La unquillense Julieta Battauz y su equipo obtuvieron el primer puesto en un concurso virtual del que participaron más de 1200 profesionales proponiendo soluciones científico tecnológicas relacionadas al COVID-19. Su proyecto plantea el uso de radiación ultravioleta para disminuir la carga viral superficial de los productos adquiridos en supermercados y comercios.

Especial:

Francisco Carrasco

4to año, Instituto Milenio Villa Allende


En el marco de la pandemia que tiene en vilo al mundo, el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la provincia organizó el COVIDLab Córdoba, un laboratorio de ideas cuyo objetivo fue promover la creación de soluciones científico tecnológicas para problemáticas actuales y locales en torno al COVID-19 y el distanciamiento social como medida de prevención para evitar el contagio.

El evento, que se llevó a cabo de manera virtual entre el 28 y el 31 de marzo, contó con la participación de más de 1200 profesionales de la ciencia de distintas instituciones y localidades de la provincia. Las problemáticas trabajadas se dividieron en cinco ejes, hacia donde se orientaron las soluciones propuestas: Virus minuto a minuto, La vida en aislamiento social, La vida “post-cuarentena”- reinserción a la “nueva normalidad”, Impacto socio-económico y Accesibilidad alimentaria.

En esta última categoría participó Julieta Battauz, ingeniera química oriunda de Unquillo e investigadora del CEPROCOR (Centro de Excelencia de Productos y Procesos de la Provincia de Córdoba). Junto a sus compañeros de equipo (el doctor en Ciencias Químicas Carlos Ferrayoli, la ingeniera química Mariana Lorenzo y el ingeniero mecánico Andrés Quaglia), presentaron un proyecto para desinfectar productos de consumo masivo utilizando radiación ultravioleta, iniciativa que finalmente fue elegida ganadora en la temática Accesibilidad alimentaria.


El grupo UV-40 está integrado por Julieta Battauz (ingeniera química), Carlos Ferrayoli (doctor en Ciencias Químicas), Mariana Lorenzo (ingeniera química) y Andrés Quaglia (ingeniero mecánico).


El Milenio: ¿Qué fue lo que los motivó a participar?

Julieta Battauz: Principalmente, el deseo de realizar un aporte desde nuestra posición a los problemas actuales y aprovechar el contacto con colegas y profesionales de otras áreas para, desde allí, tener la posibilidad de crear e innovar.

EM: ¿En qué consiste su proyecto?

JB: Nos propusimos eliminar la carga viral de las superficies de los productos de góndola, ya que pudimos ver, a través de encuestas, que la mayoría de las personas desconoce la duración de la permanencia del virus en las superficies, el cual pode persistir desde unas horas, hasta varios días.

A esto se suma el hecho de que no se han implementado políticas masivas de desinfección en los establecimientos que comercializan productos alimenticios, más allá de respetar la distancia entre personas o de posibles medidas de seguridad e higiene como el uso guantes, barbijos o desinfección de las manos con alcohol.



La idea es disminuir la posibilidad de contagio en el traslado de dichos productos del comercio a la casa. El dispositivo consiste en una cámara que se instalaría sobre la cinta transportadora de la caja de los supermercados y almacenes, o justo antes de la caja, y que contiene en su interior lámparas de radiación ultravioleta de onda corta, las cuales se utilizan para desinfección de ambientes e incluso alimentos, eliminando virus y bacterias de las superficies de los productos que serían introducidos allí antes del proceso de cobro.

EM: ¿Qué ventajas y desventajas señalarían sobre el desarrollo del mismo?

JB: Lo importante de esto, además de eliminar la carga viral de los productos antes de salir de los establecimientos, es que es un proceso práctico que no requiere de mayor tiempo para la desinfección y que no afectaría a los seres humanos con la radiación, debido a que cuenta con la protección adecuada para que sólo sean irradiados los objetos que se introduzcan en el dispositivo. A su vez, en cuanto a lo económico, se estaría hablando de una sola inversión inicial, garantizando su eficiencia durante más de un año de uso, como mínimo.

Una desventaja podría ser el tiempo que pueda llevar la fase experimental, luego de conseguir el armado de un prototipo, ya que toda actividad de este tipo se ve afectada por la situación actual de cuarentena, más allá del desafío de gestionar la inversión. Pero la idea es que, consiguiendo el apoyo correspondiente, se pueda implementar en el menor tiempo posible para que pueda usarse como herramienta en caso de permanencia del virus en los próximos meses.



EM: ¿En el mundo ya existe algún proyecto o solución similar a la que ustedes proponen?

JB: Sí, de hecho, se nos ocurrió investigar sobre diferentes métodos de desinfección que ya conocíamos para aplicarlos en industria alimentaria y de salud, y entre las diferentes opciones, encontramos que en China están utilizando radiación UV para desinfectar grandes superficies, objetos y los mismos transportes públicos, debido a su eficiencia y corto tiempo de aplicación.

En otras partes del mundo también se utiliza en hospitales, en salas quirúrgicas y otros espacios. Dado el corto tiempo de desarrollo con el que contábamos, fue interesante aprovechar la experiencia que ya tienen otros países y empresas con la radiación UV, para aplicarla de manera rápida como solución a un problema inmediato, que es el contagio del COVID-19.

EM: ¿Qué resultados obtuvieron finalmente en el COVIDLab?

JB: Luego de la presentación de los proyectos (había alrededor de 70 equipos de trabajo), sobrevino una instancia de votación del público, como método de difusión de la iniciativa y de los proyectos realizados. Finalmente, los ganadores fueron seleccionados por un jurado del Ministerio, que tuvo en cuenta los votos de cada propuesta, pero también otros criterios propios.

Hubo un grupo ganador por cada una de las temáticas, el cual obtuvo una mención especial de la provincia. Nuestro proyecto obtuvo el primer lugar dentro de la temática de Accesibilidad alimentaria, salimos segundos en la votación del público y ganadores por decisión final del jurado.



Estamos muy contentos con los resultados y muy agradecidos por esta mención y por la iniciativa ministerial de llevar a cabo este proceso de innovación, fomentando esta manera de trabajar en los tiempos que se viven. De hecho, nuestra gratitud va para todos los involucrados en esto, tanto el Ministerio, como los profesionales y la gente que se interesó en contestar encuestas, leer al respecto, votar y difundir.

EM: ¿Qué fue lo más valioso que destacan de esta experiencia?

JB: Lo más valioso fue poder trabajar en lo que nos gusta y, más allá de no poder contactarnos presencialmente o acudir a nuestros lugares de trabajo, establecer comunicación y colaborar con otros profesionales y colegas a distancia, realizando un pequeño aporte en medio de tanta incertidumbre y preocupación diarias con respecto a la pandemia.

EM: ¿Tuvieron alguna dificultad?

JB: No tuvimos mayores problemas en la comunicación ni para coordinar encuentros virtuales o llegar a acuerdos respecto a la división de tareas, por lo que todo el proceso tuvo un saldo más que positivo. Lo que sí podemos decir es que todo se desarrolló con los pocos conocimientos que se tienen del comportamiento de este nuevo virus y que nada puede determinarse con seguridad sin una parte experimental, creo que todos los científicos involucrados están en la misma situación e intentando combatir ese problema día a día en medio de este contexto generalizado.

EM: ¿Cómo piensan seguir a futuro?

JB: Me gustaría que se pueda seguir trabajando de esta manera, contando con el apoyo del Estado y la difusión al público de estas investigaciones. Nosotros continuaremos avanzando con este equipo en el proyecto que iniciamos, aprovechando el puntapié inicial, y esperamos que se puedan dar las condiciones para llevar a cabo tanto el prototipo, como el proceso experimental y, de ser necesario, poder aplicarlo a la brevedad.

Por mi parte, le recomiendo a toda la gente que, frente a la incertidumbre, tomen los recaudos necesarios, por más exagerados que parezcan, con tranquilidad y conciencia, para poder evitar cualquier tipo de agravamiento de la situación. Hay que mantenerse informados, pero sin caer en la desesperación, en esto estamos trabajando todos juntos.