva realidad; desde el miedo a perder el empleo, asimilar nuevos protocolos de salud o incluso, aprender nuevas formas de tele-trabajo, este fenómeno tiene más relevancia que nunca.

En vísperas del aniversario de este síndrome, El Milenio consultó al magister e investigador del Burnout, Diego Tachella (MP 3257), con el fin de conocer y saber más cómo prevenirlo, siendo, el profesional, un experimentado en lo que respecta a investigaciones y tesis relacionadas a este tema.


El MBI (Maslach Burnout Inventory), es una escala que mide tres dimensiones de la variable burnout: agotamiento emocional, despersonalización y realización personal. El mismo se puede realizar de forma online. /Foto de geralt


El Milenio: ¿Cómo definiría el síndrome?

Diego Tachella: Es una serie de signos y síntomas que denotan un malestar significativo en relación a la actividad laboral. Luego de un tiempo prolongado donde estar sometidos a estrés laboral puede aparecer.

EM: ¿Cuáles son los síntomas?

DT: A grandes rasgos, los principales indicadores de que estamos ante un estado de Burnout, de estar «quemado» en el trabajo son: la des-personalización, el agotamiento intenso en relación al trabajo y la sensación de que no se logra nada, de estancamiento o incapacidad de hacer la tarea.

Se puede ver en un tramo lejano con compañeros de trabajo y personas a las que se atiende,  baja autoestima, irritabilidad, cansancio intenso (no solo corporal como al hacer ejercicio, sino más emocional), sentirse despersonalizado, que mis ideas no son mías, o que mi cuerpo se siente extraño). También, se suele encontrar ansiedad, angustia, desgaste emocional y sensación de derrota.

Suelen tener (quienes están en esta situación) dolores de cabeza, irritabilidad, impaciencia, baja tolerancia a la frustración, gastritis, baja motivación para hacer sus tareas, les cuesta concentrarse o lo hacen por periodos muy cortos, corta depresión o estado de ánimo deprimido,  distanciamiento emocional de las situaciones y hasta una actitud de cinismo.

EM: ¿Cuáles son las causas más frecuentes??

DT: Suele encontrarse más en profesiones, oficios o trabajos que requieren mucho contacto constante con otras personas; en rasgos generales cuando se percibe a la demanda laboral como desbordante de las propias capacidades para poder cumplir con las demandas que se perciben.

De algún modo, los recursos personales parecen insuficientes para dar respuesta a lo que el entorno laboral demanda o se percibe como demasiado demandante.

Sentirse poco valorado o reconocido, que no se tiene control sobre la tarea a realizar, hacer una tarea rutinaria y monótona, son elementos que aparecen cuando encontramos Burnout.

Diego Tachella estuvo como director y tribunal de varios proyectos de tesis sobre Burnout.

EM: ¿Cuándo un trabajador se considera que está “quemado”?

DT: Cuando su capacidad de defensa ante el estrés se ve sobrepasada por la demanda y el tiempo en esa situación. Y cuando aparecen los síntomas o indicadores de que está pasando por esta situación (ansiedad, irritabilidad, pérdida de apetito, consumo excesivo de alcohol, dificultad para dormir y descansar). Cuando la tarea a realizar pierde el sentido, se baja el rendimiento y el compromiso.

EM: ¿El trabajo virtual o a distancia también causa esto?

DT: Sí, claro. Incluso en tele-trabajo o tele-mercadeo, el trabajo en call centers, es uno en los que se encuentra con mayor frecuencia. Por la presión a la que se les somete, con las métricas a alcanzar mensualmente que muchas veces son inalcanzables y la permanente interacción, con personas que se quejan o están enojadas y se descargan con los operadores telefónicos.

Hoy, por la situación de aislamiento y la cuarentena estamos viendo niveles de estrés muy elevados, que con el paso del tiempo podrían aumentar la incidencia del Burnout.

Sobre todo, en los equipos de salud y personal que está a cargo de gestionar mucho de lo que sucede durante la pandemia (los servicios esenciales, educativos, fuerzas de seguridad,  administrativos del sector público y privado).

EM: ¿Hay algún tipo de predisposición a padecerlo?

DT: Hay factores personales, así como ambientales, que pueden ser de riesgo o de protección.

Van a estar en mayor riesgo de desarrollar Burnout las personas más perfeccionistas, las pesimistas, las que no logran mantener un adecuado equilibrio entre su vida personal y laboral, los que no se sienten reconocidos o no tienen una retroalimentación de su desempeño.


/ Foto de Alexander Dummer


EM: ¿Cuál es el tratamiento?

DT: Por lo general se indica licencia laboral  y se debe trabajar a nivel personal (en proceso psicoterapéutico, que puede requerir intervenciones de psiquiatra) en lo que se ve afectado el trabajador (muchas veces afecta a la relación familiar y social también), y en los elementos del ambiente laboral que predisponen a que aparezcan los síntomas. Mucho diálogo y trabajo en grupo para abordar los emergentes del malestar propiciar espacios de contención y de intercambio saludable para mejorar el clima laboral y las condiciones de trabajo.

Otras veces, puede ser muy recomendable buscar otro trabajo con menos estrés permanente.

EM: ¿Cuánto tiempo lleva la recuperación?

DT: Va a depender de cada uno, de si hay otras afecciones o patologías y del grado que tengan.

Si alguien está deprimido, con diagnóstico de depresión y requiere psicofarmacología va a llevar más tiempo. Es decir, que al ser un síndrome que aparece en relación a las condiciones laborales, va a estar relacionado con la posibilidad de que mejoren estas condiciones para que mejore la situación personal también.

EM: ¿Hay una recuperación definitiva?

DT: Sí, claro.

Si las estrategias que empleamos para afrontar el estrés pueden mejorar, si se puede mejorar el clima laboral o no queda otra cambiando de trabajo.

EM: ¿Qué medidas preventivas podemos hacer para que no se desencadene esto?

DT: La principal estrategia es generar en el trabajo espacios para compartir experiencias y hablar sobre las situaciones difíciles, estando atentos a la aparición de síntomas o ante el malestar repetido y continuado. Si puedo encontrar estrategias nuevas para los problemas de siempre, estoy previniéndolo.

Tips y test rápidos para realizar un evaluación preliminar


  • Desconectarse del trabajo fuera del horario laboral.
  • Evitar sobre exigirse, no para los propios límites. Y para eso conocerlos y respetarlos.
  • Pedir ayuda profesional en cuanto se detectan los primeros síntomas.
  • Aprender técnicas de manejo del estrés ayuda.
  • Mejorar y fortalecer los lazos sociales dentro fuera del trabajo.
  • Organizar espacios de encuentro para poder hablar y escuchar sobre los problemas y soluciones en el trabajo entre pares.
  • Obtener el reconocimiento esperado.
  • Sentirse escuchados y que su opinión se tiene en cuenta.
  • Trabajar en algo que sea agradable y motivante ayuda a evitar el Burnout.
  • Y lo que siempre se recomienda: alimentarse en forma adecuada,  hacer actividad física y dormir lo suficiente.

A continuación, dos test para saber si padecemos el síndrome mencionado o no:


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