La franquicia argentina que disputa el Super Rugby podría optar por sumarse a la competencia interna sudafricana a raíz del avance de la pandemia en el mundo.

Las competencias internacionales más importantes no solo están suspendidas, sino que su continuidad en algún momento de este año peligra. En el panorama de la pandemia, el Super Rubgy, quizás la competencia de franquicias más importante del planeta ovalado, se encuentra seriamente amenazada.

Si bien los países donde se ubican las franquicias (Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica, Argentina y Japón), aún aguardan una resolución definitiva respecto al Super Rubgy, cada unión de rugby nacional ha tomado cartas para intentar continuar compitiendo de manera interna.

La unión de los Springboks formaría un certamen local involucrando a los actuales equipos de la conferencia africana en el Super Rugby, es decir Stormers, Bulls, Sharks, Lions y Jaguares de Argentina. A este grupo se sumarían dos conjuntos históricos, que hasta hace un par de años disputaban la competencia mayor, como Cheetahs y Southern Kings.

Así tomaría forma una propuesta que, según el responsable de comunicaciones de Sudáfrica Rugby, Andy Colquhoun, podría comenzar a fines de abril. En ese sentido, el vocero afirmó que «aún se desconoce cómo cambiará el paisaje entre ahora y entonces», por lo cual si bien existe una fecha ideal, solo queda esperar para tener una visión más real de las chances de competir.

Rodigo Bruni era una de las figuras destacadas de una temporada que hasta el momento quedó trunca por el COVID-19.


Lo claro es que toda la evaluación a realizar contempla partidos a puertas cerradas, al menos al comienzo. Mientras tanto, el Sidney Morning Herald destaca que la continuidad o no del Super Rugby será una decisión que los dirigentes del torneo reservarán hasta mediados de mayo. De esta manera, los plazos siguen siendo un problema.

En caso de seguir, el Super Rugby podría resetearse pero desde cuartos de final, es decir, saltear lo que queda de la parte clasificatoria con las fechas restantes. Entonces: ¿cómo se decidiría en tal circunstancia quién clasifica a los cuartos de final y quién queda afuera?

Todo esto permanece en estudio. No obstante las uniones involucradas ya se mueven, con la intención de competir. Jaguares es parte de una costosa excepción para profesionalizar el rugby argentino. Justo en este 2020 los dirigidos por Gonzalo Quesada abrieron su propia casa, con instalaciones de primer nivel solo para este conjunto de élite, cuando anteriormente entrenaban y concentraban en espacios prestados o alquilados.

Si la decisión es participar de la competencia interna sudafricana, los argentinos no tendrán otra opción que instalarse en otro continente de principio a fin del calendario que propongan, para disputar todos los partidos allá, tal como lo hiciera una década atrás el primer proyecto de franquicia argentina: Pampas XV.