Los días de estadía obligatoria y preventiva en casa, no solo alteran a los seres humanos. Cecilia Lescano, médica veterinaria y vecina de Villa Allende, despejó algunas dudas sobre cómo afectan los tiempos que corren a los animales. Además, abordó la problemática del COVID-19 en nuestras mascotas.

“Tras los primeros días de cuarentena, noté un cambio de actitud en mi mascota. Aumentó su dependencia considerablemente, queriendo estar todo el tiempo encima de mí, reduciendo sus tiempos de soledad al aire libre e inclusive de contacto con otros perros del barrio. Aquello derivó en un incremento de la compañía a la que estábamos acostumbrados: más películas, entrenamientos en conjunto, dormir cada siesta y cada noche, sentir sus pasos siguiéndome desde las primeras horas de la mañana, hasta los últimos minutos del día, todo de a dos”.

¿A quién más le pasa? No sólo nosotros nos vemos perturbados al pasar días enteros en casa. Los hábitos se modifican y los miembros de la familia de cuatro patas también lo perciben y experimentan, a su manera.  Sus rutinas sufren este desafío día con día, sin saber realmente qué o por qué sucede.

Cecilia Lescano. MP 1960


Cecilia Lescano, médica veterinaria y vecina de Villa Allende, afirmó en diálogo con El Milenio que, si bien no hay ningún estudio científico sobre cómo incide este periodo en la vida de las mascotas, “posiblemente se generen cambios de conducta”. “La mayoría estará de mejor ánimo al tener a su dueño al lado todo el tiempo, sin embargo, otros, los menos, se sentirán invadidos en su territorio, pudiendo generar algunas respuestas desagradables o inadecuadas”, explicó Lescano. Por otra parte, remarcó que “hay que tratar que no se sientan hostigados por los más pequeños, porque también podrían generarse reacciones adversas”.

En este sentido, es necesario tener en cuenta el trato que recibe el animal normalmente, “si está integrado, si ingresa al hogar a estar con la familia”, entre otros factores, para determinar el grado en que puede afectarle esta circunstancia. No obstante, no debemos olvidar que esto es pasajero y el retorno a las tareas será paulatino, pero sucederá, por lo que es fundamental evitar el acostumbramiento de las mascotas.

Entre las reacciones negativas que pueden tener los animales al sentirse invadidos se encuentran orinar en el lugar incorrecto, romper algún juguete preciado o no querer levantarse del sillón para darle el lugar a un humano.

Ellos tienen establecida una rutina, es importante no alterarlo tanto, respetando los horarios de comida, tiempos de descanso, dejarlos solos y darles momentos de tranquilidad”, recomienda la profesional y amplia señalando que también es clave “no estar tan apegados”, “el perro es un animal de comportamiento grupal, le va a gustar estar con el dueño todo el tiempo y después es difícil sacarlo de casa, del sillón”.

Igualmente, es óptimo tener los planes sanitarios al día. A partir de estas indicaciones, cuando pase el aislamiento, “estar adentro o afuera no va a ser tan costoso”. “Por supuesto, que nuestros amigos percibirán que todo volvió a la normalidad cuando ya no nos vean y esto puede generarles algunos trastornos de ansiedad como mordisquearse, hacer pozos, romper o decaer en su ánimo y comer menos”, asegura Lescano. Al tener en cuenta estas sugerencias, el cambio será menos “brusco” y evitaremos problemas, como los trastornos de ansiedad, “que a veces incluso requieren medicación”.

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Desmitificaciones acerca del coronavirus


Mucho se habla también en la actualidad acerca del contagio del coronavirus entre animales. Lescano hizo hincapié en que no hay investigaciones que certifiquen, aún, que es posible que perros o gatos contraigan COVID-19. “Sí pueden vehiculizar el virus, al caminar por lugares públicos, en sus patas pueden trasladarlo al hogar; cuando pisan más que saliva, algún resto de estornudo o secreción nasal”, detalló Cecilia.

Además, recalcó que “esa situación se da en ciudades donde los animales viven en otras condiciones”. “En Sierras Chicas vivimos en zonas abiertas, todos tienen patios, no tienen por qué salir a dar una vuelta al exterior las mascotas”, continuó y resaltó la importancia de lavar las patas con agua y jabón, en caso de que haya sido inevitable salir.

Finalmente, Cecilia concluyó explicando que tanto los perros como los gatos, tienen su “propio coronavirus” y que se tratan de cepas “totalmente distintas”. “En los caninos se causa un problema gastrointestinal, con una sintomatología parecida al parvovirus; mientras que, en gatos se da una enfermedad llamada peritonitis infecciosa felina (PIF), en la que se junta mucho líquido en abdomen o se produce un cuadro gastrointestinal también”, aclaró.