Como prueba de que en situaciones de crisis surgen alternativas novedosas y aflora la creatividad, el aislamiento preventivo y obligatorio no impidieron que Diego Aspitia y Sofía Cuggino se casen y lo compartieron no solo con sus familiares y amigos, sino con todos aquellos que quisieron participar desde la virtualidad.

Como prueba de que en situaciones de crisis surgen alternativas novedosas y aflora la creatividad, el aislamiento preventivo y obligatorio no impidieron que Diego Aspitia y Sofía Cuggino se casen y lo compartieron no solo con sus familiares y amigos, sino con todos aquellos que quisieron participar desde la virtualidad.


En el panorama oscuro que atraviesa la nación en particular y el mundo en general a raíz del coronavirus, es valioso destacar que no todo es negativo y que existen formas de mantenerse unidos, aunque no sea físicamente. Por estos días, las plataformas de video conferencias y las transmisiones en vivo a través de redes sociales han cobrado más valor funcional que nunca, dando lugar a encuentros impensados. Tal es el caso esta pareja cordobesa que readaptó su enlace conforme a las circunstancias.

Somos Diego y Sofi, y por el coronavirus suspendimos nuestro civil y nuestra fiesta. Pero… ¡No importa! porque #mecasoencasa”, postearon en la cuenta de Instagram que crearon el jueves pasado especialmente y a la que no han dejado de llegarles mensajes de buenos augurios.

Unos padres de 75 años viendo a su hija casándose por Zoom, a mí eso me parece increíble. Como los videos de tías de 70 años intentando grabarse y sacarse fotos para estar con mensajes, eso vale mil veces más que cualquier evento grande con buen sonido, luces y comida. Somos realmente afortunados por quienes nos abrazan con estas cosas creativas y divertidas y que hacen pasar este momento duro…”, comentó a El Milenio momentos antes del gran momento, la novia y profesora de biología que trabaja en la Facultad de Agronomía.

En la videollamada en Zoom que se realizó el pasado sábado 21 de marzo a las 17 horas, participaron –cada cual desde su casa– los novios, los testigos, maestros de ceremonia y el pastor para no generar mayores ruidos, pero siendo retransmitida abiertamente en el Instagram @mecasoencasa, para la participación abierta a la comunidad toda.


“Los invitados ya habían pagado sus tarjetas -que implicaba la comida-, afortunadamente el catering estaba a cargo de un amigo que aún no había comprado nada”, contó Sofía.


El casamiento tradicional sería el 28 de marzo, pero decidieron adelantar una semana el evento virtual ya que, entre otras alteraciones, no contarán ahora con la licencia por matrimonio y los planes de noches de boda y luna de miel en las sierras, quedaron en stand-by. A raíz de que Diego (42) trabaja en una droguería, siendo personal de Salud, tiene que ir a trabajar a pesar del decreto presidencial, por lo que el fin de semana largo funcionará de luna de miel en casa. “Queremos tener cuatro días tranquilos, nosotros no convivimos antes y casarnos significa empezar a compartir habitación y cama, como un gran simbolismo para nosotros”, explicaron.

Diferencias y semejanzas



La ceremonia estaba planeada para un predio con mucho verde, conforme a lo que venía planeando la pareja desde noviembre de 2019. Sofía (32) aclara a este medio que tal como la boda “real”, la “virtual” no hubiese sido posible sin el apoyo de amigos, familiares y la comunidad, más aún, teniendo en cuenta que ésta se planificó en 72 horas y sin salir del hogar.

En lo concreto, el casamiento en casa requirió colaboración, por eso tres amigos del mismo edificio –que no tienen que salir, cumpliendo la cuarentena– son los fotógrafos y camarógrafos para transmitir por Facebook e Instagram y en la previa con los tradicionales preparativos de la novia. Que en este caso debió dejar los turnos de peluquería, depilación, manicura, maquillaje y demás para hacerlo sola en casa algunos y otros, con ayuda de una vecina.


Las fotos de la pre-boda y la producción de las típicas imágenes de los preparativos fueron hechas con amigos en su casa, pero cuando aún no regía el aislamiento.


La logística de lo previo cambió, pero no el hecho de necesitar la colaboración de nuestra gente. De hecho, a la fiesta la habíamos organizado toda con amigos, con la versión virtual nos ahorramos la locura previa de todos los detalles de la comida, decoración, el salón y esas cuestiones que pasan a un segundo plano, para que lo más importante sea tener buena conexión a internet y que la gente pueda sumarse y acompañarnos a la distancia… eso es lo que queda en todo caso”, amplió la prometida.

Los novios coincidieron en que hay cosas que no cambiaron respecto al plan original: “Nuestra idea inicial era esperar a los invitados en el salón y darles la bienvenida atendiéndolos nosotros, sin ingresos especiales, eso no varía entre la boda real y la virtual. Lo mismo que no queríamos seguir con la tradición de que la novia es entregada por el padre, para nosotros no es así, nos entregamos entre nosotros”.

Continuará…



De cualquier manera, cuando se levante totalmente la cuarentena, Diego y Sofía se casarán en el registro civil. Es decir que la validez de este enlace, en términos legales tendrá que esperar a que se retome la actividad. Pero para los novios esta ceremonia virtual tuvo el valor que ellos le dan al casamiento: “Como el acto de decidir compartir nuestras vidas frente a testigos. Que en este caso no son solo dos amigos, sino todas las personas que participen desde la conexión en sus casas”.

Con esto buscaron dar la posibilidad de que la comunidad atestiguara y acompañara este compromiso de la vida matrimonial y convivencia que están empezando tras casi cuatro años de noviazgo. El casamiento legal –es de todos modos para ellos– un trámite, lo importante es entregarse ante otros para ser bendecidos y vistos como nueva familia.

Asimismo, manifestaron la idea de hacer la fiesta cuando sea posible, convencidos de que va a ser muy distinto a lo planeado en primera instancia: “Va a ser un evento para vernos la cara, abrazarnos, reírnos, bailar y comer juntos”.



Vale concluir, con la reflexión de la pareja respecto al objetivo de esta iniciativa: “…No nos creemos copados por hacer esto, de hecho, no es nuestro éste mérito, creemos que Dios nos da esta oportunidad de reinventarnos en medio de este caos. Y es esperanza lo que queremos transmitir, en tiempos donde dejó de importar todo lo otro, porque ya no tiene sentido ir corriendo por la calle de un trabajo a otro, llegar tarde y todo eso que pasó a otro plano. Ahora, lo importante es reinventarse y amar al otro, aunque no lo vea y abrazarnos de estas otras formas”.